IDENTIFICACIÓN EN LAS HOJAS DE EXAMEN
En los exámenes en los que se utilizan hojas
de respuestas informatizadas, se da un tiempo al comienzo del
examen para que los examinandos completen las casillas de
identificación. Para completar este procedimiento íntegramente se
te pedirá que pongas el número de registro (si era necesario un
registro previo para tener acceso al examen). Asegúrate de que
lleva consigo la hoja de registro cuando salga de casa para el
examen.
Además del número de registro que se te puede pedir que anotes,
probablemente tendrás que dar tu nombre y otros datos, como el
nombre correcto de tu curso académico, tu afiliación
institucional, tu fecha de nacimiento, el número del centro de
exámenes y la fecha.
Todo el proceso puede ser confuso y la cuestión no se hace más
fácil si hay que contestar en cuadrículas numéricas y alfabéticas.
El principal problema del que hay que librarse es el de rellenar
la letra correcta pero en una columna equivocada. Esto es más
probable que ocurra en la cuadrícula numérica ya que muchos
examinandos piensan que el cero es el último número en las
columnas verticales en lugar del primero. Dado que es más probable
que te identifiquen primero por tu número de estudiante o de
registro, anotar un número incorrecto puede causar todo tipo de
dificultades. Siempre te será conveniente comprobar que has
rellenado las letras y números correctos después de que hayas
completado las cuadrículas. Si hubieses cometido un error
asegúrate de borrarlo completamente y rellenar el espacio
correcto.
Lectura de las instrucciones del examen
Un paso crítico para cualquier examen es leer y releer las
instrucciones. Releer las instrucciones no es, bajo ningún
concepto, una pérdida de tiempo. Muchos alumnos se han puesto a
trabajar en sus papeles de examen, tras una ligera lectura de las
instrucciones, para descubrir demasiado tarde que habían cometido
un error fundamental en la forma de rellenar el examen.
Recuerdo vívidamente un examen de filosofía en el que respondí
frenéticamente dos preguntas largas de las tres que se presentaban
en el cuestionario y luego seguí con las preguntas de respuesta
corta o de elección entre respuestas predeterminadas. Al salir del
examen pude darme cuenta, por lo que me dijeron mis compañeros, de
que sólo era necesario responder a una de las tres preguntas
largas que se daban. Los veinte o treinta minutos que pasé
escribiendo párrafo tras párrafo en la pregunta que hice de más,
los podía haber dedicado a contestar con más calma las preguntas
de respuesta corta y las de elección entre respuestas
predeterminadas Desde luego no recibí ningún punto extra por la
respuesta adicional. En cualquier caso el que lo corrigió se
quedaría un poco perplejo. Pensando en ello, la razón de que
hubiera cometido ese error estribaba en que estaba acostumbrado a
contestar dos de las tres preguntas largas presentadas en los
exámenes previos que las incluían. Las instrucciones de que sólo
había que hacer una me debieron de pasar inadvertidas, porque yo
no las esperaba.
La moraleja de esta experiencia es que hay
que leer las instrucciones por lo menos dos veces y muy
cuidadosamente. Otro punto: da siempre la vuelta a la hoja de
preguntas, para ver si siguen por detrás (los estudiantes a menudo
restringen su gama de elección porque no hacen esto).
Tiempo de lectura
A continuación de los
trámites iniciales, en algunos casos les darán un poco de tiempo
para leer las preguntas del examen. Durante este período
generalmente no se permite escribir nada a los estudiantes. Se
pretende que en el tiempo de lectura lea las preguntas y pueda
pensar las respuestas. Sin embargo, la exposición inicial a las
preguntas del examen puede producir reacciones bastante fuertes en
tu mente. Imagínate que lees la primera pregunta y compruebas que
trata de un tema que pensaste que no era muy importante y por lo
tanto lo trataste muy por encima en su repaso. ¿Qué tipo de
sensaciones es probable que se produzcan en tu mente? Tal vez un
miedo cerval, si no es un terrible pánico. Muchos estudiantes se
pueden poner extremadamente nerviosos y comenzar a entretener su
mente con los pensamientos del fracaso inminente. Antes de que se
te llene la cabeza de pensamientos tenebrosos, pasa a la siguiente
pregunta. Aquí podrás encontrar mejor ocasión de que tu
preparación se vea adecuadamente recompensada.
Habiendo leído las instrucciones y las preguntas del examen,
puedes establecer su plan de ataque. Sabiendo el número de
preguntas y su enfoque, y tal vez el diferente valor en puntos de
cada una, puedes repartir entonces tu tiempo y tus prioridades.
ASIGNACIÓN DEL TIEMPO