RECITAR LO LEÍDO
La segunda de
las cuatro etapas es recitar. Habiendo leído una parte de tus
apuntes y habiendo hecho las correcciones y alteraciones
necesarias, deja de mirarlas y trata de decir en alto los puntos
más importantes. Si no puedes recitar estos puntos, vuelve atrás y
lee de nuevo los apuntes. Durante el proceso de recitar, trata de
utilizar ejemplos, gráficos y cuadros que te ayuden a refrescar tu
memoria. Cualquier cosa que puedas utilizar para recordar tus
apuntes, puedes y debes ser utilizada.
Avanzar sistemáticamente a lo largo de los apuntes y estrujarte la
mente para recordar la materia nueva es un trabajo muy arduo. Sé
consciente de que tu mente se puede cansar, y que tu eficiencia
puede disminuir. Haz frecuentes pero cortas pausas para permitir
que tu mente descanse. Levantarse y estirar y encoger tus brazos y
piernas durante un minuto puede ayudar. Después de dos o tres
horas estudiando, interrumpidas por varias pausas breves,
seguramente necesitarás tomarte un descanso de media hora antes de
seguir. El punto crítico a tener en cuenta cuando se toma un
descanso es la disciplina. Un descanso de un minuto o dos puede
ser fácilmente ampliado a treinta minutos e incluso una
hora. ¡Ten cuidado!
Escribir lo
recitado
La tercera
etapa es escribir. Una vez que hayas leído tus apuntes y hayas
recitado mentalmente los puntos más importantes, la prueba de fuego
de si has comprendido o no el material es escribir los puntos
principales en un papel. Si no puedes escribir los puntos
adecuadamente, es señal de que no sabes la materia lo suficientemente
bien. Cuando lo escribas no necesitas ser exhaustivo. Es decir, no
trates de reproducir lo que has aprendido palabra por palabra.
Utiliza
abreviaciones, las primeras letras de la palabra o cualquier otro
tipo de taquigrafía que te venga a la cabeza. Además de ponerte a
prueba ti mismo/a, el proceso real de escribirlo es una aplicación
física del material aprendido. De cuantas más maneras puedas utilizar
la información que estás aprendiendo, de tantas más probabilidades
dispondrás luego para poder recordarla.
Repetición,
repetición...
La etapa final
de las cuatro es la repetición. Aunque pueda parecer desalentador,
probablemente necesitarás leer los apuntes cinco veces, o más.
El número dependerá de la dificultad de la materia, de tu interés y
motivación, y desde luego, de la cantidad de tiempo disponible antes
de que comiencen los exámenes.
Cuando el tiempo es corto, los futuros examinandos han optado por la
tradicional práctica estudiantil de «empollar a toda pastilla». Sí,
meterse a la fuerza información en la cabeza los días o las horas
anteriores a los exámenes puede ser, algunas veces, una ayuda para
el estudiante mal preparado. Sin embargo, se ha comprobado que
empollar es un mal substituto del aprendizaje espaciado o de
aprender sobre una base sistemática y a largo plazo.
Los examinandos
que lo fían todo al empolle de última hora corren el peligro de la
confusión durante los exámenes, y también es poco probable que
consigan una retención significativa del material a largo plazo. La
gente que se ha dedicado a empollar a lo loco también es vulnerable
a una gran inquietud o incluso pánico si las preguntas del examen se
formulan de una forma imprevista o desusada.
Los futuros examinandos
harán bien en dedicar suficiente tiempo todas y cada una de las
semanas del curso a revisar apuntes de clase de manera que el
proceso de aprendizaje comience pronto y no tarde.
Según vayas leyendo tus apuntes, te darás cuenta de que la tarea se va
haciendo más fácil. En la quinta o sexta jornada, te sentirás mucho
más satisfecho/a y motivado/a, ya que te habrás demostrado a ti mismo/a que
tienes un conocimiento razonable de la materia. Cuanta más sensación
de confianza te acompañe al examen, mejor será el resultado.
Métodos de
memorización
Memorizar, tal
como se sugiere con anterioridad, es un trabajo arduo. La forma en
que abordes la tarea puede depender del tipo de materia que
tengas que aprender. Existen varias estrategias diferentes que podrías emplear, cada una orientada de algún modo hacia los
diferentes tipos de contenido.
Aprendizaje
conjunto y por partes
Existen algunas tareas de
aprendizaje que se llevan a cabo con mayor eficacia si se acomete el
trabajo de aprender el material en su conjunto en vez de hacerlo por
partes. Por ejemplo, cuando se trata de memorizar un poema o un
diálogo de una obra, generalmente es mejor leer el texto entero,
tratando de recordar cada vez más y más del material. Aprender por
conjuntos es más fácil cuando existe un argumento o una continuidad
de fácil recordación o a lo largo de toda la obra. De este modo,
cuando estés memorizando un poema, no sólo te pueden ayudar las
imágenes mentales que te sugiera, sino también el ritmo y la rima
del poema. Utiliza tu imaginación para llevar cada línea del poema a
tu mente.
Recientemente he oído a uno de mis hijos recitar un «poema» similar
al que aparece más abajo. Léelo despacio con objeto de que puedas
recordarlo entero. Trata de crear imágenes en tu mente que te ayuden
a recordar cada una de las líneas durante tu primera lectura.
En tierras del
norte, de verdor lujuriante,
una pulga incordiaba a un enorme elefante.
El pobre
paquidermo se quejaba lloroso:
«¡Busca alguien de tu talla, díptero asqueroso!»
El poema
sugiere algunas imágenes que te podrían ayudar a recordar las líneas
del poema. Por ejemplo, la primera línea puede evocar la imagen de
un mapa con grandes zonas de verde arbolado y praderío en la parte
norte. La segunda dibuja la imagen de una minúscula pulga encaramada
en el inmenso corpachón de un elefante y la tercera un raudal de
lágrimas cayendo de los ojos del elefante. Las imágenes de las tres
primeras líneas llevan a la cuarta línea que llama la atención hacia
la diferencia de tamaño entre las dos criaturas y la paradoja de la
pulga haciéndole daño al elefante.
Probablemente te dará cuenta de que después de haber leído una o dos
veces el poema mientras pones estas imágenes en tu mente, tendrás muy
poca dificultad en recitarlo. Como en este ejemplo, aprender en
conjunto se acomoda particularmente bien para memorizar poemas,
charlas y otras piezas de trabajo que tengan un tema unificado.