PREPARARTE EN VÍSPERAS DEL EXAMEN
Aunque el mejor
momento para pensar en prepararse para sus exámenes es el primer día
del curso, la mayoría de los estudiantes probablemente empezará a
preocuparse seriamente de la realidad de los exámenes que se
avecinan entre las cuatro y seis semanas anteriores a que comience
el período de exámenes.
Podrás ver el horario de los exámenes
en el tablero de anuncios o los profesores mencionarán los temarios
que están preparando para los exámenes. Con independencia de cuál
sea el estímulo, es probable que reacciones rápidamente y te
pongas a contar el número de semanas, de días o (no lo quiera Dios)
de horas que faltan para que empiecen los exámenes. Si eres uno
de esos estudiantes que lo has dejado todo para que la providencia
haga milagros, deberías dedicar unos cuantos ratos a la oración
fervorosa, porque vax a necesitar todos los focos de ayuda que pueda
conseguir.
Para los
estudiantes con experiencia, esas semanas, días y horas finales son
momentos significativos. Tal vez puedas reconocer algunos de tus
comportamientos habituales entre los siguientes:
— Tu forma de vida, generalmente
tranquila, se acelera vertiginosamente y encuentras que tiene
dificultades para sentarte tranquilamente a estudiar.
— Experimentas una pronunciada
aceleración de tu ritmo cardíaco y respiratorio.
— Cada vez que tu vista tropieza con el
rimero de apuntes y otros materiales de estudio que necesitas
repasar, empiezas a sentir que tu cerebro se ha convertido en una
masa de fideos cocidos.
— El tiempo pasa rápido y se produce el
pánico.
— Pasas precipitadamente de una
asignatura a otra sin adquirir una comprensión clara y firme de
ningún tema.
— Tus amigos te han aconsejado que te
pongas a empollar como un loco, pero te das cuenta de que no sabes
por dónde empezar y qué temas sacrificar.
— Te das cuenta de que tus amigos
siempre parecen estar más seguros y mejor organizados en la mañana
del examen.
— Frecuentemente entras en la sala
de exámenes con una actitud negativa.
Si has
tenido ya algunas experiencias con los exámenes, varios de los
puntos que acabamos de enunciar probablemente te resultarán
familiares. Cuando piensas en el período de repaso antes de los
exámenes, realmente te estás enfrentando a la cuestión de cómo
utilizar de la manera más provechosa el tiempo que te queda. Digamos
que tienes seis semanas antes de acudir a los exámenes. Este
tiempo va a pasar a toda velocidad, por lo que es imperativo poner su
repaso a toda marcha, tan deprisa como sea posible. Existen varios
métodos de tiempos y organización que deberías utilizar para que
puedas obtener el mayor provecho de tu tiempo de estudio.
Rompe la barrera del tiempo
Primero organiza tu repaso en varios y diferentes planes de tiempo.
Es decir, prepara un plan de estudios semanal para cada una de las
últimas semanas, un plan diario para cada uno de los días y
finalmente un plan de la sesión de estudios que vas a hacer en las
horas inmediatamente siguientes. Con estos tres planes de tiempo,
podrás observar cómo progresas cada día con relación a la tarea
total. Cada hora cuenta, una rápida mirada a tu actual «plan de
batalla» reforzará la necesidad de tener tu mente centrada en la
tarea y continuar adelante con tu repaso.
El segundo paso es dividir el tiempo disponible entre tus tareas de
estudio. Digamos, por ejemplo, que tienes que preparar cuatro
exámenes de la misma importancia y que quieres mirar tus apuntes y
otros materiales de cada asignatura unas cinco veces durante las
seis próximas semanas. En una ficha, pon seis columnas verticales,
una para cada semana. En el margen de la izquierda pon
verticalmente las cuatro asignaturas que vas a repasar. Traza una
flecha para cada asignatura a lo largo de las columnas de las
semanas para marcar dónde planeas haber acabado el primer repaso de
sus apuntes.
Los objetivos dependerán de la cantidad de materia que
tengas que cubrir y la dificultad de la asignatura. Cuenta con que el
primer repaso llevará mucho más tiempo que los otros. La quinta y la
sexta vuelta a sus apuntes podrías necesitar solamente una hora o
así, tal vez en la misma mañana del examen.
