APRENDIZAJE SIN ESTRÉS
Quien más
quien menos, todos hemos cometido algunos errores en la vida de
estudiantes: colosales maratones de estudio en los últimos días
previos al examen, gran parte de las horas nocturnas invertidas en el
estudio, en lugar de un sueño reparador, una reducción espontánea del
alimento o, al contrario, un aumento involuntario de éste, hartarse de
aspirinas y excitantes, a veces acompañados de litros de café, ya se
sabe, son errores que se pagan con nerviosismo, ansiedad y escasa
lucidez mental, pero todos caemos en ellos alguna vez. Las excusas
inmediatas que no dudamos en sacar a relucir son: “No tengo
memoria”, “No logro fijar nada en la mente”.
El problema
puede complicarse cada vez más, si no tratan de hallarse sus
verdaderas causas e incluso puede inducir a renunciar a los estudios.
Y no sólo eso, si no que hasta muchos años después de la experiencia
de la escuela, el estudio puede seguir siendo un trauma para nosotros
y crearnos dificultades cuando, por uno u otro motivo, nos vemos
obligados a volver a los libros, ya sea para unas oposiciones o
simplemente para obtener el carnet de conducir.
Hemos visto
personas ojear una lección entre un partido de tenis y un helado con
amigos y luego mostrar una memoria de elefante en clase o en el
examen. Pruebe preguntarle a ese genio cuál es su secreto. La mayoría
de las veces le responderá que se trata de racionalizar el tiempo.
No se requieren largas sesiones de estudio para memorizar mejor sino
que, al contrario, resulta útil concentrarse durante breves períodos
de tiempo y poderse conceder de este modo desconexiones que
proporcionarán un descanso al cerebro.
Una buena
memoria en el estudio es, en parte cuestión de método y organización.
Si no posees una buena capacidad de organización y el estudio te crea
ansiedad y problemas, prueba, para empezar, con estas sencillas pero
útiles sugerencias:
·
Si estudias para un examen, calcula
aproximadamente cuántas páginas debes estudiar al día hasta la fecha
fatídica y trata de respetar los programas de estudio;
·
Aprende a estudiar en turnos de 30
minutos cada vez, con intervalos de hasta 5 y 10 minutos;
·
No empieces por el tema más
difícil; afronta en primer lugar las partes más accesibles, pues la
satisfacción de saberse la lección recarga las pilas de la memoria.
Si aplicas
con empeño estas sugerencias, ya habrá puesto su memoria en
disposición de trabajar en paz.
¿QUÉ MOTIVOS TENGO PARA ESTUDIAR?