SEGUNDO PASO: DEFINE LA TAREA
Muchas de las
personas que han de presentarse a exámenes planean su repaso de una
manera demasiado general. Se dicen a sí mismas: «Creo que hoy a la
noche voy a repasar un poco para el examen». Si por una casualidad
se presenta una distracción tentadora (un amigo que le llama para ir
a ver una película) se justifican diciendo que ya han estudiado lo
suyo y que por eso bien se merecen la salida.
Definir la tarea te ayudará a centrar su atención en el resultado
final que persigue: hacer los exámenes al nivel óptimo. La
definición de la tarea se centrará también en los objetivos precisos
para Tu presente sesión de estudios.
Como se enfatizó en una página anterior, es muy importante planificar
tu revisión y estipular
exactamente lo que intentarás hacer cada hora o cada media hora.
Cuando definas tus tareas de repaso, presta particular atención a la
amplitud del contenido y a cualesquiera aspectos especiales, como
experimentos de laboratorio, excursiones al campo, etc. Es
importante ser tan claro y preciso como sea posible.
Tercer paso.
Dívide la tarea en partes manejables
Uno de los
aspectos más intimidantes de los repasos para los exámenes es el
propio tamaño de la tarea, nada despreciable por cierto, se mire
como se mire. La simple contemplación de lo que suele parecer una
montaña de libros y apuntes puede crear temor (hablaremos más de
esto en el siguiente capítulo) y como consecuencia de ello provocar
una conducta de escapatoria.
¿Qué puedes hacer tú acerca del tamaño y la complejidad crecientes
de su repaso? La mejor forma de enfocar los trabajos más largos y
complejos es tratar de dividirlos en tareas manejables. Volviendo a
la analogía montañosa, una manera de mover una montaña es retirar,
una tras otra, una cantidad suficiente de espuertas de piedras. Esto
suena a tedioso y desagradable, pero harás el trabajo.
Afortunadamente, repasar para los exámenes no tiene por qué llevar
tanto tiempo ni ser tan aburrido. Sin embargo se puede aplicar la
misma estrategia básica. Mira tus notas y selecciona los conceptos
básicos y las cuestiones tratadas durante el curso.
A título de
ejemplo, digamos que identificas diez conceptos importantes que son
materia examinable. Ahora imagínate las carpetas de apuntes,
concepto por concepto, en tu escritorio. Todavía parece un poco
terrorífico, ¿verdad? Pero toma la carpeta de apuntes del concepto
número uno y ponla enfrente de ti. Ahora ya no parece tan malo,
¿verdad? Incluso, en la práctica, puedes ir usted más lejos todavía
dividiendo el concepto en aquellos subconceptos que sea oportuno
para poner tus miras en un objetivo de estudio realista para la
próxima sesión de repaso.
Cuarto paso. Fíjate fechas
Este paso casi
se explica por sí mismo. La fecha límite de las tareas de repaso
para el examen, es el día del propio examen.
Sin embargo, es provechoso trabajar con otras fechas más cercanas
para fomentar el esfuerzo de repaso. Por ejemplo, establecer fechas
límite trimestrales y a mitad del período.
En algunos casos esto puede estar ya incluido en tu período si
tienes exámenes en la mitad de éste. Otro enfoque sería establecer
tus fechas límite de acuerdo con las unidades de trabajo cubiertas o
los conceptos que se hayan tratado en clase.
La razón de utilizar un sistema de fechas límite en tu repaso es que
te marca unos objetivos de fechas, respecto a los cuales puedes
establecer el ritmo de tu trabajo.
QUINTO PASO: CONCÉDETE RECOMPENSAS
ESPECÍFICAS POR EL TRABAJO YA REALIZADO