AGRUPAR Y RIMAR
Una segunda técnica de memorización implica
dividir una tarea larga de memorización en varias más pequeñas.
Habiendo hecho esto, puedes utilizar la inflexión y la rima para
aumentar tu memoria. Un ejemplo familiar para muchos estudiantes
de ciencia y medicina es la memorización de los doce nervios
craneales. La tarea de aprender los doce nervios se puede
facilitar recurriendo al procedimiento de dividirlos en tres
grupos de cuatro nervios cada uno:
olfatorio, óptico,
oculomotor común, patético,
trigémino, oculomotor externo, facial, auditivo,
glosofaríngeo, vago, accesorio e hipogloso.
La tarea de retener los doce nervios en la
memoria podría facilitarse gradualmente si utilizaras
inflexiones al tiempo que repitieras las palabras. Utilizar
una inflexión, en este contexto, significa simplemente enfatizar
un nombre en particular, como por ejemplo el tercer nombre de cada
una de las filas. El uso de la inflexión puede impartir a la serie
un aire cantarín o de sonsonete, pero cualquier «truco» que te
ayude a fijar la información en su mente, ¡bienvenido sea!
Mnemotecnia
La mnemotecnia, palabra difícil de escribir y nada
fácil de pronunciar, se refiere a las ayudas a la memoria
utilizando asociaciones secundarias. Tomemos el ejemplo de los
doce nervios craneales otra vez. En vez de utilizar la técnica de
agrupar y rimar, encontrarás más fácil utilizar esta mnemotecnia:
Oscar Ortiz, oculto por temor, oyó fuertes abucheos, gritos,
voces, aplausos y hurras.
Te habrá dado cuenta que las iniciales de cada palabra de la frase
mnemotécnica es también la primera letra de cada uno de los
nervios craneales. Recordando la frase traerás a tu mente el
nombre y el orden de los nervios.
La mnemotecnia indudablemente te ayudará, pero la preocupación de
muchos estudiantes es si serán capaces de recordar la frase
mnemotécnica, pero no de hacer la segunda asociación con los
hechos importantes en la sala de examen. La respuesta a este
problema es utilizar la mnemotecnia sólo como ayuda. Debes
aprender bien el material importante, y utilizar la mnemotecnia
sólo como una ayuda para recordar el material.
Memorización por comprensión
Todos nos hemos enfrentado
a tareas de memorización en las que no hemos entendido del todo
bien los fundamentos, la mecánica o la teoría del material que
debíamos aprender. Tu experiencia con el aprendizaje de tales
materiales probablemente te habrá demostrado que puede ser una
tarea que consuma mucho tiempo si no entiendes el trabajo.
Toma por ejemplo, aprender un complejo proceso químico como la
fotosíntesis. Si desconoces la interacción del sol, la clorofila y
la bioquímica de la célula de la planta, tratar de recordar el
complejo grupo de hechos y conceptos sería un reto más que
descorazonador. Lo ideal es que el proceso de aprendizaje tuviese
lugar en clase y durante las sesiones de estudio a lo largo del
trimestre, pero el aprendizaje en el último minuto antes del
examen es, demasiado a menudo, una inexcusable necesidad
académica. Cuando, la noche antes del examen, te enfrentas al
repaso de un proceso complejo como la fotosíntesis, céntrate
primero en echar una ojeada general. Mira las partes más
importantes. ¿Cómo están asociadas? ¿Qué hacen? Cuando tengas en
la mente una idea general clara, observa el proceso con más
detalle. De nuevo, divide una tarea grande en subtareas más
pequeñas. Esto te ayudará a aprender el material más rápidamente y
también te dará una motivación al ver claramente los progresos que
vas haciendo.
Memorizar mientras espera
Como se ha indicado con
anterioridad, la repetición es necesaria para fijar cualquier
materia nueva en la memoria. Encontrar tiempo puede ser un
problema para la mayoría de los estudiantes. Una manera de
encontrar más tiempo para aprender es utilizar el tiempo de
espera. Todos nosotros pasamos una gran cantidad de tiempo cada
día, esperando a que ocurran cosas: a que lleguen los profesores y
comience la clase; a que aparezca el autobús; al amigo que ha de
llegar a la hora de la comida, etc.
Si estás preparado para estos períodos de espera, los puedes
utilizar para repasar. Lleva contigo un taco de fichas y léelas.
Al repasar diariamente en muchas y breves «sesiones» el material
que has de memorizar, evitas la carga masiva de aprendizaje que se
te podría acumular al final del trimestre. Este tipo de enfoque a
base de fichas es particularmente eficaz para aprender el
vocabulario de un idioma extranjero, términos clave, conceptos,
fórmulas y listas importantes. Las fichas son manejables y se
pueden utilizar fácilmente, incluso en los autobuses y trenes a
las horas punta. ¿Por qué no pruebas este sistema y compruebas por
ti mismo/a lo provechoso que puede ser?