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Cómo aprovechar
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"Lo
fundamental de todo proceso pedagógico es el aprendizaje y no la enseñanza.
Es el aprendizaje del estudiante y su participación el logro deseado."
(Unesco, 1995)
Test - Cuáles son
tus debilidades para estudiar
Test de Autoevaluación:
¿Sabes estudiar
bien?
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Cómo Triunfar
en los Exámenes

PENSAR POSITIVAMENTE
Actuar bien en
los exámenes es muy similar a actuar bien en otros tipos de tareas
que producen estrés. Por ejemplo, tomemos el caso de un atleta. Los
campeonatos regionales están previstos para un futuro inmediato y
los participantes de toda la región se están preparando tanto física
como mentalmente para las competiciones. Aparte de la fortaleza
física y las habilidades técnicas ¿qué factor es, probablemente, el
que caracteriza a los mejores atletas? Habiendo leído el título de
esta sección, no tendrá que estrujar demasiado tu imaginación para
adivinarlo: pensar positivamente.
Pensando en ti y las cualidades que crees influencian tus
perspectivas, especialmente con relación a los exámenes:
— ¿Te centra predominantemente en tus
cualidades negativas?
— ¿Te compara con otros y compruebas que
siempre pareces estar en el lado del perdedor?
— ¿Evitas formular preguntas en clase,
porque piensas que los compañeros van a creer que eres estúpido/a?
— ¿Reaccionas siempre a los fracasos con
la retirada, y nunca vuelves a intentarlo?
— ¿Permites que los otros se aprovechen
de ti, porque piensas que no eres tan bueno/a como lo son ellos?
Lo más probable es que una o más de las cuestiones anteriores pueda
tener una nota de familiaridad para ti. Eso no es porque,
como individuo, seas un pensador pesimista; más bien es que nosotros,
como sociedad, somos particularmente pesimistas en nuestras
relaciones con los demás. ¿Te ha dado cuenta de que el cumplido más
optimista que oyes en tus conversaciones diarias es: «No está mal»?
Mirando alrededor de su propio círculo de amistades,
probablemente podrás seleccionar bastantes de quienes pienses que son
gente que actúa y piensa con optimismo. ¿Cuáles son las cualidades
de esas personas que les hacen descollar como individuos optimistas?
¿Están siempre deseosos de afrontar nuevas experiencias? ¿Están
deseando aprender, tanto de sus fracasos como de sus éxitos? Más que
probablemente habrás respondido que sí a estas preguntas.
Esta seccióntratará la cuestión, muy importante, del pensamiento
positivo. A pesar de la nube de pesimismo que prevalece y que
demasiado frecuentemente forma parte de nuestra conducta diaria, se
pueden dar pasos muy decisivos para instigar más optimismo en
nuestro pensamiento y comportamiento. Ser optimista acerca de la
preparación y actuación en un examen es vital. Veamos por qué es tan
importante esto.
Recientemente vi a un estudiante de una facultad técnica, de 22
años, a quien habían remitido a mi consulta por «problemas de
aprendizaje». Empezó el curso en la facultad con 18 años, pero su
primer curso fue un fracaso total. Después de trabajar durante dos
años, intentó seguir de nuevo su curso en la facultad, como
estudiante nocturno. De nuevo fue un fracaso. Reflexionando sobre
ambos fracasos, se dijo que era incapaz de estudiar porque siempre
estaba cuestionando y dudando de su capacidad de aprender la materia
y aprobar el curso. Admitió que pensaba para sí mismo, que en lugar
de hacer un gran esfuerzo y seguir corriendo el peligro de fracasar,
era más sensato hacer un intento a medio gas. De esa manera, si
aprobaba, muy bien. Sin embargo, si suspendía o reprobaba, podría justificarse a
sí mismo diciendo «Bueno, si realmente lo hubiese intentado, podría
haber aprobado. Pero sólo he hecho el mínimo esfuerzo». El fracaso
bajo estas condiciones es más fácil de aceptar.
La estrategia mental señalada arriba es común en muchos estudiantes.
A nadie le gusta suspender o reprobar —especialmente si han hecho un esfuerzo
supremo. ¿Qué es probable que nos digamos a nosotros mismos si lo
intentamos con todo el interés del mundo y nos suspenden o reprueban? La mayoría
contestaríamos: «¡Soy un estúpido/a!».
En vez de caer en el fallo de etiquetarse uno mismo como estúpido o
incapaz, es bastante mejor analizar la experiencia del fracaso para
entender lo que ha ido mal. Bien puede ser que otros factores hayan
impedido tu progreso y tu trabajo, y que las condiciones pudiesen
haber sido mejores. O tal vez tu motivación para el aprendizaje fue
baja. Con independencia de cuáles pueden ser las razones, es
importante analizar cuidadosamente cada intento, especialmente si
estás pensando en volver a acometer el curso y presentarte de nuevo a
los exámenes.
En algún sitio, en un pasado lejano, leí lo que creo que es una
frase reconfortante: “La gente de más éxito suele fallar en dos de
cada tres cosas que emprende”. No podía aceptar el comentario cuando
lo leí la primera vez, porque la gente de éxito que yo conocía
siempre parecía tener éxito. Yo difícilmente podía ver un atisbo de
fallo o de duda personal en esos individuos.
Analizando la situación más cuidadosamente, sin embargo, me pareció,
que la razón de que estas personas tuviesen éxito era que siempre
estaban intentándolo, intentándolo e intentándolo. No pocos de sus
intentos eran fallos estrictamente hablando pero ellos casi siempre
preferían llamarlos “experiencias”. Estas experiencias negativas
eran sólo fallos en el sentido de que no producían los resultados
previstos, en ese momento en particular. Ahora bien, ¿eran estos
intentos fallos absolutos? ¡Definitivamente no!
Aun cuando el
resultado puede que no haya sido el que se esperaba, el individuo
tuvo ocasión de reflexionar sobre la experiencia y aprender de ella.
Los aspectos positivos pueden maximizarse y los elementos negativos
minimizarse. Al dar forma positiva a los intentos con cada prueba
sucesiva, la persona aumentaba sus probabilidades de alcanzar el
éxito al final.
EXÁMENES (Y
FRACASOS)
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