¿USAMOS PREGUNTAS
CERRADAS O ABIERTAS?
Cada cuestionario
obedece a diferentes necesidades y problemas de investigación, lo
que origina que en cada caso el tipo de preguntas a utilizar sea
diferente. Algunas veces se incluyen solamente preguntas
“cerradas”, otras veces únicamente preguntas “abiertas” y en
ciertos casos ambos tipos de preguntas. Cada clase de pregunta
tiene sus ventajas y desventajas. Las cuales se
mencionan a continuación.
Las preguntas
“cerradas” son fáciles de codificar y preparar para su análisis.
Asimismo,
estas preguntas requieren de un menor esfuerzo por parte de los
respondientes. Éstos no tienen que escribir o verbalizar
pensamientos, sino simplemente seleccionar la alternativa que
describa mejor su respuesta. Responder a un cuestionario con
preguntas cerradas toma menos tiempo que contestar a uno con
preguntas abiertas. Si el cuestionario es enviado por correo, se
tiene una mayor respuesta cuando es fácil de contestar y requiere
menos tiempo completarlo. La principal desventaja de las
preguntas “cerradas” reside en que limitan las respuestas de la
muestra y —en ocasiones— ninguna de las categorías describe
con exactitud lo que las personas tienen en mente, no siempre se
captura lo que pasa por las cabezas de los sujetos.
Para poder formular
preguntas “cerradas” es necesario anticipar las posibles
alternativas de respuesta.
De no ser así es muy
difícil plantearías. Asimismo, el investigador tiene que
asegurarse que los sujetos a los cuales se les administrarán,
conocen y comprenden las categorías de respuesta. Por ejemplo, si
preguntamos qué canal de televisión es el preferido, determinar
las opciones de respuesta y que los respondientes las comprendan
es muy sencillo. Pero si preguntamos sobre las razones y motivos
que provocan esa preferencia, determinar dichas opciones es algo
bastante más complejo.
Las preguntas
“abiertas” son particularmente útiles cuando no tenemos
información sobre las posibles respuestas de las personas o
cuando esta información es insuficiente.
También sirven en
situaciones donde se desea profundizar una opinión o los motivos
de un comportamiento. Su mayor desventaja es que son más
difíciles de codificar, clasificar y preparar para su análisis.
Además, pueden presentarse sesgos derivados de distintas
fuentes: por ejemplo, quienes tienen dificultades para expresarse
oralmente y por escrito pueden no responder con precisión lo que
realmente desean o generar confusión en sus respuestas. El nivel
educativo, la capacidad de manejo del lenguaje y otros factores
pueden afectar la calidad de las respuestas (Black y Champion,
1976). Asimismo, responder a preguntas “abiertas” requiere de un
mayor esfuerzo y tiempo.
La elección del tipo
de preguntas que contenga el cuestionario depende del grado en que
se puedan anticipar las posibles respuestas, los tiempos de que se
disponga para codificar y si se quiere una respuesta más precisa o
profundizar en alguna cuestión.
Una recomendación para
construir un cuestionario es que se analice variable por variable
qué tipo de pregunta o preguntas pueden ser más confiables y
válidas para medir a esa variable, de acuerdo con la situación del
estudio (planteamiento del problema, características de la
muestra, análisis que se piensan efectuar, etcétera).
¿Una o varias preguntas para medir una variable?
En ocasiones sólo basta
una pregunta para recolectar la información necesaria sobre la
variable a medir. Por ejemplo, para medir el nivel de escolaridad
de una muestra, basta con preguntar: ¿Hasta qué año escolar cursó?
o ¿cuál es su grado máximo de estudios? En otras ocasiones es
necesario elaborar varias preguntas para verificar la consistencia
de las respuestas. Por ejemplo, el nivel económico puede medirse
preguntando: Aproximadamente ¿cuál es su nivel mensual de
ingresos? y preguntando: Aproximadamente, ¿cuántos focos
eléctricos tiene en su casa?45 Además de preguntar
sobre propiedades, inversiones, puesto que ocupa la fuente
principal de ingresos de la familia (generalmente, el padre),
etcétera.
EJEMPLO
La empresa
Comunicometría, S. C., realizó una investigación para la Fundación
Mexicana para la Calidad Total, A.C. (1988), con el propósito de
conocer las prácticas, técnicas, estructuras, procesos y temáticas
existentes en materia de Calidad Total en México. El estudio fue
de carácter exploratorio y constituyó el primer esfuerzo por
obtener una radiografía del estado de los procesos de calidad en
dicho país.
En esta investigación se
elaboró un cuestionario que medía el grado en que las
organizaciones mexicanas aplicaban diversas prácticas tendientes a
elevar la calidad, la productividad y la calidad de vida en el
trabajo. Una de las variables importantes era el “grado en que se
distribuía la información sobre el proceso de calidad en la
organización”. Esta variable se midió a través de las siguientes
preguntas:
A.
Por lo que
respecta a los programas de información sobre calidad, ¿cuáles de
las siguientes actividades se efectúan en esta empresa?
(1) Planeación del
manejo de datos sobre calidad.
(2) Formas de
control.
(3) Elaboración de
reportes con datos sobre calidad.
(4) Evaluación
sistemática de los datos sobre calidad.
(5) Distribución
generalizada de información sobre calidad.
(6) Sistemas de
autocontrol de calidad.
(7) Distribución
selectiva de datos sobre calidad.
B. Sólo a quienes distribuyen selectivamente datos sobre
calidad: ¿A qué niveles de la empresa?
C. Sólo a quienes
distribuyen selectivamente datos sobre calidad: ¿A qué
funciones?_______________________________________________
D.
¿Qué otras
actividades se realizan en esta empresa para los programas de
información sobre calidad?__________________________________
En este ejemplo, las
preguntas “B” y “C” se elaboraron para ahondar sobre los
receptores o usuarios de los datos en aspectos del control de
calidad distribuidos selectivamente. Se justifica el hacer estas
dos preguntas, ayuda a tener mayor información sobre la variable.
Cuando se tienen varias preguntas para una misma variable se dice
que se tiene una “batería de preguntas”.
¿LAS PREGUNTAS VAN PRECODIFICADAS O
NO?