HACER DEL REPASO UN RITUAL
La R final de este acrónimo de
tres erres es hacer del repaso un ritual. Parte del ritual es irte
a tu sitio de estudio a la hora señalada.
Una vez allí,
podrías pensar en tus esfuerzos por estudiar como algo similar a
llevar a cabo un ritual religioso. Como se señala en alguna otra
parte de esta guía, una cierta cantidad de oraciones no puede ir
nada mal, especialmente para los que repasan en los últimos
minutos.
Pero el
estudiante más consciente ha de pensar en aplicar varias
actividades a sus esfuerzos en el estudio. Por ejemplo, después de
haber estado estudiando en su mesa durante una hora podría pensar
en algún cambio, como ponerse de pies o decir en alto parte de la
materia que ha estado repasando.
Si tienes
afición a la música, ¿por qué no considerar la posibilidad de
cantar o tararear algo de las ideas importantes que has estado
estudiando? ¿Te parece estúpido? Sí, tal vez; pero cualquier cosa
que puedas hacer para animarte a seguir no es un esfuerzo perdido.
Estar de pies,
de rodillas, recitar, cantar (y rezar) puede funcionar para
mantener tu mente y tu cuerpo despiertos y perceptivos. Diseñe sus
propios rituales de forma que le puedan hacer progresar
activamente a lo largo de sus apuntes. Siempre hay un lugar para
los enfoques más imaginativos de las labores más vulgares.
Con todo este levantarte, arrodillarte y cantar que se ha sugerido
más arriba, puedes encontrar que no sólo tu mente necesita un
descanso ocasional, sino que tu cuerpo también puede estar
esperando un cambio. Incluso a pesar de que estés cómodamente
sentado en una silla mientras estudias, tu cuerpo y tu mente
pueden estar fatigados.
Todos nosotros variamos en la cantidad de trabajo que podemos
soportar antes de que nuestra eficiencia vaya deslizándose cuesta
abajo hacia la ineficiencia total.
Si eres un tipo de persona
extrovertida, te darás cuenta de que necesitas pequeños descansos a
menudo. De tus anteriores esfuerzos para estudiar probablemente
habrás sacado alguna idea, aunque sólo sea aproximada, del tiempo
que puedes resistir antes de que se haga necesario un respiro.
Aunque las pausas en el estudio son necesarias, es muy importante
que sólo sean respiros y no finales. De nuevo, utiliza un avisador
(el de tu reloj de pulsera o el de un despertador) y prográmalo en
hora para que marque la finalización del período de descanso. Un
despertador puede ser especialmente importante si has
decidido telefonear a un amigo durante el descanso para comentarle
cómo te van las cosas.
Además de la programación de tus descansos, piensa también en
realizar diferentes tipos de actividades. Por ejemplo, ¿por qué no
vas a dar un rápido paseo alrededor de la manzana durante uno de
sus descansos? En otra ocasión, trata de hacer algún tipo de
ejercicio gimnástico. En otra, puedes hacer el plan de ver un
programa importante en la televisión. ¡Pero ten cuidado! La
televisión puede sumirle en un estado de mesmerismo y apartarte de
sus sanas intenciones de disciplina y determinación.
Si eres
débil en lo que se refiere a la televisión, trata de estar de pie
y no sentarte para ver el programa que deseas. Es extraño que haga
falta tanta energía para levantarse de la silla en la que se ha
estado sentado viendo el programa.
Además de los descansos que hagas cada hora, más o menos, durante
tu estudio por la mañana y por la tarde, puede que a veces le
resulte necesario salir de casa.
Estudiar durante mucho tiempo en
el mismo sitio puede provocar sensación de fatiga a mucha gente.
No sería ningún despropósito trasladar tu lugar de estudio a
alguna biblioteca o a cualquier otro sitio. Sin embargo, ir a casa
de un amigo puede resultar una tentación prácticamente
irresistible. Si tu amigo es un estudiante serio, y puedes
liarte de sus propios poderes de disciplina para evitar las largas
conversaciones que interrumpan tu progreso, estudiar juntos
ocasionalmente puede ser beneficioso, si se cumplen siempre
los antedichos condicionantes.
Resumen
Superar las dilaciones y ser más diligente pueden
ser dos de los problemas más desafiantes a que han de enfrentarse
aquellos que van a presentarse a un examen. Con relación al primer
reto, trata de hacer lo siguiente:
— Ponerte antes a estudiar y
permanecer sentado hasta el primer descanso planeado.
— Definir tus tareas de estudio.
— Dividir los grandes trabajos de
repaso en tareas más pequeñas y manejables.
— Establecer fechas límite para sus
repasos de cada asignatura.
— Utilizar
recompensas para reforzar el progreso y el cambio positivo.
Llegar a ser más diligente en los repasos se puede
conseguir utilizando el acrónimo de las tres R:
—
Sé riguroso/a en tus estudios y repasos, ¡sé
firme!
— Establece una rutina de repaso y
cíñete a ella.
— Utiliza
rituales en tu repaso, para potenciar tu aprendizaje.