La revisión de la
literatura puede iniciarse directamente en el acopio de las
fuentes primarias, situación que ocurre cuando el investigador
conoce la localización de éstas, se encuentra muy bien
familiarizado con el campo de estudio (posee información completa
sobre los artículos, libros u otros materiales relevantes para su
investigación; se-be dónde se encuentran y cuáles han sido los
avances de la disciplina) y tiene acceso a ellas (puede hacer uso
de material de bibliotecas, filmotecas, hemerotecas, bancos de
datos y servicios de información). Sin embargo, es poco común que
suceda esto —especialmente en países donde se cuenta con un
número reducido de centros de acopio bibliográfico, donde muchas
veces las colecciones de revistas son incompletas o no se
encuentran actualizadas y no se dispone de muchos libros y otros
documentos—
La mayoría de las veces
es recomendable iniciar la revisión de la literatura
consultando a uno o van os expertos en el tema y acudir a fuentes
terciarias o secundarias, para de este modo localizar y
recopilar las fuentes primarias, que en última instancia son el
objetivo de la revisión de la literatura. Asimismo, es importante
recordar que quienes elaboran las fuentes secundarias o terciarias
son especialistas en las áreas a que éstas corresponden y es
necesario aprovechar adecuadamente su esfuerzo. Resulta sumamente
aconsejable, especialmente para quien no ha hecho antes una
revisión de la literatura, acudir a un centro de información
que esté conectado por terminal de computadora a distintos bancos
o bases de datos (cada uno de estos bancos agrupa múltiples
referencias o fuentes primarias dentro de un campo de conocimiento
en especial). Además, en dichos centros se ofrece asesoría sobre a
qué bancos es conveniente conectarse según el problema de
investigación en particular. Por ejemplo, en el caso que ha venido
desarrollándose sobre el noviazgo, podríamos conectarnos a
Psychological Abstracts, que incluye referencias sobre
relaciones interpersonales—entre ellas, evidentemente el
noviazgo—.
También hay bancos
de datos que se consultan manualmente (Social Citation index,
Education index, Communication Abstracta), donde las referencias
se buscan en libros (la mayoría de estos bancos contienen varios
volúmenes o tomos). En el apéndice número tres se explica el
proceso para conectarse a un banco o base de datos por medio de
una terminal de computadora en un centro de información y la
manera de utilizar los bancos de consulta manual. Un banco de
datos puede ser una fuente secundaria o terciaria según la
información que contenga y ésta se encuentra organizada —cuando
constituye una fuente secundaria— temática, alfabéticamente o
cronológicamente, por lo que para consultarla resulta conveniente
precisar muy bien el tema de la revisión de la literatura y
comenzar con el periodo (mes o año) más reciente. Esto último se
debe a que las referencias más recientes generalmente contienen la
información más importante de referencias anteriores y además
datos más actuales y novedosos.
En resumen, para
identificar la literatura que nos interesa y que servirá para
elaborar el marco teórico podemos:
a) Acudir directamente a
las fuentes primarias u originales (cuando se conoce muy bien el
área de conocimiento en donde se realiza la revisión de la
literatura).
b) Acudir a expertos en el
área para que orienten la detección de la literatura pertinente y
a fuentes secundarias, y así localizar las fuentes primarias (que
es la estrategia de detección de referencias más común).
c) Acudir a fuentes
terciarias para localizar fuentes secundarias y lugares donde
puede obtenerse información, y a través de ellas detectar las
fuentes primarias de interés.
Obtención
(recuperación) de la literatura
Ya identificadas las
fuentes primarias pertinentes, es necesario localizarlas
físicamente en las bibliotecas, filmotecas, hemerotecas,
videotecas u otros lugares donde se encuentren; y obtenerlas
para posteriormente consultarías. Desde luego, no siempre se
pueden localizar todas las fuentes primarias, a veces no se
dispone de ellas. Por ejemplo, supongamos que entre las
referencias que requieren ser localizadas está un artículo
publicado en una revista científica. Puede suceder que ninguna
biblioteca de la localidad reciba la revista o que tampoco tenga
el número que se busca. Por ello casi nunca se dispondrá de todas
las fuentes primarias que se deben consultar; pero sí es
importante que se localicen y revisen la mayoría de ellas, sobre
todo las más recientes y las que fueron escritas o editadas (en
el caso de referencias escritas) o realizadas (en otros casos)
por los expertos más destacados dentro del área de interés. Para
obtener fuentes primarias de que no se dispone en la localidad, se
puede escribir a una biblioteca de prestigio que se encuentre en
otra localidad para ver si la tienen, a la revista o compañía
editorial (en el caso de revistas y libros) o a quien haya
producido la videocinta o película u otros materiales. También se
puede intentar obtener un directorio de los miembros de alguna
asociación científica y escribirle a un experto en el tema que nos
interesa (la mayoría de estas asociaciones tiene el directorio y
tal vez algún profesor universitario o investigador que conozcamos
la posea). Incluso algunos centros de información conectados a
bancos de datos ofrecen el servicio de recuperación de fuentes
primarias y tardan un tiempo razonable en entregarlas.
CONSULTA
DE LA
LITERATURA