EXISTENCIA DE
GUÍAS AÚN NO INVESTIGADAS E IDEAS VAGAMENTE RELACIONADAS CON EL
PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
En ocasiones nos
encontramos con que se han efectuado pocos estudios dentro de
campo de conocimiento que nos interesa. En estos casos el
investigador tiene que buscar literatura que, aunque no se refiera
al problema específico de la investigación lo ayude a orientarse
dentro de él. Por ejemplo, Paniagua (1985), al llevar a cabo un
revisión de la bibliografía sobre las relaciones interpersonales
de comprador y vendedor en el contexto organizacional mexicano, no
detectó ninguna referencia sobre este tema en particular. Entonces
tomó referencias sobre relaciones interpersonales provenientes de
otros contextos (relaciones superior-subordinado, entre compañeros
d trabajo y desarrollo de las relaciones en general) y las aplicó
a la relación comprador vendedor industrial, para construir de
este modo el marco teórico (por ejemplo, una teoría de la
penetración social y el modelo de cómo una relación impersonal s
convierte en interpersonal. Ambos han sido más bien aplicadas a
otras áreas como desarrollo de la amistad y el noviazgo, pero que
fueron un excelente punto de partid para explorar la dimensión
interpersonal comprador-vendedor).
Tomemos otro caso
para ilustrar cómo puede construirse el marco teórico en
situaciones donde no hay estudios previos sobre el problema de
investigación. Supongamos que estamos tratando de analizar qué
factores del contexto laboral afectan al temor de logro7
y a la motivación de logro de las secretarias que trabajan
en la burocracia gubernamental de Costa Rica. Probablemente
encontramos que no hay ningún estudio al respecto, pero tal vez sí
existan investigaciones sobre el temor de logro y la motivación de
logro de las secretarias costarricenses (aunque no laboren en el
gobierno) o de jefes de departamentos públicos (aunque no se trate
de la ocupación que nos interesa específicamente). Si tampoco
ocurre esto, puede ser que haya estudios que tratan ambas
variables con ejecutivos de empresas privadas o de secretarias de
dependencias públicas de otros países. Si no es así, entonces
acudiremos a las investigaciones sobre el temor y la motivación de
logro, a pesar de que hayan sido —por ejemplo— realizadas entre
estudiantes de otro país. Y si no hubiera ningún antecedente —lo
cual no ocurre en este caso— recurriríamos a los estudios
iniciales de motivación de logro de David McClelland y a los de
temor de logro (Tresemer, 1976 y 1977; Zuckerman, 1975; Janda,
O’Grady y Capps, 1978; Cherry y Deaux, 1978). Y en caso de que
tampoco los hubiera, acudiríamos a estudios generales de temor y
motivación. Pero casi en cualquier situación se tiene un punto de
partida. Las excepciones en este sentido son muy pocas. Es
frecuente escuchar comentarios como: “no hay nada”, “nadie lo ha
estudiado”, “no sé en qué antecedentes puedo basarme”, etc. Sin
embargo, tal queja se debe generalmente a una deficiente revisión
de la literatura.
ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE EL MARCO TEÓRICO
Siempre es
conveniente efectuar la revisión de la literatura y presentarla de
una manera organizada (llámese marco teórico o marco de
referencia). Nuestra investigación puede centrarse en
un objetivo de evaluación o medición muy específico; por ejemplo,
un estudio que solamente pretende medir variables particulares,
como el caso de un censo demográfico en una determinada comunidad
donde se mediría nivel socio-económico, nivel educativo, edad,
sexo, tamaño de la familia. Sin embargo, es recomendable revisar
lo que se ha hecho antes (cómo se han realizado en esa comunidad
los censos demográficos anteriores o, si no hay antecedentes en
ella, cómo se han efectuado en comunidades similares; qué
problemas se tuvieron, cómo se resolvieron, qué información
relevante fue excluida, etc.). Ello ayudará sin lugar a dudas a
concebir un estudio mejor y más completo. Lo mismo sucede si
únicamente estamos tratando de probar un método de recolección de
datos (un inventario de la personalidad, un cuestionario que mide
determinado concepto, una prueba de habilidades, etc.), o
levantando información acerca de un dato en especial (si en una
población se ve o no un determinado programa de televisión, el
número de niños que asisten a escuelas públicas, la productividad
en una empresa, etc.).
Desde luego, hay
veces que por razones de tiempo —premura en la entrega de
resultados— y la naturaleza misma del estudio, la revisión de la
literatura y la construcción del marco teórico son más rápidas y
sencillas. Por ejemplo, no sería igual en el caso de una encuesta
sobre el auditorio de un noticiario radiofónico que en un estudio
sobre la definición de la realidad social que pueden lograr los
noticiarios radiofónicos.
Una segunda
observación es que, al construir el marco teórico, debemos
centramos en el problema de investigación que nos ocupa y no
divagar en otros temas ajenos al estudio. Un buen marco
teórico no es aquel que contiene muchas páginas (no se trata de un
concurso de a ver quien gasta más papel y tinta), sino el que
trata con profundidad únicamente los aspectos que se relacionan
con el problema y que vincula lógica y coherentemente los
conceptos y proposiciones existentes en estudios anteriores. Éste
es otro aspecto importante que a veces se olvida: construir el
marco teórico no quiere decir nada más reunir información, sino
también ligarla (en ello la redacción es importante, porque las
partes que lo integran deben estar enlazadas, no debe “brincarse”
de una idea a otra).
Un ejemplo, que
aunque burdo resulta ilustrativo de lo que acabamos de comentar,
sería que alguien que trata de investigar cómo afecta a los
adolescentes el exponerse a programas televisivos con alto
contenido de sexo, tuviera una estructura del marco teórico más o
menos así:
1. La
televisión.
2.
Historia de la televisión.
3. Tipos
de programas televisivos.
4. Efectos
macrosociales de la televisión.
5.
Usos y
gratificaciones de la televisión.
5.1. Niños.
5.2.
Adolescentes.
5.3. Adultos.
6.
Exposición selectiva a la televisión.
7.
Violencia en la televisión.
7.1. Tipos
7.2. Efectos.
8. Sexo en
la televisión.
8.1. Tipos.
8.2. Efectos.
9. El
erotismo en la televisión.
10. La
pornografía en la televisión.
Obviamente esto
seria divagar en un “mar de temas”. Siempre hay que recordar que
es muy diferente escribir un libro de texto —que trata a fondo un
área determinada de conocimiento— que elaborar un marco teórico
donde debemos ser selectivos.
¿HEMOS HECHO UNA REVISIÓN ADECUADA
DE LA LITERATURA?