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Cómo aprovechar
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"Lo
fundamental de todo proceso pedagógico es el aprendizaje y no la enseñanza.
Es el aprendizaje del estudiante y su participación el logro deseado."
(Unesco, 1995)
Test - Cuáles son
tus debilidades para estudiar
Test de Autoevaluación:
¿Sabes estudiar
bien?
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Cómo Triunfar
en los Exámenes

"EMPOLLAR" A ÚLTIMA HORA
El atracón de última hora, vivencia familiar
aun para el estudiante más experimentado, debe considerarse como un
último recurso y en modo alguno como una etapa planificada de la
preparación de los exámenes.
Tal como se ha mencionado con
anterioridad, el estudiarlo todo de prisa y corriendo impide el
aprendizaje concienzudo y puede dar como resultado una total
confusión en el examen. Habiendo visto el lado negativo, el proceso
parece ser ocasionalmente necesario y por lo tanto se debe prestar
algo de atención a la forma de empollar lo más efectivamente
posible.
El elemento más importante a la hora de empollar con eficiencia es
mantener tu mente centrada en la tarea de repaso. El hecho de que
estés haciendo un ataque de última hora a tus apuntes es
posible que propicie una vivencia anticipada del inminente desastre.
Permitir que las dudas y los temores invadan tu concentración no son
más que ganas de provocar una pérdida de tiempo valioso. Admite su
situación: «Sí, tengo que estudiar intensivamente muchas materias en
muy pocas horas, y con preocuparme sólo voy a conseguir
perjudicarme. Ahora a trabajar.»
A pesar de tu comienzo optimista, no podrás evitar que algunas
preocupaciones acaben por colarse a escondidas en tu esfuerzo por
aprender. Si éste es el caso, levántate y vete momentáneamente de
tu mesa, respira profunda y lentamente y vuelve a tu estudio. Estar
de pies y respirar profundamente —asegúrate de que lo haces
lentamente, ya que respirar rápido puede ponerte más tenso y más
nervioso—- interrumpirá los pensamientos negativos.
Refuerza tu ataque positivo a tu repaso escribiendo en una tarjeta
las palabras «¡Puedo hacerlo!». Pon la tarjeta enfrente de
tus libros y apuntes, de manera que puedas ver las palabras cada vez
que levantes la vista.
Tómate frecuentes pero cortos descansos de tu estudio, ya que de
otro modo la fatiga física y mental podría empezar a mermar tus
facultades. Mientras tratas de absorber una gran cantidad de
información, tu mente necesitará estas breves pausas de manera que
puedas mantener el ritmo. Solamente el levantarte de tu mesa, andar
alrededor de la habitación varias veces y sentarte de nuevo puede
ser suficiente descanso.
Céntrate en los puntos más importantes de tu repaso. El tiempo es
muy limitado, y tendrás que ser muy práctico al establecer de
qué manera lo vas a gastar. No hay tiempo para aprender detalles
pequeños o triviales. A última hora, ya es suficiente con que trates
de repasar y dominar las ideas y conceptos centrales de tus apuntes,
al tiempo que tratas de prever las posibles preguntas del examen.
Cualquier pequeña ventaja que puedas conseguir en este punto le
ayudará.
Sigue escribiendo los puntos más importantes a medida que vayas
leyendo tus apuntes. El proceso de escritura te ayudará a fijar las
ideas en tu mente y la actividad de escribir puede ayudarte a
disipar algo de la energía nerviosa que pueda acumularse.
Lee sólo los dos primeros y los dos últimos párrafos de cada
capítulo seleccionado, si tienes que volver a los libros de texto.
Leyendo unos pocos párrafos finales del capítulo encontrarás
resúmenes que te permitirán ahorrar tiempo. Recuerda que leer
palabra por palabra lleva mucho tiempo. La
noche antes del examen no es momento de
ponerse a perder un tiempo valioso.
Busca las cinco ideas más importantes en cada lección. Lee todo el
rimero de apuntes, escribiendo en una hoja aparte las ideas más
importantes. No te metas en detalles o matices innecesarios. Según
vayas extrayendo estas ideas de los apuntes, busca temas y
asociaciones comunes que pueden ser el centro de una pregunta de
examen.
Ten cuidado con los estimulantes como el café, té y pastillas para
estar despierto. Probablemente te darás cuenta de que tu sistema
nervioso está hiperactivado, y la última cosa que necesitas es
estimularlo todavía más. Demasiada cafeína en tu cuerpo en estas
tensas condiciones de estudio forzado puede producir efectos
negativos: manos temblorosas, fallos en la concentración, cansancio
y numerosos viajes al cuarto de baño.
Conoce tus hábitos de sueño. Un rápido sueñecito a las tres de la
madrugada ha sido la perdición de muchos estudiantes de sueño
profundo. En condiciones de extremo cansancio intentar un rápido
sueñecito puede extenderse a un sueño mayor, incluso hasta el límite
de seguir dormido a pesar del campanilleo del despertador. Los
supervisores de exámenes con años de experiencia podrán recordar
muchos incidentes protagonizados por estudiantes medio dormidos que
entraron precipitadamente en la sala de exámenes bastante después de
que éstos empezaran.
Si quieres echarte un pequeño sueñecito
después de una larga noche de estudio, toma alguna medida especial
para levantarte a tiempo. Haz que un amigo o un familiar controle
si te has levantado o pida que te hagan una llamada por teléfono para
que te levantes.
Una nota final acerca de la última noche. Desafortunadamente no
existen atajos fáciles para aprender el montón de apuntes de todo un
año durante la noche anterior al examen. Probablemente la decisión
más crítica que tengas que tomar es cuánto puedes resistir sin dormir.
Es importante reseñar que puedes aguantar varias horas sin
dormir la noche antes del examen sin sufrir ninguna pérdida
importante de capacidad mental en el examen. Lo más importante es
cumplir los objetivos que te hayas establecido para esa noche:
si te vas a la cama con la satisfacción de haber hecho todo lo
que podías, estarás en disposición de tener bastante con un corto
período de sueño.
LA MAÑANA DEL EXAMEN
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