Una inspección de la ficha muestra que existen considerables
diferencias entre las asignaturas respecto a la cantidad de tiempo
necesaria para el primer repaso de los apuntes. Como se ha reseñado
anteriormente, el tiempo de repaso variará de acuerdo con la
complejidad de la materia, la cantidad de interés que el estudiante
tenga en esa asignatura y, desde luego, de la cantidad de tiempo que
quede para el repaso. La característica importante del sistema de
ficha es que reservas el suficiente tiempo para el primer
repaso de las asignaturas difíciles mientras todavía tienes
suficiente tiempo para mirar tus apuntes de las otras asignaturas.
El tiempo es ciertamente limitado y tendrás que ser muy cuidadoso
acerca de cómo lo utiliza. Recuerda, el principal objetivo es leer
los apuntes varias veces (hasta cinco para mayor confianza) antes de
que entres en la sala de exámenes.
Una vez que hayas organizado los períodos de tiempo para tu primer
repaso, es esencial determinar sus objetivos para cada asignatura.
Para hacerte una idea lo más exacta posible de cada asignatura
consulta el programa de estudios, si lo hubiera. De este modo
podrías hacer una lista de las principales áreas de interés o
importancia en cada una de las asignaturas. Si no dispones de un
programa de estudios, ni puedes conseguirlo inmediatamente, echa una
ojeada a tus apuntes y divídalos en secciones lógicas.
Estas
divisiones seccionales pueden funcionar como sub-objetivos hacia los
que puedes enfocar tus estudios diarios. Es muy importante que
sepas lo que intentas hacer, y cuánto tiempo esperas dedicar a cada
tarea, cada vez. En otras palabras, tu trabajo diario debería ser
específico en lo que concierne a tareas y tiempos. Si te pones
a trabajar con el objetivo genérico de «repasar un poco», te robas a
ti mismo/a un valioso incentivo —la sensación de logro cuando tienes
éxito en alcanzar tu objetivo específico. Adicionalmente, el
objetivo nada específico de «repasar un poco» te permite aflojar en
sus esfuerzos. A los primeros síntomas de cansancio cederás a
la inclinación de dejarlo para el próximo día, aunque hayas hecho muy
poco.
Casi todos los estudiantes saben cuándo están funcionando al máximo
de eficacia. Hay personas que prefieren trabajar por la mañana
mientras que otros se dan cuenta de que son más eficientes por la
noche o por la tarde. Dado que probablemente vas a estudiar a
cualquier hora disponible en estas semanas anteriores a los
exámenes, te convendrá determinar qué asignaturas vas a estudiar en
tus horas altas y cuáles en tus horas bajas. En vez de planearlo con
mucha antelación, dedica algo de tiempo al principio de cada día a
planificar tu jornada de trabajo. Tu disposición de ánimo ese día
puede ser un factor que afecte a tu eficiencia en los estudios. Si
te sientes decaído, piensa en comenzar con una asignatura de
mucho interés para que te ponga en marcha. Cuando hayas adquirido
algo de inercia, céntrate en una de tus asignaturas de menos
interés. Sé flexible y adaptable, pero mantén el proceso de
repaso en constante progreso. El tiempo continúa pasando y el examen
cada vez está más cercano, por minutos.
Si tu tiempo es muy limitado, por ejemplo
cinco días, necesita evitar toda pérdida de tiempo y dedicar
todo aquél de que disponga a los temas en los que puedas conseguir
más puntos. Es decir, concentrarte en aprender bien el material que
es importante para el curso y que no sea difícil de aprender.
Probablemente tendrás que desentenderte del material y los temas
difíciles que necesiten un tiempo considerable para aprenderlos y
entenderlos. Tratar de aprender un concepto muy complejo cuando
podía estar consolidando material más sencillo es una pérdida de
puntos. Pregúntate a ti mismo/a dónde es más probable
que consigas más puntos y concentra allí tus esfuerzos. Cuando el
tiempo es escaso debes ser rígidamente selectivo en lo que
haces.
En resumen, el tiempo puede ser la influencia que más presión ejerza
en estas últimas semanas, lamentablemente escasas. No te agobies por
los días y las horas que pasan como exhalaciones: haz que el tiempo
trabaje para ti.
— Ten un plan de acción para cada
semana, día y hora.
— Estructura tu repaso de manera que
cada sección tenga una tarea y un tiempo específicos: sabes
específicamente lo que tienes que hacer en la cantidad de tiempo
establecida.
— Utiliza los períodos altos y bajos de
tu jornada de estudio para adquirir y mantener inercia.