PASO SIGUIENTE:
ADQUIRIR DISCIPLINA
¿Con qué
frecuencia...
— te has sentado ante tu mesa y te has
pasado las dos horas siguientes moviendo tus apuntes de un lado al
otro de la mesa?
— has abierto el libro para empezar a leer algo y
te has encontrado al
cabo de una hora estancando/a en la misma página del libro?
— has esperado hasta la noche anterior a la fecha de entrega de una
redacción para coger el bolígrafo y empezar a escribir?
— has «soñado despierto/a» en una clase porque no estabas interesado en el
tema que se exponía?
— te has desmoralizado cuando tratabas de
escribir el primer párrafo de una tarea importante?
— has esperado hasta la semana de antes del examen para comenzar con el
repaso sistemático?
Los «con qué
frecuencia...» podrían continuar. La lista sugiere un pozo
prácticamente insondable en el que pueden caer las personas que han
de presentarse a un examen. ¿Puedes tú reconocer el pozo? Es la
falta de disciplina personal.
Desafortunadamente, muchos de los que han de pasar por un examen,
cargados hasta las cejas de libros y cuadernos de apuntes, van dando
tumbos por el camino lleno de «pozos» que lleva al aula de exámenes.
Además de atravesar muchos baches y traumas psicológicos (complejo
de culpabilidad y complejo de no haber hecho bien el trabajo) los
examinados también sufren las consecuencias de una actuación
deficiente en los exámenes. ¡Con cuánta frecuencia habrá oído decir
a un compañero: «Si hubiera trabajado como es debido, podría haberlo
hecho mucho mejor»!.
Aquí
abordaremos la cuestión de la autodisciplina. Inicialmente se tratará el
tema de la dilación o propensión a dar largas a las cosas.
Dejar de dar largas a las cosas
Se presentan a continuación cinco pasos para ayudarte para que te
pongas a trabajar y progreses con tu preparación.
Primer paso. ¡Ponte a trabajar!
La preparación para los exámenes puede ser —y a menudo es—-- un
asunto inquietante y agobiante. A cuenta de la inquietud y del
agotamiento muchas personas encuentran difícil sentarse en la silla
y ponerse a trabajar. Frecuentemente descubren que están demasiado
inquietos para sentarse a estudiar. Los primeros quince o treinta
minutos pueden consumirse sencillamente en organizarse. Como hemos
dicho antes y diremos después el tiempo es un bien escaso para la
mayoría de los que han de presentarse a un examen. Incluso quince
minutos de tiempo no productivo es un lujo que no muchos pueden
permitirse. ¿De qué manera se puede organizar más rápida y
efectivamente?
Aun a riesgo de poder parecer un promotor del comportamiento
hiperactivo, podemos sugerir que antes de sentarte a estudiar, te
conviene pasear
unos minutos haciendo algún tipo de ejercicio enérgico como correr,
hacer alzadas o flexiones o saltando a la cuerda. ¿Por qué? Porque
la actividad puede relajar algunas de las tensiones latentes en tu
sistema. Al mismo tiempo que para sacar las intranquilidades de
tu
mente y de tu cuerpo, el ejercicio también te estimulará para ser
más productivo en el trabajo. Mucha gente se siente a gusto después
de una serie de ejercicios, y sentirse bien y optimista es muy
beneficioso a la hora de empezar una sesión de estudio.
Además, bien podrías acostumbrarse a llevar una determinada
camisa o suéter, o incluso una gorra que te caiga bien, es decir
algún tipo de ropa con la que te sientas cómodo.
Las razones para
aconsejar un «uniforme» particular para tus sesiones de estudio es
que el simple hecho de ponerte tus ropas de estudio puede crear una
motivación muy positiva de que te estás preparando para el trabajo.
Otra ventaja es que cualquier persona que pudiera ser causa de
distracción, como amigos o familiares, puede ser aleccionada para
que reconozca en el uniforme un signo personalizado de «no
molestar».
Presta atención a la silla en la que estarás sentado;
deberá ser cómoda, pero no demasiado. Y tu lugar de estudio deberá
tener una buena iluminación (tus ojos ya se cansan bastante
rápidamente sin necesidad de someterlos a esfuerzos innecesarios).
Una vez que
hayas hecho un poco de ejercicio y te haya sentado en tu lugar de
estudio, asegúrate de que tienes a mano todo el material de que
necesita disponer.
Recuerda
que uno de los «pozos» para la gente amiga de dar largas a las cosas
es levantarse a coger esto y aquello, de tal manera que retrasan el
comienzo de la tarea. Así que, saca el equipo y comprueba que tienes
todo el material, al principio. Una vez
que hayas comprobado que tiene todos los libros, apuntes, bolígrafos y
cualquier otro material necesario, siéntate. Cualquier cosa que te
venga a la mente a partir de ese momento puede esperar hasta tu
primer descanso.
A todo esto, también deberías
beber e ir al baño
antes de sentarse.