GUIAR A LOS
OJOS: UNA FORMA EFICAZ PARA ESTIMULAR LA LECTURA VELOZ
Cuando un niño aprende
a leer comienza poniendo el dedo en la página. maestros y padres lo
desalientan porque piensan que eso reduce la velocidad de
lectura. Quizá en esa etapa lo haga, pero de todos modos la pregunta
es: ¿por qué, instintivamente, el niño coloca el dedo en la
página?
Y la respuesta es
obvia: eso mantiene la vista en foco y ayuda a la concentración.
A pesar de que como
adultos tenemos la creencia de que leer siendo guiados por el
dedo no es conveniente, podemos hacernos estas preguntas: ¿no usamos
acaso el dedo, un lápiz o una lapicera cuando buscamos una palabra
en el diccionario, o un número en la guía telefónica, o cuando
sumamos una columna de números, o bien cuando señalamos un pasaje de
un texto al que deseamos que alguien preste atención?
¿No es curioso,
entonces, que en distintas situaciones usemos guía cuando leemos,
excepto en la lectura normal?
Está demostrado que
cuando los ojos siguen una guía, su trabajo es más cómodo
y se vuelve más eficaz.
Puedes hacer un ejercicio muy simple que te demostrará
el efecto de lo que estamos comentando.
Pídele a una persona que imagine un círculo más o menos de su
tamaño, y que luego de imaginárselo lo recorra con la vista.
Presta atención cuando haga esto último, observando muy
cuidadosamente sus movimientos oculares.
Luego, pídele que siga a tu dedo índice, el cual harás que trace
un círculo bien amplio. Es muy probable que veas algo así como
lo que muestran estas imágenes:

Utilizar una guía, pues, facilita
los movimientos oculares, dotando a éstos de mayor precisión y
rapidez.
Lo mejor que puedes usar como guía es un objeto largo y delgado, como un lápiz
o una lapicera o un palillo. De esta manera, la guía
no bloquea la visión de la página porque se puede ver fácilmente
alrededor de ella.
¿Para qué utilizar el movimiento de una guía? Podemos observar
cuatro funciones básicas:
·Reduce al
mínimo la cantidad de trabajo que recae sobre
el ojo.
·Ayuda a
dirigir el ritmo veloz de la lectura.
·Aumenta la
concentración. Si nos distraemos por un
momento, sólo recorreremos
la página con sus dedos y
al darnos cuenta de ello volverá enseguida
a la realidad.
·Previene la
regresión, es decir, repasar lo que ya ha
leído.
Poner en práctica este
hábito de lectura le llevará muy poco tiempo, y mejorará tus
habilidades por el resto de tu vida.
Las distintas velocidades de lectura
Un buen lector no tiene una única
velocidad de lectura, sino que adapta la velocidad al objetivo
que persigue y a las dificultades del texto. Por ejemplo, si se
quiere estudiar Matemáticas o Gramática, la velocidad no debería
superar las 90 palabras por minuto.
Las velocidades varían entonces de acuerdo a si el tema es fácil o
difícil, conocido o desconocido, si se estudia, se investiga o se
repasa, si uno quiere distraerse o debe hacer un estudio crítico.
Resumiendo, podemos decir que para leer bien es preciso tener
varias marchas o varias velocidades de lectura. Lo mismo que los
automóviles que tienen la 1ra, 2da y 3ra
,de acuerdo a la velocidad que se desee desarrollar y el tipo de
camino que se va a recorrer. Si estamos en un camino de montaña no
podemos ir a 200 km. por hora, aunque vayamos en el auto más nuevo y
veloz. Si vamos por una súper carretera, nos llevarán por delante si
se nos ocurre ir a 20 km. por hora.
Si quieres llegar a ser un lector realmente eficiente, deberás dar a
cada tipo de lectura, y en cada circunstancia, una velocidad
diferente.