SISTEMATIZAR LOS REPASOS
Una vez comentadas las estrategias de
organización a corto y largo plazo para ayudarte a prepararse para tus exámenes, pasemos ahora a varias cuestiones relacionadas con
esto, que atañen a todos aquellos que se han de presentar a un
examen.
Una de las cuestiones que siempre suscitan es el tema de cuánto
tiempo deberían dedicar al estudio, cada semana. La cuestión es muy
general y la dificultad con que se tropieza a la hora de dar una
respuesta adecuada es que cada persona es diferente.
Algo que
«funcione a las mil maravillas» con determinada persona puede ser
totalmente inaplicable para la siguiente. La mejor forma de llegar a
una solución viable para el problema del tiempo es planificar la
realización de más trabajo del que creas que es necesario. Si
tus resultados son satisfactorios, estarás en disposición de hacer
más eficiente "tu propio sistema", de manera que llegues a
hacer más trabajo en menos tiempo.
Si, no obstante, el tiempo que
empleas no concuerda con los resultados deseados, consulta con un
asesor o un tutor que esté relacionado con el curso que llevas
para comentar la totalidad del enfoque que aplicas a tus estudios.
Un segundo punto hace referencia a los diferentes tipos de repasos
que se han de utilizar para los diferentes tipos de asignaturas. Por
ejemplo, el sistema de repaso que usarás para un examen de
matemáticas deberá ser bastante diferente del repaso que usarás para
un examen de literatura inglesa.
El aprendizaje de conceptos se podrá aplicar a la mayoría de los
diferentes tipos de exámenes. El aprendizaje de procesos está
generalmente relacionado con cualquier tipo de examen donde sea
previsible que usted tenga que solucionar problemas.
Las matemáticas
y la física son dos ejemplos de asignaturas en las que usted tiene
que saber cómo reconocer y solucionar ciertos tipos de procesos para
la resolución de problemas. No hay una respuesta fácil para
prepararse para este tipo de exámenes. La característica esencial de
su repaso debe ser muchas, muchas sesiones de trabajo con los
problemas típicos.
Es previsible que después de haber trabajado
intensamente con un gran número de problemas reconocerás el
proceso requerido para resolver los problemas que se te planteen en
el examen y que, por lo tanto, estarás en disposición de aplicarles
el tratamiento adecuado para dar con la respuesta correcta.
Es importante hacer una observación más a propósito del repaso para
las asignaturas en las que haya que solucionar problemas. No demores
las tareas hasta unos pocos días antes del examen. La mayoría de las
asignaturas que implican la resolución de problemas, están
estructuradas en un plan de complejidad progresiva, O sea, que es
necesario entender lo anterior para trabajar satisfactoriamente con
lo siguiente.
Así que si tienes dificultades con los problemas en las
primeras semanas del curso, consigue cuanta ayuda adicional puedas,
con objeto de no correr riesgos después.
Mientras que las asignaturas que implican la resolución de problemas
requieren prácticas sistemáticas, las asignaturas basadas en el
estudio de ideas y conceptos necesitan un tipo de enfoque práctico
totalmente diferente.
En asignaturas como historia, geografía y
literatura, su tarea consistirá en aprender las ideas centrales y
los detalles que guarden relación con ellas. Tu aprendizaje
necesitará ser profundo, ya que cuando entres en la sala de exámenes
las preguntas te obligarán a sintetizar, asociar y producir
inmediatamente un ensayo concisamente redactado y lógicamente
derivado de la síntesis y asociación anteriores.
Si por casualidad,
tienes que hacer frente a un examen con varias respuestas
optativas entre las que elegir una, debes conocer el material,
incluso más profundamente, ya que no hay oportunidad de explicar su
respuesta. Estás en lo cierto o estás equivocado.
En páginas posteriores se dirá más acerca de exámenes de varias respuestas
optativas y otros tipos de formularios de evaluación.
Además de centrarte específicamente en cada asignatura a la hora de
enfocar tu preparación y repaso para el examen, también te convendrá
tener en cuenta sus puntos fuertes y sus debilidades.
La mayoría de la gente prefiere trabajar en
proyectos que tengan un alto interés personal para ellos. Sin
embargo, la persona que ha de presentarse a examen frecuentemente se
encuentra en la desagradable situación de tener que repasar durante
bastante tiempo una gama de asignaturas, algunas de las cuales
tienen para él un interés muy reducido. Si te das cuenta de que has dejado de estudiar una asignatura en
particular, pregúntate: «¿por qué?» Generalmente las asignaturas en
las que flojeas son las que van a necesitar más tiempo de
repaso. Dejarlas para el último día sólo serviría para aumentar las
dificultades.
El siguiente punto acerca de sistematizar los repasos concierne a
los repasos periódicos. La mayoría de las materias examinables
pueden dividirse en un número de conceptos principales. Es
preferible revisar cada uno de estos conceptos principales según se
va avanzando por el curso.
Por ejemplo, repasar al final de la
segunda semana el tema A, que se dio en las dos primeras semanas del
curso. Repasar el tema leyendo cuidadosamente los apuntes varias
veces. Antes de comenzar a repasar el tema B al cabo de unas pocas
semanas, revise de nuevo durante unos minutos los apuntes del tema
A. Utilizando sistemáticamente este enfoque progresivo a lo largo de
todo el período de estudios, el material estará bien aprendido al
final del curso.
Hay un punto final acerca de cómo repasar los apuntes, que merece
ser enfatizado: evita volver a escribir los apuntes. Mientras que
subrayarlos es una buena técnica, tratar de copiarlos puede ser una
tarea desorganizada y muy cara en términos de tiempo. Y el tiempo es
algo que normalmente escasea mucho. Trata de experimentar con
varios procedimientos de tomar notas para mejorar la calidad de sus
apuntes. Si continúas tropezando con dificultades al tomar apuntes,
visita a una persona competente, a un mentor o profesor, y coméntale el problema.
Resumen
Para llegar a
ser más organizado en la preparación de tus exámenes, comienza
pronto a repasar y repase con regularidad.
Aquí has visto dos maneras en las que deberías organizarte para
tus
exámenes:
1) preparar un gráfico
de sus compromisos semana a semana,
2) escribir un plan diario cada día para organizar su tiempo y
establecer sus prioridades.
Para ayudar a establecer una base firme y realista para tu repaso,
experimenta con los varios sistemas de repaso. Todos nosotros somos
diferentes, y lo que va de maravilla para una persona no vale
necesariamente para otra. Cuando se experimente con varios sistemas,
el enfoque más viable (el énfasis está en la viabilidad) deberá
tener en cuenta varios aspectos: la cantidad total de tiempo
disponible para estudiar, sus puntos fuertes y débiles en las
asignaturas, y los tipos de asignaturas que esté estudiando (por
ejemplo, matemáticas y química o arte y religión).
Para reiterar un punto importante, recordemos que el repaso regular
de los apuntes es mejor realizarlo a lo largo de todo el curso. Un
buen momento para sentarse y repasar todos los apuntes es cuando se
acaba una unidad de estudio. Consolidando los conceptos en este
punto, aumentarás tu comprensión para el trabajo posterior y
disminuirás la carga de aprendizaje que de otra manera tendrías que
soportar inmediatamente antes de los exámenes.
PASO SIGUIENTE:
ADQUIRIR DISCIPLINA