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Es el aprendizaje del estudiante y su participación el logro deseado."
(Unesco, 1995)
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Cómo Triunfar
en los Exámenes

BLOQUEOS DE LA MEMORIA
Los bloqueos de memoria deberían seguir a las
reacciones de inquietud en la lista de problemas comunes de los
exámenes. La mayoría de nosotros podemos recordar haber tenido por
lo menos uno o más bloqueos de memoria, y por más que parecen ser
una experiencia habitual en los exámenes, no son ciertamente
bienvenidos. ¿Quién quiere sentir la presión del reloj mientras
está tratando de recordar un hecho o un concepto familiar, o
incluso bien sabido, que tiene en la punta de la lengua?’
Al igual que con los ataques de pánico, el mejor tratamiento para
los bloqueos de memoria es la prevención. La causa más común es la
preparación inadecuada, y para reducir esta posibilidad el mejor
ataque es un repaso continuado y concienzudo. No esperes hasta la
semana antes del examen para repasar tus apuntes de todo el año.
Hay otros muchos trabajos que hacer en esos siete días finales.
Repasa a diario y todas las semanas a lo largo del curso, de
manera que las tareas de repaso al final del curso sean realistas
y factibles.
Si experimentas un bloqueo de memoria en un examen, prueba
con lo que sigue. La regla número uno es que no cunda el pánico.
Los bloqueos de memoria parecen aumentar en un ambiente tenso.
Cálmate, respire lenta y profundamente y deja que el aire salga
suavemente mientras te dices a ti mismo/a: relájate.
Cuando hayas completado la respiración lenta considera de nuevo la
cuestión que estás tratando de recordar. Si todavía no te sale,
saltéala y vuelve sobre ella más adelante.
Un segundo método para sacar un asunto del almacén de la memoria
es utilizar asociaciones mentales. Vuelve atrás a sus clases y
apuntes y trata de recordar hechos y conceptos que estén asociados
con el asunto olvidado. Anota los conceptos y piensa si puedes trazar
alguna línea de conexión entre ellos. ¿Dónde encaja en ese esquema
el asunto olvidado? ¿Existe alguna relación causal o cualquier
otro tipo de asociación que usted pueda utilizar? ¿Qué pasa con la
información procedente de otros campos de su conocimiento? Por
ejemplo, ¿puedes utilizar sus conocimientos de historia como ayuda
para poner un logro científico en perspectiva?
Si sigues «en blanco» después de haber trabajado con estas
asociaciones, trata de ponerte en el lugar del profesor cuando
preparó las preguntas. Visualiza en tu mente la pregunta, según él
la fue escribiendo, y luego la respuesta. Alternativamente,
imagínate que eres el más brillante estudiante de tu clase e imagine
que tu mano es la de él. Deja que su mano comience a escribir,
incluso aunque sólo pueda escribir una o dos letras. Mira a ver si
esas letras ofrecen alguna pista o sugerencia del asunto olvidado.
Otra forma de acometer los asuntos olvidados es utilizar tu
capacidad para recordar la página de los apuntes en la que
apuntaste el asunto en la clase correspondiente. Si el asunto viene
de un libro en lugar de los apuntes, trata de visualizar la página
del libro de texto. Imagínate cuáles son los temas que están antes
y después del asunto olvidado y trata de rellenar el espacio.
Un método final para recordar los asuntos olvidados utiliza las
otras preguntas del examen como posibles «fórceps». En un examen
objetivo donde probablemente tendrás gran número de preguntas, es
posible que
la
pregunta siguiente te dé una pista. Conserva
en la mente la pregunta en la que te has bloqueado. Si encuentras
una pregunta relacionada o pertinente, observa si alguno de
los términos desencadena una asociación provechosa.
Como se ha mencionado arriba, el mejor tratamiento de los bloqueos
de memoria es el preventivo. Merece la pena reseñar que si,
mientras sigues avanzando por el examen, recuerdas unos pocos hechos
provechosos que sabes que son importantes en otra pregunta del
examen, dedica unos pocos segundos a apuntarlos al margen del
cuadernillo de examen. Esos pocos segundos están bien gastados;
te enfadarías mucho si te dieses cuenta de que ahora no puedes
recordar las cosas que tuviste en la cabeza unos pocos minutos antes.
Por más que tu memoria sea generalmente fiable, es mejor que no
corras el riesgo de bloquearte durante un examen.
El calambre del escritor
Estar sentado en un examen durante varias
horas y casi sin parar de escribir es una experiencia agotadora
para la mayoría de la gente. La concentración, la premura del
tiempo y la preocupación por la legibilidad de la escritura se
asocian para crear la posibilidad del calambre del escritor. El
problema, como se sugiere más arriba, tiene dos componentes, la
tensión muscular y el estrés psicológico.
Aun a riesgo de ser indebidamente repetitivo, el mejor tratamiento
del calambre del escritor es la prevención. En vez de prevenir el
problema por completo, el tratamiento preventivo es más un proceso
de condicionamiento y de entrenamiento. De la misma manera que un
atleta se entrena asiduamente para perfeccionar su actuación, el
examinando que tiene problemas de calambres en sus manos durante
los exámenes también debe entrenarse para minimizar o eliminar del
todo el problema.
El programa de entrenamiento debería incluir un régimen de
acondicionamiento para la mano y los músculos del brazo así como
un acondicionamiento psicológico. El programa de entrenamiento de
los músculos es lo que probablemente ya has previsto: sesiones de
práctica que simulen las condiciones reales del examen. Empieza con sesiones de práctica que duren por lo menos
una hora.
En esa hora, escribe continuamente durante tres períodos de quince
minutos, con cinco minutos de descanso entre cada uno. Para
utilizar tu tiempo productivamente usted podrías practicar
escribiendo resúmenes del trabajo del que te examinarán
posteriormente. Cuando hayas sido capaz de escribir durante tres
períodos de quince minutos con letra legible (un compañero
de clase puede leer los resúmenes o las preguntas de muestra que
hayas escrito) aumenta los períodos entre cinco y diez
minutos. Continúa el programa hasta que seas capaz de escribir
durante periodos
que sean tan largos como los
que te darán para responder a las preguntas
del examen. Durante el examen, haz
frecuentes pausas cortas y deja que tu mano cuelgue libremente a
tu lado. Puedes encontrar relajante el estirar la mano suavemente
o contraer y estirar la mano. Lo importante es prever y hacer las
pausas para que la mano no acumule tensión y deje de
producirse el calambre.
La presión psicológica puede aliviarse eliminando del examen todas
las incertidumbres que sea posible. Consulte la sección donde se incluye un análisis detallado de las fuentes de
incertidumbre
que deberían aclararse de
antemano. Además de saber lo que puedes esperar en el
examen, necesitarás entrar en la sala de exámenes con el
nivel más alto posible de preparación. Finalmente, necesitarás ser capaz de descargar el estrés y la tensión
psicológica provocando una reacción de relajación. Uniendo
el acondicionamiento muscular a una preparación psicológica
optimista, estarás en disposición de afrontar tus exámenes con una
actitud más relajada y segura.
LA FATIGA FÍSICA
Director del Portal: Abel Cortese
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