LAS
FaseS de Evocación Y DE
REVISIÓN
El momento de evocación es aquél en el
que traemos al presente los hechos del pasado. Gracias a este
mecanismo efectuamos el enlace entre el pasado y el presente,
pudiéndolos relacionar. Este mecanismo de evocar adopta formas
conscientes y voluntarias, que se acompañan con la sensación de
trabajo y esfuerzo mental y en donde la atención, como invertida
-mirando hacia adentro-, marcha en busca del recuerdo.
Estos recuerdos, por ser conscientes y haber
sido materia de juicio crítico, constituyen parte de la
personalidad del sujeto.
Desde la época antigua se sabe que, luego de
leer, es conveniente que el estudiante trate de recordar lo leído,
sin tener ante su vista el texto. A este paso se lo llama
evocación, y está considerado una de las herramientas
más eficaces para memorizar textos.
Desde luego, la memoria puede ser mecánica
(aquella por la cual se pretende repetir palabra por palabra) y
que prácticamente no sirve para nada, o puede ser una memoria
inteligente, de ideas principales, de conceptos-clave,
pero cuyas palabras de relleno deben ser aportadas por el
estudiante. Esta es la memoria que defendemos y que debemos
utilizar.
Es muy recomendable hacer la evocación es
en voz alta, y entre compañeros (otro motivo que refuerza la
utilidad de los grupos de estudio), o bien escribiendo o
dibujando, etc.
Pero en general es conveniente que no sea
solamente pensar en lo que se leyó, sino reproducirlo a través
de algún músculo (puede ser la
lengua, naturalmente).
Repasar un conjunto de ideas
Una vez terminada la recitación (o el
escrito, o el Mapa Mental realizado de memoria), es conveniente
efectuar una rápida revisión de todo el material, limitada
a los puntos-clave, y a los que presentaron alguna dificultad. En
esta revisión se trata de repasar mentalmente no una idea aislada,
sino un "conjunto de ideas".
Es decir, por cada unidad evocada rememorar
la idea principal, pero dejando que las ideas secundarias o
asociadas ocupen simultáneamente la "periferia" de nuestra
atención. Así, las ideas secundarias no nos ocupan tiempo,
pero tendremos la sensación inequívoca de su fácil evocación.
UNA REGLA BÁSICA PARA MEJORAR LA MEMORIA:
‘DIVIDE... Y VENCERÁS’
Es penoso ver a un estudiante malgastar su
tiempo en aprender ítems enormes para una capacidad de memoria
común.
Imaginemos a un estudiante que quiere
recordar todos los países Europeos y trata de memorizar una larga
lista con sus nombres. La situación típica es que recuerde la
mayoría de los nombres de la lista, pero olvide uno o dos. El
resultado es que ese olvido se produce una y otra vez, y el
estudiante no puede superar ese escollo en el aprendizaje.
Usando herramientas mnemotécnicas, el
estudiante podría memorizar la lista completa en un orden
determinado, pero es improbable que así pueda representar el
conocimiento del modo en que le gustaría poseerlo. La gran mayoría
de gente culta es incapaz de enumerar todos los países europeos, a
menos que usen la técnica de un barrido sistemático del mapa de
Europa en su imaginación.
Obviamente, aprender la lista de nombres no
sirve para conocer la geografía de Europa, y la técnica del
barrido no puede hacerse si el estudiante sólo conoce la lista
y nada más.
Un buen estudiante no tratará de almacenar
toda la lista en un sólo ítem. Usará algún truco mnemotécnico para
almacenar los conocimientos, y dividirá la lista en muchos ítems.
Dependiendo de qué tipo de conocimiento pueda ser útil, el
estudiante usará trucos como:
·
agrupar los ítems por la
localización geográfica de países determinados,
·
por su afiliación (Ej. :
Comunidad Europea, Países del Este, Escandinavia...)
·
por familias con un mismo
idioma raíz, etc.
Lo cierto es que estos trucos introducirán
información redundante, pero un estudiante listo convertirá
la redundancia en beneficio adicional.
Los ítems muy grandes consumen mucho más
tiempo y producen recuerdos menos eficaces que los mismos
ítems divididos en muchos pequeños subítems.
Para asegurar un recuerdo completo,
debería usarse una aproximación multifacética a una parte
del conocimiento almacenada.
Una buena manera es preguntarse todas las
posibles combinaciones de cuestiones referidas a una relación
dada. Por ejemplo: si alguien desea recordar que la principal
causa de mortalidad es la enfermedad cardiaca, que casi significa
un 40% de las muertes en los países occidentales, la pregunta
siguiente puede ser insuficiente:
¿Cuál es la principal causa de muerte en los
países occidentales?
Pero esta pregunta no te permite recordar el
porcentaje de muertes causadas por la enfermedad cardiaca, ni
asegurarte de que las estadísticas del 40% se refieren a los
países occidentales. En cambio, un conjunto de preguntas
multifacéticas sería el siguiente:
¿Cuál es la principal causa de mortalidad en
los países occidentales?
¿En qué grupo de países es la enfermedad
cardiaca la principal causa de muerte?
¿Qué porcentaje de las muertes en los países
occidentales está atribuido a la enfermedad cardiaca?
¿Qué enfermedad es responsable del 40% de
las muertes en los países occidentales?
¿Es la enfermedad cardiaca la causa
principal de mortalidad en los países occidentales?
Este conjunto de ítems, a pesar de su
redundancia y su consumo de tiempo, se aprenden más rápido y
dejarán una huella más estable en la memoria del estudiante.
La simplicidad y la variedad en la
estructuración del conocimiento son las herramientas más
poderosas para hacer que las repeticiones y los repasos sean
verdaderamente efectivas en cantidad y calidad de recuerdos.
lA MÁS ANTIGUA REGLA MNEMOTÉCNICA
El método de los loci
(sitios)