EL
CAMPO VISUAL
Otro concepto importante es el de ‘Campo Visual’.
Puede definirse como todo aquello que logra observarse al detener
la mirada en un Punto de Fijación. Nuestros ojos poseen dos tipos
de visión: una central y otra lateral o periférica.
La visión central es limitada, corta; en cambio, la visión
periférica tiene una amplitud angular más grande; casi 180°. En la
lectura debemos aprovechar al máximo los dos tipos de visión.
En realidad, el foco central sólo precisa del 20% del
sistema ojo/cerebro, mientras que el foco periférico utiliza nada
menos que el 80%.
¿Por qué un porcentaje tan alto? La razón es que casi todos los
hechos que tienen lugar en el universo ocurren alrededor de
nuestro foco central, y es vital para nuestra supervivencia que el
cerebro esté al corriente de todos los cambios que se producen en
nuestro entorno para dirigirnos hacia lo que necesitamos y
apartarnos del peligro.
Experimenta por ti mismo/a
qué es el campo de percepción visual.
Extiende tus brazos hacia los costados, a la altura de los
hombros, tratando de que formen una línea recta perpendicular con
tu cuerpo. En esta posición, rota ligeramente tus muñecas dando
movimiento a tus manos. Habrás notado entonces que este movimiento
puede ser captado por tu vista, aun con tus ojos fijos hacia el
frente. Son precisamente los 180° de visión periférica que
tienen nuestros ojos los que nos dan esta posibilidad.

Este campo visual puede ser integrado
progresivamente a la lectura. Una ejercitación adecuada permite
ampliar el foco de visión central y utilizar también
fructíferamente el campo de visión periférica para obtener
una mayor velocidad de lectura comprensiva.
También nos es posible ampliar nuestro campo de lectura para
percibir grupos de palabras.

Cuando nos ejercitamos en ampliar nuestro campo visual, utilizando
la visión periférica, podemos entonces afianzar nuestra habilidad
para realizar fijaciones más amplias, como se explicó
anteriormente.
Para una línea de texto de ocho o diez palabras, no deben hacerse
más de tres, quizá cuatro fijaciones. Un mal lector
tiene que efectuar hasta siete u ocho. En la línea estrecha
de una columna de periódico, una o dos fijaciones deben ser
suficientes, aunque para una obra técnica son recomendables ocho o
nueve fijaciones (y más breve su duración), más rápida es la
lectura y más fácil también la tarea de extraer el sentido de las
frases completas. Agreguemos a eso que los músculos de los ojos se
fatigan menos.
Los métodos tradicionales de enseñanza de lectura se concentran
sólo en el foco central, por lo cual se usa menos del
20% de la capacidad visual disponible, y además de forma
inadecuada.
El uso de la percepción periférica se puede ampliar, en
principio, sosteniendo el material de lectura a una distancia
mayor de la normal. Al hacerlo, permitimos que la visión
periférica vea con mayor claridad la totalidad de la página
mientras leemos.
Una ventaja adicional de este procedimiento es que son necesarias
menos fijaciones musculares. Por lo tanto, los ojos se
cansan muchísimo menos y estamos en condiciones de leer
durante períodos muy largos. Son muchas las personas que
descubren, usando este método, cómo desaparecen los dolores de
cabeza y las contracturas cervicales, problemas tan comunes para
numerosos lectores.
Las técnicas de Lectura Dinámica no sólo desarrollarán tus
posibilidades de aumento del campo visual, sino que también
dotarán de mayor velocidad a tus saltos de ojo, y reducirán al
mínimo tus tiempos de detención.
Tu actual velocidad promedio de lectura comprensiva puede desde
triplicarse hasta decuplicarse luego de haber asimilado y
practicado las técnicas de Lectura Dinámica.
Esta enorme diferencia te será dada por un mejor aprovechamiento
de tu campo de visión central y periférica -menos pausas por
línea, mayor cantidad de palabras abarcadas en un solo golpe de
vista- y por la eliminación de los movimientos regresivos (volver
sobre lo leído).
La fundamental diferencia que lograrás en tu ritmo de lectura será
apuntalada principalmente por la supresión de los vicios de
articulación sonora (que veremos a continuación), como la
vocalización y la subvocalización, que imponen los frenos
limitantes de la velocidad del habla, siempre muy inferior a las
posibilidades de la aceleración visual.
VOCALIZACIÓN Y SUBVOCALIZACIÓN