‘CÓMO MEJORAR EL PRINCIPAL RECURSO NATURAL
DEL SIGLO XXI: NUESTRA INTELIGENCIA’
(Parte III)
5) La lectura: principal
vía de aprendizaje
Se cuenta que Sherlock Holmes y
su fiel asistente, Mr. Watson, decidieron descansar un
fin de semana y salieron de camping. Luego de una buena comida y de
una botella de vino, se saludaron y se acostaron a dormir.
Algunas horas más tarde, Holmes despertó,
codeó a su fiel amigo, y le preguntó:
-Watson, mira el cielo y dígame qué ve...
-Veo millones y millones de estrellas...
-¿Y eso qué le dice?...
Watson pensó
por un minuto en el enigma y respondió:
-Astronómicamente, me dice que hay millones de
galaxias y potencialmente billones de planetas; astrológicamente, veo
que Saturno está en Leo; horológicamente, deduzco que son
aproximadamente las tres y diez; teológicamente, puedo ver que Dios es
todopoderoso y que somos pequeños e insignificantes;
metereológicamente, sospecho que mañana tendremos un hermoso día. ¿Y a
usted, qué le dice?
Holmes calló
por un minuto, y luego dijo:
-Watson, lo que me dice es... ¡que nos han robado
la carpa... !’
Este cuento ilustra lo que es la ausencia de visión panorámica, en
donde primero se ve el ‘bosque’ y luego el ‘árbol’.
Watson se perdió en los detalles, sin advertir lo principal :
que estaba mirando el cielo porque le habían robado la carpa.
Volviendo a la lectura, es necesario decir ella es un problema que
sintetiza muchos otros problemas de aprendizaje.
Quien no tiene verdadera destreza en la lectura, no puede progresar
bien en su trabajo intelectual.
Por otro lado, el verbo leer no
soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el
verbo ‘amar’... el verbo ‘soñar’...
El primer valor de la lectura debería ser
el placer que proporciona a quien la realiza. (Si esto no
ocurre, es porque faltan las habilidades adecuadas). Sólo con este
objetivo quedaría plenamente justificada la promoción de hábitos
lectores. Pero todos somos conscientes del abanico de repercusiones
positivas que se desprenden de ellos.
En efecto, el acto de leer, lejos de ser mecánico, es una operación
que implica a toda la persona: inteligencia y voluntad,
fantasía y sentimientos, pasado y presente. La lectura se convierte
así en una de las más importantes actividades humanas, ya que
contribuye y afianza el proceso de madurez a través de la
autonomía intelectual, siendo garantía también de la libertad
personal del lector.
Si añadimos a esto que el hábito lector se alimenta y fortalece con
la práctica, podemos decir que estamos, en definitiva, ante la
posibilidad de un enriquecimiento personal constante, ya que la
lectura es una de las actividades que mejor contribuyen al desarrollo
de las diferentes facetas de la personalidad.
De esta manera, el libro se nos muestra como un formidable instrumento
para una permanente formación intelectual, moral, afectiva y
estética del lector, al tiempo que ampliará su experiencia
y desarrollará su capacidad de comprensión y expresión.
El hábito lector despierta y estimula la imaginación, fomenta y
educa la sensibilidad, provoca y orienta la reflexión y cultiva la
inteligencia.
En suma, la lectura es una actividad que se realiza con ambos
hemisferios cerebrales: el izquierdo (razón, secuencia,
discurso), y el derecho (imaginación, fantasía, intuición,
sentido estético).
El enriquecimiento del vocabulario y, como consecuencia, la
mejora de la expresión oral y escrita, son otros tantos efectos
de un mayor dominio del lenguaje, producto a su vez de la
familiarización del lector con el cuidado y pulido lenguaje de
los buenos escritores.
En otro plano de análisis, la lectura también exige concentración,
relación, reflexión, comparación y previsión; todos estos hábitos
intelectuales que estimulan la estructuración del pensamiento.
En este portal brindamos dos herramientas extraordinarias para
convertir a la lectura en un hábito fascinante y eficiente: la
Lectura Panorámica y las Técnicas de Lectura Veloz.
‘CÓMO
MEJORAR EL PRINCIPAL
RECURSO NATURAL DEL SIGLO XXI:
NUESTRA INTELIGENCIA
(Parte IV)