FACTORES QUE PUEDEN AFECTAR
LA CONFIABILIDAD Y VALIDEZ
Hay diversos factores
que pueden afectar la confiabilidad y la validez de los
instrumentos de medición.
El primero
de ellos es la improvisación. Algunas personas creen que elegir un
instrumento de medición o desarrollar uno es algo que puede
tomarse a la ligera. Incluso algunos profesores piden a los
alumnos que construyan instrumentos de medición de un día para
otro, o lo que es casi lo mismo, de una semana a otra. Lo cual
habla del poco o nulo conocimiento del proceso de elaboración de
instrumentos de medición. Esta improvisación genera —casi siempre—
instrumentos poco válidos o confiables y no debe existir en la
investigación social (menos aún en ambientes académicos). Aun a
los investigadores experimentados les toma tiempo desarrollar un
instrumento de medición. Es por ello que los construyen con
cuidado y frecuentemente están desarrollándolos, para que cuando
los necesiten con premura se encuentren preparados para
aplicarlos, pero no los improvisan. Además, para poder construir
un instrumento de medición se requiere conocer muy bien a la
variable que se pretende medir y la teoría que la sustenta. Por
ejemplo, generar —o simplemente seleccionar— un instrumento que
mida la inteligencia, la personalidad o los usos y gratificaciones
de la televisión para el niño, requiere amplios conocimientos en
la materia, estar actualizados al respecto y revisar
cuidadosamente la literatura correspondiente.
El segundo factor es
que a veces
se utilizan instrumentos desarrollados en el extranjero que no
han sido validados a nuestro contexto: cultura y tiempo.
Traducir un instrumento —aun cuando adaptemos los términos a
nuestro lenguaje y los contextualicemos— no es de ninguna manera
(ni remotamente) validarlo. Es un primer y necesario paso, pero
sólo es el principio. Por otra parte, hay instrumentos que fueron
validados en nuestro contexto pero hace mucho tiempo. Hay
instrumentos que hasta el lenguaje nos suena “arcaico”. Las
culturas, los grupos y las personas cambian; y esto debemos
tomarlo en cuenta al elegir o desarrollar un instrumento de
medición.
Un tercer factor es
que en
ocasiones el instrumento resulta inadecuado para las personas a
las que se les aplica: no es empático. Utilizar un lenguaje
muy elevado para el respondiente, no tomar en cuenta diferencias
en cuanto a sexo, edad, conocimientos, capacidad de respuesta,
memoria, nivel ocupacional y educativo, motivación para responder
y otras diferencias en los respondientes; son errores que pueden
afectar la validez y confiabilidad del instrumento de medición.
Un cuarto factor
que puede
influir esté constituido por las condiciones en las que se
aplica el instrumento de medición. Si hay ruido, hace
mucho frío (por ejemplo en una encuesta de casa en casa), el
instrumento es demasiado largo o tedioso, son
cuestiones que pueden afectar negativamente la validez y la
confiabilidad. Normalmente en los experimentos se puede contar
con instrumentos de medición más largos y complejos que en los
diseños no experimentales. Por ejemplo, en una encuesta pública
sería muy difícil poder aplicar una prueba larga o compleja.
Por otra parte,
aspectos mecánicos tales como que si el instrumento es
escrito, no se lean bien las instrucciones, falten páginas, no
haya espacio adecuado para contestar, no se comprendan las
instrucciones, también pueden influir de manera negativa.
¿CÓMO SE SABE SI UN INSTRUMENTO DE MEDICIÓN ES CONFIABLE Y VALIDO?
En la práctica es casi
imposible que una medición sea perfecta. Generalmente se tiene
un grado de error. Desde luego, se trata de que este error sea
el mínimo posible. Es por esto que la medición de cualquier
fenómeno se conceptualiza con la siguiente fórmula básica:
X = t + e
Donde “X” representa
los valores observados (resultados disponibles), “t” son
los valores verdaderos y “e” es el grado de error en la
medición. Si no hay error de medición (“e” es igual a
cero), el valor observado y el verdadero son equivalentes. Esto
puede verse claramente así:
X = t + o
X = t
Esta situación
representa el ideal de la medición. Entre mayor sea el error al
medir, el valor que observamos (y que es en el que nos basamos) se
aleja más del valor real o verdadero. Por ejemplo, si medimos la
motivación de un individuo y esta medición está contaminada por un
grado de error considerable, la motivación registrada por el
instrumento será bastante diferente de la motivación real que
tiene ese individuo. Por ello es importante que el error sea
reducido lo más posible. Pero, ¿cómo sabemos el grado de error
que tenemos en una medición? Calculando la confiabilidad y
validez.