FORTALECER LA MEMORIA
Los problemas
de memoria son, frecuentemente, una fuente de preocupaciones para
los alumnos. Frente a un gran rimero de apuntes y un montón de
libros, los alumnos se empiezan a cuestionar su capacidad para
aprender y recordar toda la materia. Pocos discutirán el papel que
desempeña en los exámenes el estudiar y recordar. Para la mayoría
de los alumnos, es sólo cuestión de dominar estas funciones
mentales.
Aprender es una función psicológica compleja, que para quienes han
de presentarse a un examen suele consistir en memorizar.
Memorizar, por otra parte, supone meter en la memoria los
conceptos, hechos, cifras y demás información contenida en los
apuntes de clase y los libros. Esto no significa necesariamente
que el material haya sido realmente comprendidos ya que los
estudiantes pueden memorizarlo y luego reproducirlo de carrerilla
sin entender realmente lo que significa. Aprender implica
comprender, lo que aumenta la capacidad del candidato para
recordar el material y utilizarlo de una manera lógica e
inteligente.
Mirando el proceso del examen objetivamente, los examinadores
quieren comprobar cuánto saben los estudiantes acerca de ciertos
temas. La manera de convencerlos de que mereces aprobar (y
aprobar bien) es extraer de tu memoria conocimientos pertinentes y
apropiadamente expresados: los hechos, las cifras y los conceptos
importantes. La cuestión central para la mayoría de los
estudiantes es: ¿Cómo puedo dominar el proceso de
aprendizaje de manera que pueda recordar y expresar más fácilmente
la información esencial? Tal vez te resulten familiares algunos de
los asuntos relacionados con los estudios que se incluyen en la
siguiente lista de comprobación:
— Tus apuntes de clase se hacen viejos
en un clasificador, en espera de que les prestes atención «más
adelante».
— Deja el repaso hasta el final del
trimestre, cuando la tarea de aprendizaje parece alcanzar
dimensiones formidables.
— Tu preparación para los exámenes
habitualmente tiene lugar durante los días inmediatamente anteriores
al examen, cuando estás dominado por el pánico.
— En los exámenes tu mente está a menudo
embotada por la confusión, porque has intentado aprender
demasiadas cosas demasiado tarde.
— Te llevas un gran disgusto cuando
te dan las notas de tus exámenes.
Si varias de
estas experiencias te son familiares, continúa leyendo. Esta sección
te presentará diversas maneras en que puedes facilitar
tu aprendizaje mejorando la capacidad de tu memoria. Se comentarán
los principios de «empezar pronto» y «ser sistemático en el repaso»
y tales comentarios irán seguidos de breves descripciones de varios
métodos que podrías utilizar para aumentar la capacidad de tu
memoria.
Por supuesto, para profundizar esta habilidad aprendiendo y
empleando diferentes reglas mnemotécnicas, puedes consultar la
sección 'Alta Memorización'.
Empieza a
repasar pronto
La regla
fundamental en la preparación de exámenes es comenzar pronto tu
repaso. Aprender y memorizar consumen mucho tiempo y energía. Tratar
de asimilar demasiadas materias en demasiado poco tiempo puede
acabar en frustración y confusión. Si bien algo de aprendizaje en el
último minuto puede ser necesario en algunos casos, es mejor no
depender de tener que aprender mucha materia la noche o la mañana
anterior al examen. Esas horas de estudio final deberían reservarse
para consolidar los conceptos más importantes que usted ya hubiera
aprendido anteriormente.
Mejor es empezar
tu repaso en el primer día
del curso que dejar todo el aprendizaje para los últimos días. Aun
cuando tu mente no va a estar muy orientada hacia el examen en esos
momentos, no es una exageración decir que el período de exámenes
comienza al comenzar el curso.
¿Cómo debería comenzar su repaso? Mirando tus apuntes de clase todos
los días. Antes de que comience el período de exámenes, necesitarás mirar
tus apuntes varias veces, tal vez hasta cinco o
seis veces para alcanzar un nivel suficiente, en principio, de
comprensión. Mientras avanzas por tus apuntes, debería seguir el
método de cuatro etapas (leer, recitar, escribir y repetir) que
vamos a analizar detalladamente a continuación.
Leer
los apuntes
El proceso
inicial de leer tus apuntes puede ser una tarea difícil. Los
lectores que determinan la calidad de sus apuntes son su capacidad
para tomar notas y la estructura organizativa de las clases. Probablemente tendrás que hacer alguna reorganización y
reestructuración cuando leas la primera vez tus apuntes. Cuando estés
haciendo las correcciones y alteraciones asegúrate de no volver a
copiar por entero todos los apuntes. Volver a copiar lleva mucho
tiempo y la mayoría de los estudiantes no pueden permitirse el lujo
de perder el tiempo en estas cosas.
Tal vez tengas ocasión de comprobar que los bolígrafos o
rotuladores de colores te resultan muy útiles para destacar los
encabezamientos y otros puntos importantes. Utilizar un método
normalizado de marcaje también puede mejorar tu trabajo de
aprendizaje.
Es decir, usa marcas como A, B, C, D, etc. para los
puntos más importantes y 1, 2, 3, etc. para los subpuntos. En
listas, numera los puntos para ayudarte a refrescar su memoria
cuando esté en el examen. Si tu mente responde a los gráficos y
diagramas, trata de poner la materia de texto en forma gráfica o
visual.
Es importante mirar tus notas dentro de las veinticuatro horas
siguientes a la clase. Si esperas más de este tiempo para
repasarlas, probablemente sufrirás una pérdida por fallo de memoria,
de hasta el 80 por ciento de la materia que no hubieras registrado en
tus apuntes pero que le hubiera convenido recordar. Por lo tanto,
cuanto antes mire sus apuntes después de la clase; mejor quedarán.
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Director del Portal: Abel Cortese