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L e c t u r a V e l o z

SOBRE LOS
PÁRRAFOS-EXCEPCIÓN
Hasta aquí hemos
hablado en el supuesto de que cada párrafo tiene una sola idea
central, es decir, de los párrafos normales. Ahora examinaremos
los párrafos-excepción que no se ajustan a este patrón general.
En principio podemos afirmar que el lector que se ha entrenado en
buscar en cada párrafo la idea central sabrá reconocer y manejar
con facilidad los párrafos anormales que vaya encontrando.
PÁRRAFOS CON MÁS DE UNA IDEA
Una primera clase de párrafos que se apartan de la regla
general son los que contienen más de una idea importante,
esto es, dos frases distintas que es necesario tener en cuenta si
no se quiere perder nada de lo esencial del párrafo.
Aquí podría tratarse de un párrafo que es realmente uno, o de un
párrafo que sólo en apariencia es uno, es decir, que de hecho hay
dos párrafos o dos unidades diferentes de pensamiento, aunque
externamente vayan unidos a modo de un solo párrafo. En este
caso, si a mitad de párrafo hiciéramos punto y aparte, nos
resultarían dos párrafos completos de tipo normal.
Cuando se trata de un párrafo único pero con dos frases
principales, el lector deberá integrar el contenido de ambas en
una sola frase, que será la que representará la verdadera idea
central del párrafo. En este caso la idea resultante suele ser
compleja, es decir, que abarca dos o más aspectos sustanciales de
la misma cosa. Si el autor ha usado dos frases, en vez de una,
para expresar la idea central, el motivo suele ser un deseo de
mayor claridad en su exposición. A veces es más fácil darse a
entender con dos frases más cortas que con una larga. Pero el
lector ha de estar sobre aviso y comprender que las dos son
igualmente importantes en orden a una comprensión total del
párrafo. Es precisamente esta unidad la que él debe recalcar al
tratar de enlazar en una sola las dos frases del texto.
SIN FRASE PRINCIPAL
Otras veces, por el contrario, nos podemos encontrar con
párrafos en los que no existe ninguna frase que podamos considerar
lo suficientemente amplia o representativa como para encarnar la
idea central del mismo. Esto puede ser debido a dos causas: o bien
el párrafo no contiene ninguna idea central; o bien la idea
central está diluida a través de todo el párrafo.
El primer caso: falta la idea central se puede dar principalmente
en los llamados párrafos de transición. Estos párrafos son una
especie de puente que unen dos párrafos con ideas más bien
dispares. El autor se sirve de ellos cuando quiere llevarnos de
un modo suave de una a otra idea justificando, o simplemente
preparando, el cambio de rumbo en su pensamiento.
En el segundo caso la idea central se encuentra diluida a
través de todo el párrafo. En general suele tratarse de frases
de carácter narrativo o enumerativo, todas con afirmaciones de una
importancia semejante y en todo caso parcial.
Aquí es el mismo lector el que ha de saber extraer la idea
central. Para ello debe identificar, en primer lugar, la
palabra clase sobre la cual giran todas las afirmaciones parciales.
Después, considerando todo lo que se ha dicho de la palabra clave,
componer una frase suficientemente amplia y general que englobe
todas las afirmaciones particulares. La capacidad de realizar esta
síntesis, por medio de una frase única, sería el reflejo de
nuestra auténtica capacidad de comprensión.
Por suerte la existencia de párrafos anormales no suele ser
excesiva y sobre todo no es difícil descubrirlos y manejarlos con
acierto, siempre que haya precedido, como ya hemos dicho, el
estudio y la práctica con los párrafos normales. Si el lector está
bien adiestrado en la práctica de leer cada párrafo en función de
su idea central, considerándolos como una unidad de pensamiento,
nunca se sentirá desorientado cuando tenga que enfrentarse con un
caso de estos.
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