Inteligencia
Emocional
en los Estudios

ASOCIA DEFINITIVAMENTE AL ESTUDIO Y AL APRENDIZAJE CON EXPERIENCIAS Y
SITUACIONES FELICES Y AGRADABLES
Asocia situaciones felices y agradables al acto de estudiar. Algunas
personas se gratifican con música, otros con el hábito de comer al
mismo tiempo que se lee o se estudia.
Muchas personas aprenden más cuando escuchan una música suave y
tranquila. Lo mejor es la música barroca, pero si no es de tu gusto
puedes elegir otra que te sea agradable. Por supuesto, la condición
esencial es que no tenga un volumen o características rítmicas que te
impidan la concentración en el trabajo intelectual.
Debemos usar todos los
recursos educacionales disponibles, incluyendo las últimas
herramientas de Internet, para estimular a nuestro cerebro (respetando
nuestro perfil) a adquirir el hábito de progresar en los conocimientos
y el estudio, durante toda nuestra vida de adultos, evitando desde el
principio la posibilidad del abandono de la escuela, la marginación
social, etc.
LA SERENIDAD
La serenidad es una actitud conveniente para todas las actividades de
la vida, pero llega a ser esencial cuando se tiene que utilizar la
mente con todas sus capacidades, como ocurre en el estudio. Un estado
de ánimo tranquilo, relajado, libre de preocupaciones, es el ideal
para estudiar con provecho. Sin embargo, todos sabemos, por propia
experiencia, lo difícil que resulta mantenerse en ese estado cuando
nos abruma la tensión producida por un exceso de obligaciones o de
inquietudes. Resulta bastante normal que en esos casos los nervios se
desaten, ocasionando efectos muy penosos: la mente deja de funcionar
con eficacia y el rendimiento del trabajo intelectual puede llegar a
caer rápidamente a cero.
Para evitar esto, hay que estar sobre aviso de estos peligros, tratar
de mantener siempre el dominio de uno mismo y la calma en cualquier
circunstancia.
No hay que olvidar el efecto enormemente perturbador del nerviosismo,
en los exámenes. La mejor preparación, lograda con gran esfuerzo a lo
largo del curso, se puede malograr si no eres capaz de mantenerte
tranquilo mientras te examinan.
LA PREOCUPACIÓN
Otro factor indeseable es la preocupación excesiva. Dejando aparte
posibles causas ajenas a los estudios como, por ejemplo, un problema
familiar, laboral o afectivo, los motivos más frecuentes de
preocupación en los estudiantes son los malos resultados obtenidos o
que temen obtener.
Si la preocupación se mantiene dentro de los límites o normales, puede
resultar beneficiosa pues constituye un estímulo para tratar de
eliminar sus causas. Cuando la preocupación llega a ser desmesurada,
la mente se inunda de sentimientos de angustia, ansiedad o temor, con
efectos muy perniciosos, los cuales ocasionan mayor desgaste psíquico
del que sería necesario para salir del atasco.
El mejor remedio para las preocupaciones del estudio es garantizarnos
a nosotros mismos un buen estudio (condiciones ambientales correctas,
eficaces técnicas de estudio y entrenamiento psico-físico).
Cuando uno se pone a estudiar con determinación y energía, los temores
se mitigan extraordinariamente, y sólo suelen recobrar su crudeza al
cesar la actividad.
Por eso, hay que seguir el consejo popular que dice:
“Cuando surja una
dificultad, en lugar de preocuparte, ocúpate”.
El mantenimiento de
la calma y el dominio de uno mismo han de ser objetivos prioritarios
de los estudiantes.
CÓMO ALCANZAR LA MOTIVACIÓN POSITIVA