JUSTIFICACIÓN
DE LA INVESTIGACIÓN
Además de los
objetivos y las preguntas de investigación es necesario
justificar las razones que motivan el estudio. La mayoría de
las investigaciones se efectúan con un propósito definido, no se
hacen simplemente por capricho de una persona; y ese propósito
debe ser lo suficientemente fuerte para que se justifique la
realización. Además, en muchos casos se tiene que explicar —ante
una o varias personas— por qué es conveniente llevar a cabo la
investigación y cuáles son los beneficios que se derivarán de
ella. El pasante deberá explicar a un comité escolar el valor de
la tesis que piensa realizar, el investigador universitario hará
lo mismo con el grupo de personas que en su institución aprueba
proyectos de investigación e incluso con sus colegas, el asesor
tendrá que explicar a su cliente las recompensas que se obtendrán
de un estudio determinado, igualmente el subordinado que propone
una investigación a su superior deberá dar razones de la utilidad
de ésta. Lo mismo ocurre en casi todos los casos.
Criterios para evaluar el valor potencial de una investigación
Desde luego, una
investigación puede ser conveniente por diversos motivos: tal vez
ayude a resolver un problema social o a construir una nueva
teoría. Lo que algunos consideran que es relante y debe ser
investigado, para otros no lo es. Llega a diferir la opinión de
las personas a este respecto. Sin embargo, se puede establecer una
serie de criterios para evaluar la utilidad de un estudio
propuesto, criterios que evidentemente son flexibles y de ninguna
manera son exhaustivos. A continuación se dan algunos de estos
criterios formulados como preguntas, los cuales fueron adaptados
de Ackoff (1953) y Miller (1977). Y podemos decir que, cuanto
mayor número de respuestas se contesten positiva y
satisfactoriamente, la investigación tendrá bases más sólidas para
justificar su realización.
1)
Conveniencia
¿Qué tan
conveniente es la investigación?, esto es, ¿para qué sirve?
2)
Relevancia social
¿Cuál es su
relevancia para la sociedad?, ¿quiénes se beneficiarán con los
resultados de la investigación?, ¿de qué modo? En resumen, ¿qué
proyección social tiene?
3)
Implicaciones prácticas
¿Ayudará a
resolver algún problema práctico?, ¿tiene implicaciones
trascendentales para una amplia gama de problemas prácticos?
4)
Valor teórico
Con la
investigación, ¿se logrará llenar algún hueco de conocimiento?,
¿se podrán generalizar los resultados a principios más amplios?,
¿la información que se obtenga puede servir para comentar,
desarrollar o apoyar una teoría?, ¿se podrá conocer en mayor
medida el comportamiento de una o diversas variables o la relación
entre ellas?, ¿ofrece la posibilidad de una exploración fructífera
de algún fenómeno?, ¿qué se espera saber con los resultados que no
se conociera antes?, ¿puede sugerir ideas, recomendaciones o
hipótesis a futuros estudios?
5)
Utilidad metodológica
La
investigación, ¿puede ayudar a crear un nuevo instrumento para
recolectar y/o analizar datos?, ayuda a la definición de un
concepto, variable o relación entre variables?, ¿pueden lograrse
con ella mejoras de la forma de experimentar con una o más
variables?, ¿sugiere cómo estudiar más adecuadamente una
población?
Desde luego, es
muy difícil que una investigación pueda responder positivamente a
todas estas interrogantes; algunas veces incluso, sólo puede
cumplir un criterio.
Viabilidad de la investigación
Además de los tres
elementos que conforman propiamente el planteamiento del problema
es necesario considerar otro aspecto importante: la viabilidad
o factibilidad misma del estudio; para ello debemos tomar en
cuenta la disponibilidad de recursos financieros, humanos y
materiales que determinarán en última instancia los alcances de la
investigación (Rojas, 1981). Es decir, debemos preguntamos
realistamente: ¿puede llevarse a cabo esta investigación? y
¿cuánto tiempo tomará realizarla? Estos cuestionamientos son
particularmente importantes cuando se sabe de antemano que se
dispondrá de pocos recursos para efectuar la investigación.
UN EJEMPLO DE IMPOSIBILIDAD
Un caso
ilustrativo de este hecho ocurrió hace algunos años, cuando un
grupo de estudiantes de ciencias de la comunicación decidió hacer
su tesis de licenciatura sobre el impacto social que podría tener
el introducir la televisión en una comunidad donde no existía. El
estudio buscaba —entre otras cosas— analizar silos patrones de
consumo cambiaban, las relaciones interpersonales se modificaban y
las actitudes y valores centrales de los habitantes (religión,
actitudes hacia el matrimonio, la familia, la planificación
familiar, el trabajo) se transformaban con la introducción de la
televisión. La investigación resultaba interesante porque habla
pocos estudios similares y éste aportarla información útil para el
análisis de los efectos de este medio, la difusión de innovaciones
y otras muchas áreas de conocimiento. Sin embargo, el costo de la
investigación era muy elevado (habla que adquirir muchos
televisores y obsequiarlos a los habitantes o rentarlos, hacer
llegar a la comunidad las transmisiones, contratar a bastante
personal, realizar considerables erogaciones en viáticos, etc.), y
superaba —por mucho— las posibilidades económicas de los
estudiantes, aun cuando consiguieran financiamiento de algún
organismo internacional y/o de una fundación. Además, llevarla
bastante tiempo realizarlo (cerca de tres años), tomando en cuenta
que se trataba de una tesis. Posiblemente para un investigador
especializado en el área, este tiempo no resultaría un obstáculo.
La cuestión “tiempo” varia en cada investigación; a veces se
requieren los datos en el corto plazo, mientras que en otras
ocasiones el tiempo no es un factor importante (hay estudios que
duran varios años porque su naturaleza así lo exige).
CONSECUENCIAS DE LA INVESTIGACIÓN