VAGUEDAD DE LAS IDEAS INICIALES
La mayoría de las ideas
iniciales son vagas y requieren analizarse cuidadosamente para que
sean transformadas en planteamientos más precisos y estructurados.
Como mencionan Labovitz y Hagedorn (1976), cuando una persona
desarrolla una idea de investigación debe familiarizarse con el
campo de conocimiento donde se ubica la idea. Por ejemplo, una
joven al reflexionar acerca del noviazgo puede preguntarse: ¿qué
aspectos influyen para que un hombre y una mujer tengan un
noviazgo cordial y satisfactorio para ambos?, y decide llevar a
cabo una investigación que estudie los factores que intervienen en
la evolución del noviazgo. Sin embargo, hasta este momento su idea
es vaga y debe especificar diversas cuestiones tales como si
piensa incluir en su estudio todos los factores que pueden influir
en el noviazgo o solamente algunos de ellos, si va a concentrarse
en novios de cierta edad o de varias edades, si la investigación
tendrá más bien un enfoque psicológico o más bien sociológico.
Para que continúe desarrollando su investigación es necesario que
se introduzca dentro del área de conocimiento en cuestión. Deberá
platicar, con investigadores en el campo, sobre las relaciones
interpersonales (psicólogos clínicos, psicoterapeutas,
comunicólogos, psicólogos sociales, por ejemplo), buscar y leer
algunos artículos y libros que hablen del noviazgo, conversar con
varias parejas de novios, ver algunas películas educativas sobre
el tema y realizar otras conductas similares para familiarizarse
con su objeto de estudio: el noviazgo. Una vez que se haya
adentrado en el tema, estará en condiciones de precisar su idea de
investigación.
Necesidad de conocer los antecedentes
Para adentrarse en el
tema es necesario conocer los estudios, investigación y trabajos
anteriores. El conocer lo que se ha hecho con respecto a un tema
ayuda a:
1) No
investigar — de la misma manera— alguna cuestión que ya ha sido
estudiada muy afondo (“pretender descubrir la rueda”). Esto
implica que una buena
investigación
debe ser novedosa, lo que puede lograrse ya sea tratando un tema
no estudiado,
profundizando en uno poco o medianamente conocido o dándole
un enfoque
diferente o innovador a un problema aunque ya haya sido examinado
repetidamente (por ejemplo, la familia es un tema muy estudiado;
sin embargo,
si alguien la analiza
desde una perspectiva diferente —digamos la manera en
que se presenta
en las telenovelas
mexicanas—, le está
dando a su investigación
un enfoque
novedoso).
2) Estructurar
más formalmente la idea de investigación. Por ejemplo, una persona
al ver un programa televisivo donde se incluyan escenas con alto
contenido de sexo (los personajes muestren conductas sexuales,
aparezcan actos sexuales, etc.), puede interesarse por llevar a
cabo una investigación en torno a este tipo de programas. Sin
embargo, no sabe cómo abordar el tema, su idea es confusa y no se
encuentra estructurada; consulta entonces diversas fuentes
bibliográficas al respecto, platica con alguien que conoce la
temática y analiza más programas con contenidos sexuales; y una
vez que ha profundizado en el campo de estudio correspondiente,
puede esbozar con mayor claridad y formalidad lo que desea
investigar. Vamos a suponer que decide centrarse en un estudio de
los efectos que dichos programas tienen en la conducta sexual de
cierto tipo de televidentes —digamos los adolescentes— o enfocar
el tema desde otro punto de vista (investigar si hay o no una
cantidad considerable de programas con alto contenido sexual en la
televisión venezolana, por qué canales y en qué horarios se
transmiten, qué situaciones muestran este tipo de contenido, en
qué forma lo hacen). Y así su idea ha sido precisada en mayor
medida.
3) Seleccionar
la perspectiva principal desde la cual se abordará la idea de
investigación (psicológica, sociológica, antropológica,
comunicológica). En efecto, aunque los fenómenos del
comportamiento humano son los mismos, pueden ser analizados en
diversas formas según la disciplina dentro de la cual se enmarque
fundamentalmente la investigación. Por ejemplo, si se estudian las
organizaciones básicamente desde el punto de vista comunicológico,
el interés se centraría en aspectos tales como las redes y flujos
de comunicación en las organizaciones (quién se comunica con
quién, con qué propósitos y qué resultados se obtienen), los
medios de comunicación, los tipos de mensajes que se emiten, la
sobrecarga de información, la distorsión y la omisión de la
información. Por otra parte, si se estudian más bien desde una
perspectiva sociológica, la investigación se ocuparía de aspectos
tales como la estructura jerárquica en las organizaciones, los
perfiles socioeconómicos de sus miembros, la migración de los
trabajadores de áreas rurales a zonas urbanas y su ingreso a
centros fabriles, las ocupaciones y otros aspectos. Si se adopta
un enfoque principalmente psicológico se analizarían otros
aspectos como los procesos de liderazgo, la personalidad de los
miembros de la organización, la motivación en el trabajo. Y si se
utilizara un encuadre fundamentalmente mercadológico de las
organizaciones, se investigarían —por ejemplo— cuestiones como los
procesos de compra-venta, la evolución de los mercados, las
relaciones entre empresas que compiten dentro de un mercado.
