ORGANICEMOS EL MATERIAL
Y HAGÁMOSLO NUESTRO
Organizar la información ayuda
a hacerla comprensiva. Esto se ha demostrado en un experimento realizado
por el internacionalmente conocido investigador canadiense Endel Tulving.
Tulving formó dos grupos de estudiantes y les dio 100 tarjetas con palabras
impresas en ellas. A un grupo se le dijo que aprendiera las palabras
memorizándolas. A los demás se les dijo que su tarea consistía en clasificar
las tarjetas por categorías. Cuando más tarde se les examinó para recordar, los
‘organizadores’ recordaban con la misma precisión que los
‘memorizadores’, ¡a pesar de que no habían intentado recordar! El
compromiso activo en la organización del material proporcionó pautas de
memorización y asociaciones que facilitaron el aprendizaje y la memoria sin
un esfuerzo consciente de memorización.
La memoria no es como un
contenedor que va llenándose poco a poco, sino más bien como un sistema
telefónico con infinitas extensiones. Cada nuevo recuerdo es como un nuevo
supletorio, al que puede accederse y él mismo conecta a la vez con innumerables
sistemas telefónicos. Cada nueva conexión implica más contactos.
La experta Colin Rose,
en ACCELERATED LEARNING, dice: ‘Cada nuevo dato o concepto que
aprendemos se añade y se conecta a la red existente. De forma que, cuando
codificamos algo nuevo, no sólo se vincula a la red existente, sino que forma a
su vez otro gancho donde colgar o conectar muchas más asociaciones. Cuanto más
aprendemos y recordamos, más grande es nuestra capacidad para el futuro
aprendizaje y la memoria’.
Cuando queremos recordar
algo, nuestro sistema de memoria no inicia una investigación lineal, estudiando
un tema cada vez. Alcanza distintas direcciones de forma simultánea y
recoge la información a partir de diversas redes de los circuitos
interconectados del cerebro. Para utilizar este proceso de asociación como
apoyo a la memoria, debemos vincular de forma consciente e intencionada el
nuevo bagaje informativo al ya existente.
No hay aprendizaje (ni
una memoria óptima) sin actividad.
Cuanto más activo es
el estudio o la lectura, mayor será el nivel de recordación.
Es necesario concebir el
ingreso de información al cerebro como una actividad mental y física (escribir,
dibujar, realizar una maqueta, expresarse en voz alta haciendo gestos, etc.).
La pasividad, la simple
receptividad, aun siendo buena... no es suficiente.
¿Cómo podemos incrementar la
actividad mental y física al leer-estudiar, justamente para aprender más?
La respuesta es simple: tomando
notas y haciendo trasvasamiento de la información al lenguaje visual.
Al hacerlo, uno se mantiene concentrado y puede seguir mejor el proceso de
pensamiento que se expone en una obra, o que expone un profesor en una clase.
Las notas deben ser breves e
incompletas. Se trata de utilizar esas pocas palabras registradas como
estímulos para recordar todo el pensamiento expuesto.
En este portal proponemos la utilización de una moderna herramienta que
produce resultados muy superiores a cualquier método tradicional: el Mapa
Conceptual (puedes aprender a usar esta herramienta en la sección 'APRENDIZAJE
RÁPIDO')..
La memoria y los
sentidos
Es indiscutible el hecho de
que se memoriza mucho mejor cualquier tipo de información o dato
que se ve acompañado por una representación sensorial intensa, o bien se le da
una definida localización espacial, etc.
Al registro multisensorial se
lo llama sinestésico. La sinestesia (del griego syn, junto,
y aísthesis, sensación), es el tipo especial de sensación que se percibe
en más de un lugar, aunque el estímulo sea único.
La sinestesia produce
sinergia (del griego, cooperación). Es la acción de dos o más
causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales. En otras
palabras, cada sentido que agregamos a un registro, potenciará la posibilidad
de recuperación del mismo, es decir, la buena memoria.
Además, en retórica,
sinestesia es el tropo que consiste en unir dos imágenes de campos
sensoriales diferentes. (Este es también otro recurso que se puede
utilizar en las reglas mnemotécnicas).