5) R: Revisión y Repetición:
La revisión consiste en
hacer un repaso del material leído, días después del trabajo
realizado, cuando la mente se encuentra descansada. Dicha lectura
debe ser en forma de salteo. Se ven los puntos que no
quedaron claros y se completan las respuestas. Aquí, en una sesión
de estudio, introduciríamos los esquemas y resúmenes.
Esta fase consiste, precisamente,
en realizar un último esfuerzo para aclarar esos puntos oscuros
que han quedado pendientes tras la segunda lectura.
Como ya el tema estará muy trabajado, las dudas que queden serán
muy concretas y podrá efectuarse una buen investigación acerca de
ellas con ayuda de otros libros e informaciones. Si, a pesar de
ello y después de un tiempo razonable, quedase todavía algún punto
sin aclarar, es mejor dejarlo. A
veces, el subconsciente sigue trabajando y, más tarde, puede
aparecer la solución.
Pero conviene recordar que el repaso debería basarse en la
meditación sobre el material que se está revisando, más bien
que en pasar los ojos rápidamente sobre él. Los mismos conceptos
que se han mencionado sobre la actitud y sobre la etapa que hemos
llamado de Exposición, se aplican aquí. Cuando se repasa, se graba
en la memoria y se comprende determinado material no porque los
ojos lo vean por segunda o tercera vez, sino como resultado de
lo que sucede cuando el cerebro vuelve a examinar el material
completamente por segunda o tercera vez.
LA IMPORTANCIA DEL
REPASO
Es un
paso imprescindible para retener lo aprendido hasta usarlo,
es decir, para evitar el olvido. Para repasar, utilizaremos como
material básico las síntesis confeccionadas por nosotros y, ante
un examen tipo test, el libro.
Para repasar, usa
como estrategias básicas la relectura de los libros y el
recitado: expresar de viva voz y a nuestra manera lo
estudiado, y luego comprobar con el texto la exactitud de lo
verbalizado.
De
acuerdo con la curva del olvido, hay unos momentos óptimos
para repasar.

La programación de repasos secuenciales
debe ser:
a)
Repaso
inicial:
es el más importante de todos. Hay que hacerlo antes de que
transcurran 24 horas de la memorización de un tema. El
momento ideal es antes de irse a dormir el mismo día. procurando
dejar unos minutos de descanso entre el repaso y acostarse.
Seguiremos el siguiente
procedimiento:
—
Recitar
lo estudiado durante el día.
—
Comprobar en
los libros la exactitud de lo expresado.
—
Releer
lo olvidado y lo no comprendido (lo que nos cuesta expresar) en el
original. No pierda tiempo releyendo lo sabido: insista, estudie
lo suficiente hasta saberlo todo.
b)
Repasos
intermedios:
se trata de releer las síntesis y los libros, de
utilizar el material para evitar el olvido. Los momentos claves
ideales son:
—
a los 3 días del repaso inicial
—
a la semana del anterior
—
semanalmente
hasta saberlo bien
—
mensualmente
una vez sabido.
Repasa
buscando un conocimiento global, relacionando lo sabido con cosas
nuevas.
c)
Repasos
finales:
Cuando se acerca el examen hemos de repasar en
profundidad lo aprendido cuantas más veces mejor. Para ello,
recite lo estudiado, compruebe su exactitud y relea, escriba,
dibuje, etc. lo no sabido.
De cara al éxito en el examen hay 3 puntos fundamentales:
comprensión de la materia, sintetización de la misma
y repasos secuénciales; si estudia con verdadero interés,
entiende perfectamente (lo explica con sus palabras) lo que
estudia, lo sintetiza (asociando lógicamente las ideas) y lo
repite en voz alta, conseguirá un conocimiento perfecto de los
temas.
Repase, utilice el material tantas veces como le sea posible para
llegar al examen con las mayores posibilidades de éxito. Como
quiera que muchas veces se encontrará con un examen objetivo, tipo
test, en que la respuesta ya está confeccionada y es unívoca (sólo
hay una respuesta correcta), es más importante reconocer (saber
qué alternativa es correcta) que recordar; para ello, es
fundamental leer muchas veces todos los temas.