ORDENAR LAS IDEAS
Una vez que haya
pensado , identificado, relacionado y después de haber listado las
ideas en papel, debe proceder a ordenarlas u organizarlas, formando
un esqueleto o sinopsis útil, a partir de la cual empiece a
escribir. Se entiende por ordenar, agrupar las ideas y luego separar
las principales de las secundarias.
Una técnica que le
será de mucha utilidad, será el leer todos los títulos y subtítulos
del tema tratado, así podrá conocer el contenido general del tema.
El siguiente paso es dar un vistazo rápido al contenido de cada
título y subtítulo, subrayando la idea principal de cada uno de
ellos , posteriormente enlístelas según el orden de aparición que
presentaron en el tema y recuerde que de una idea general se
desprenden las ideas primarias y las ideas secundarias. Procediendo
así no tendrá mayores problemas en el ordenamiento de las ideas.
4- Redactar el
primer borrador.
Son pocos los que
pueden realizar una única redacción. Generalmente se requieren
varios borradores para poder presentar un trabajo final. En los
sistemas de enseñanza autodidacta se dispone de tiempo (se supone
que ha de disponer de el ) para redactar un primero, un segundo, un
tercero y hasta un cuarto escrito si es preciso.
Es mejor dejar un
amplio espacio para las revisiones, cuando se está escribiendo
directamente a partir de las ideas ordenadas. Si está escribiendo a
mano, deje amplios márgenes y escriba líneas sí, líneas no; si lo
hace a máquina, deje también amplios márgenes y escriba a doble o a
tres espacios. Así se deja lugar para las correcciones, sin que
luego se amontonen las añadiduras.
Una vez puestas sus
ideas en oraciones y párrafos, probablemente necesitará
reorganizarlas; es perfectamente natural. Se tratará, sin duda, de
una organización que se acomode al flujo y al movimiento del
artículo a medida que va tomando forma. Aquí no podemos decir todo
lo que es preciso llevar a cabo para escribir un artículo o ensayo.
Para esto puede acudir a algún curso o seminario de redacción o
composición. Allí se les darán orientaciones más precisas. Si
embargo, le podemos dar algunas guías para escribir el primer
borrador. Al desarrollar su primer borrador trabaje a partir de los
conocimientos que posee y de las notas que ha tomado, sin limitarse
por ellas. Analice y asimile el material de que dispone para poder
determinar su alcance . Luego decida el enfoque que va a dar al tema
y la forma en la que lo va a estructurar. La estructura de los
ensayos será generalmente la misma, pero el estilo y las
conclusiones siempre serán distintas y propias de cada estudiante.
Comience a escribir
pero sin dejarse limitar . Las mejores ideas pueden surgir en el
momento mismo de escribir. No conviene ser demasiado crítico ni
perderse en detalles. Las menudencias no deben impedir el progreso
en este momento. Recordemos que el borrador refleja sólo la primera
intención y que su finalidad es permitirnos hacer adiciones,
supresiones o enmiendas.
Es recomendable tratar
de expresar las ideas, conclusiones y opiniones personales de la
manera más clara, simple y directa posible, huyendo de los adornos .
Si el escrito no está claro, quizá haya que preocuparse más de las
ideas propiamente dichas de la habilidad para expresarlas. Cuando se
encuentran dificultades para expresar sus conclusiones , conviene
expresar ésta de la manera más simple.
Algunas
herramientas que se pueden utilizar al momento de redactar
borradores.
Al momento de estar
escribiendo su borrador puede valerse de las siguientes herramientas
para lograr mejores resultados en sus evaluaciones:
1.
La exposición y persuasión.
2.
La retórica como arte de la persuasión.
3.
La argumentación polémica .
4.
Los pros y las contras .
La exposición.
Si la narración es el
relato de acontecimientos ordenados en el tiempo, y la descripción
es la representación de caracteres y circunstancias ordenados en el
espacio, la exposición es la explicación de la circunstancias que
ocurren en un objeto o en la interpretación de un hecho. Exponer es
declarar, poner de manifiesto, explicar algo o hablar de ello,
interpretar su sentido.
El tema expositivo o
explicativo es un tipo de composición muy usado por el estudiante,
quien ha de usarlo en pruebas, exámenes, ensayos y temas
monográficos escolares. La forma literaria expositiva es igualmente
apropiada para otros géneros densos en ideas como son la didáctica,
que requiere explicaciones meticulosas, claras y sencillas; la
conferencia, el comentario, el editorial, la crítica, la reseña, la
colaboración periodística, el artículo, el ensayo, el informe, el
acta, la presentación de trabajos de investigación científica, y
otros. Adelantamos ya como característica básica del ensayo la
simplicidad extrema, que conlleva ir paso a paso en la explicación
de un proceso, y la claridad. Ésta atañe tanto a la forma expresiva
como a las propias ideas. Si no logra ver claro el tema o lo
concibe confusamente, la manifestación de la palabra será
forzosamente oscura. Todo trabajo de tono expositivo requiere un
tema sobre el cual hablar y algo qué decir sobre él. En su
elaboración se pueden distinguir tres etapas:
1.
Formulación de las ideas .
2.
Preparación de un borrador.
3.
Redacción final.
Exposición y
persuasión.
Ante las diversas
posturas retóricas que pueden adoptarse al escribir, nos interesa
destacar aquí las diferencias entre la expositiva y la persuasiva.
Por postura entendemos la actitud de quien escribe ante los lectores
y ante el tema.
Los componentes de la
postura expositiva o explicativa son dos:
Ø
Tema no
debatible o no considerado como tal por los lectores.
Ø
Autor:
se propone explicar o informar a los lectores sin intentar cambiar
su modo de pensar o actuar.
La postura persuasiva
tiene también dos componentes:
Ø
Tema o
asunto que no puede resolverse enteramente con base en pruebas
científicas o empíricas.
Ø
Autor:
comprometido con una afirmación o aseveración determinada sobre
el tema.
Ø
En la
persuasión se piensa en el lector o los lectores como personas a
quienes hay que convencer de que es verdad lo que se dice. En la
exposición, quien escribe considera al lector o los lectores como
individuos interesados en saber lo que él tiene que decir sobre el
tema. El más serio error es comenzar a escribir sin adoptar posición
alguna. Con ello se pone de manifiesto falta de interés sobre el
tema. La postura persuasiva implica una tesis que da vida al tema,
al convertirlo en argumentación. La exposición puede carecer de una
tesis, pero siempre contará con un propósito, una idea clave o
dominante.