Desde luego, la mayoría
de las investigaciones, a pesar de que se ubiquen dentro de un
enfoque particular, no pueden evitar —en mayor o menor medida—
tocar temas que se relacionan con distintos campos o disciplinas
(por ejemplo, las teorías de la agresión social desarrolladas por
los psicólogos han sido utilizadas por los comunicólogos para
investigar los efectos que la violencia televisada tiene en la
conducta de los niños que se exponen a ella). Por ello, cuando se
comenta el enfoque seleccionado se habla de “enfoque principal o
fundamental” y no de “enfoque único”. La elección de una u otra
perspectiva tiene importantes implicaciones en el desarrollo de un
estudio. También es común que se efectúen investigaciones
interdisciplinarias que abordan un tema utilizando varios
enfoques.
Investigación previa de los temas
Es evidente que, cuanto
mejor se conozca un tema, el proceso de afinar la idea será más
eficiente y rápido. Desde luego, hay temas que han sido más
investigados que otros y, en consecuencia, su campo de
conocimiento se encuentra más estructurado. Estos casos requieren
planteamientos más específicos. Podríamos decir que hay:
a) temas ya
investigados, estructurados y formalizados (sobre los cuales se
pueden encontrar documentos escritos y otros materiales que
reportan los resultados de investigación y/o análisis anteriores);
b) temas ya
investigados pero menos estructurados y formalizados (sobre los
cuales hay investigación hecha pero pocos documentos escritos y
otros materiales que reporten esta investigación; el conocimiento
puede estar disperso o no ser accesible. De ser así, habrá que
buscar las investigaciones no publicadas y acudir a medios
informales como expertos en el tema, profesores, amigos,
etcétera);
c) temas poco
investigados y poco estructurados (los cuales requieren un
esfuerzo para encontrar lo que se ha investigado aunque sea
escaso), y
d) temas no
investigados.
Cómo
generar ideas
Dankhe (1986) menciona
diversos criterios que inventores famosos han sugerido para
generar ideas de investigación productivas, entre las cuales
destacan:
a) Las buenas
ideas intrigan, alientan y excitan al investigador de manera
personal. Al elegir un tema para investigar y más concretamente
una idea, es importante que ésta nos resulte atractiva. No hay
nada más tedioso que trabajar en una investigación que no nos
interesa. En la medida en que la idea estimule y motive al
investigador, éste se compenetrará más en el estudio y tendrá una
mayor predisposición para salvar los obstáculos que se le
presenten.
b) Las buenas
ideas de investigación “no son necesariamente nuevas pero sí
novedosas” —como se mencionó antes—. En muchas ocasiones es
necesario actualizar o adaptar los planteamientos derivados de
investigaciones efectuadas en contextos diferentes (otras
culturas, edades de las personas, condiciones ambientales,
épocas).
c) Las buenas
ideas de investigación pueden servir para elaborar teorías y la
solución de problemas. Una buena idea puede conducir a una
investigación que ayude a formular, integrar o probar una teoría o
a iniciar otros estudios que, aunados a la investigación, logren
constituir una teoría.
En otros casos, las
ideas dan origen a investigaciones que ayuden a resolver
problemas. Por ejemplo, un estudio que se diseñe para analizar los
factores que provocan conductas delictivas en los adolescentes,
puede colaborar al establecimiento de programas tendientes a
resolver diversos problemas de delincuencia juvenil.
RESUMEN
1. Las
investigaciones se originan en ideas, las cuales pueden provenir
de distintas fuentes y la calidad de dichas ideas no está
necesariamente relacionada con la fuente de donde provengan.
2.
Frecuentemente las ideas son vagas y deben ser traducidas en
problemas más concretos de investigación, para lo cual se requiere
una revisión bibliográfica de la idea.
3. Las buenas
ideas deben alentar al investigador, ser novedosas y servir para
la elaboración de teorías y la resolución de problemas.
CONCEPTOS
BÁSICOS
Ideas de investigación
Fuentes generadoras de
las ideas de investigación
Enfoque de la
investigación
Tema de investigación
Estructuración de la
idea de investigación
Perspectiva de la
investigación
Innovación de la
investigación
EJERCICIOS
1. Vea una
película romántica y deduzca dos ideas de investigación.
2. Seleccione
una revista científica (véase el anexo núm. 1) y un artículo de la
misma, y deduzca dos ideas de investigación.
3. Compare las
ideas deducidas de la película y del articulo y conteste las
siguientes preguntas: ¿Son fructíferas todas las ideas?, ¿cuáles
ideas son más útiles, las derivadas de la película o del articulo
científico?, ¿cómo surgieron las ideas?
4. Elija una
idea de investigación que habrá de ir desarrollando conforme lea
el libro.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA: OBJETIVOS, PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN
Y
JUSTIFICACIÓN
DEL ESTUDIO