COMO PARTE DE LA FORMULACIÓN DE UNA
HIPÓTESIS,
¿DEBEN
DEFINIRSE CONCEPTUAL Y OPERACIONALMENTE
LAS
VARIABLES DE ÉSTA?
Al formular una
hipótesis, es indispensable definir los términos o
variables que están siendo incluidos en ella. Esto es
necesario por varios motivos:
1. Para
que el investigador, sus colegas, los usuarios del estudio y, en
general, cualquier persona que lea la investigación compartan el
mismo significado respecto a los términos o variables incluidas
en las hipótesis. Es común que un mismo concepto se emplee de
maneras distintas. Por ejemplo, el término “novios” puede
significar para alguien una relación entre dos personas del sexo
opuesto que se comunican interpersonalmente con la mayor
frecuencia que les es posible, que cuando están “cara” a “cara”
se besan y toman de la mano, que se sienten atraídos físicamente
y comparten entre sí información que nadie más comparte. Para
otra persona podría significar una relación entre dos personas
del sexo opuesto que tiene por objeto contraer matrimonio. Para
una tercera persona, una relación entre dos personas del sexo
opuesto que mantienen relaciones sexuales íntimas; y alguien más
podría tener alguna de ras concepciones anteriores, excepto por
“‘lo del sexo opuesto”. Y en caso de que se pensara en llevar a
cabo un estudio con parejas de novios, no sabríamos con
exactitud quiénes podrían ser incluidos en él y quiénes no, a
menos que se definiera con la mayor precisión posible el
concepto “novios”. Términos como “actitud”, “inteligencia”,
“aprovechamiento” pueden tener varios significativos o ser
definidos en diferentes formas.
2.
Aseguramos de que las variables pueden ser evaluadas en la
realidad, a través de los sentidos (posibilidad de prueba
empírica, condición de las hipótesis).
3. Poder
confrontar nuestra investigación con otras similares (si tenemos
definidas nuestras variables, podemos comparar nuestras
definiciones con las de otros estudios para saber “‘si hablamos
de lo mismo”, y si esta comparación es positiva, podremos
confrontar los resultados de nuestra investigación con los
resultados de otras).
4.
Evaluar más adecuadamente los resultados de nuestra
investigación, porque las variables (y no sólo las hipótesis),
han sido contextualizadas.
De hecho, sin
definición de las variables no hay investigación. Las
variables tienen que ser definidas en dos formas: conceptual y
operacionalmente. A continuación se explican las dos por
separado.
Definición conceptual o constitutiva
Una definición
conceptual define el término o variable con otros términos. Por
ejemplo, “‘inhibición proactiva” es “‘la dificultad de evocación
que aumenta con el tiempo”, “comunicación interpersonal diádica”
puede definirse como “el intercambio de información psicológica
entre dos personas que desarrollan predicciones acerca del
comportamiento del otro basados en dicha información y
establecen reglas para su interacción que sólo ellos conocen”,
“poder” es “influir más en los demás que lo que éstos influyen
en uno”. Son definiciones de diccionario o de libros
especializados (Kerlinger, 1975 y 1979; Rojas, 1981) y cuando
describen la esencia o las características reales de un objeto
o fenómeno se les denomina “‘definiciones reales” (Reynolds,
1971). Estas últimas
constituyen la adecuación de la definición conceptual a los
requerimientos prácticos de la investigación. Por ejemplo, el
término “‘actitud” podría ser definido como “‘una tendencia o
predisposición a evaluar de cierta manera, un objeto o un
símbolo de este objeto” (Kat.z y Stotland, 1959, citado por
Kahle, 1984). Si nuestra hipótesis fuera: “Cuanto mayor sea la
exposición de los votantes indecisos —en la próxima elección
presidencial en Linderbuck— a entrevistas televisivas concedidas
por los candidatos contendientes, más favorable será la actitud
hacia el acto de votar”, tendríamos que contextualizar la
definición conceptual de “actitud” (formular la definición
real). La “actitud hacia el acto de votar” podría definirse como
“la predisposición a evaluar como positivo el acto de votar para
una elección”.
Estas definiciones son
necesarias pero insuficientes para definir las variables de la
investigación, porque no nos relacionan directamente con la
realidad. Después de todo siguen siendo conceptos. Como señala
Kerlinger (1979, p. 41): “...los científicos deben ir más allá.
Deben definir las variables que se usan en sus hipótesis en
forma tal que las hipótesis puedan ser comprobadas. Esto es
posible usando lo que se conoce como definiciones
operacionales”.