ORGANIZAR
LOS DÍAS, CADA DÍA
El repaso temprano y periódico para sus
exámenes debería empezar con el establecimiento de un período de
revisión en todos y cada uno de los días que precedan a los
exámenes.
La mayoría de la gente planifica su jornada tratando de recordar
las tareas y quehaceres que tienen que realizar. Si tu vida es
bastante complicada, puedes haber tenido ocasión en el pasado
de comprobar que tu memoria le había fallado cuando menos lo
esperaba.
Habías olvidado comprar aquella tarjeta de felicitación
para un familiar; o habías descuidado el pago de la factura del
servicio telefónico; o simplemente te habías olvidado de comenzar a
repasar la materia de un examen lo suficientemente pronto. Todos
estos descuidos pueden tener consecuencias fatales. Si estamos de
acuerdo en que a ninguno de nosotros nos gusta olvidar cosas
importantes, ¿cómo nos podemos asegurar de que vayamos a
recordarlas?
Una forma de hacerlo es planificar sus jornadas
escribiendo un plan diario. ¿Infantil? ¡Jamás!
Hacer esto es algo que va más allá de escribir una lista de tareas
y labores. Existen tres elementos importantes en un plan diario
eficaz:
a) una descripción precisa de las tareas;
b) una adecuada clasificación dentro
de la escala de prioridades; y
c) una estimación
del tiempo que se va a emplear en cada tarea.
Una cuarta característica es algo que usted añade después de haber
completado los asuntos: una señal de “hecho” (que indudablemente
marcará con satisfacción). Veamos a continuación un ejemplo de un
plan diario.

Es importante resaltar los siguientes puntos:
Los trabajos están perfectamente descritos.
— Cada trabajo tiene su duración —es
muy importante, especialmente a la hora de llamar a Peter. Sería
una buena idea poner un contador para los diez minutos
estipulados.
— La columna de «hecho» se añade para
reforzar la sensación de haber alcanzado una meta cuando hayas
terminado una de las tareas. No desestime este refuerzo. El
estudiar para un examen puede ser un trabajo desagradable; Y una
lista llena de marcas al final del día le puede dar una bien
ganada sensación de misión cumplida. Te puede decir a ti mismo/a
«¡bien hecho!» para potenciar la sensación positiva.
Las asignaciones de trabajos y tiempos son concretas. Es muchísimo
mejor sentarse a realizar una tarea específica durante un período
de tiempo establecido que ponerse a estudiar con una difusa
intención de «estudiar un poco». Un enfoque de este último tipo te
robaría la sensación de haber completado una tarea. Es
algo así como la diferencia entre romper la cinta en la meta de
una carrera y correr toda la carrera pero sin saber dónde está la
meta.
— Cuando prepares tu plan diario, ten
presente la cantidad de horas de estudio que creas que va a
necesitar durante el período que abarque la evaluación. Tu tiempo
de estudio probablemente variará dependiendo de cuáles sean las
tareas y la proximidad de los exámenes. Recuerda, la semana del
que ha de presentarte a un examen debe ser de siete días y no de
cinco. No olvides preparar el plan para los días del fin de semana,
con objeto de aumentar tu eficiencia.
—Por favor, date cuenta de que puedes
estudiar en pequeños intervalos; tan pequeños como de dos o tres
minutos. Mientras esperas el autobús puede repasar las ideas
generales de los apuntes de la clase del día anterior. Tienes que
estar preparado para estos cortos periodos y tener resúmenes o cualquier
otro tipo de material a mano. Más adelante se habla
acerca de cómo aprovechar tu tiempo al máximo.
— Cuando te pongas a preparar tu plan
diario de trabajo, piensa en las siguientes semanas a fin de que
puedas dedicar el suficiente tiempo a la realización de las tareas
de más envergadura. No olvides el incluir sesiones periódicas de
repaso para los exámenes al final del trimestre.
Lista de comprobación para hacer funcionar
el plan diario de trabajo:
( ) Establecer una rutina regular que
incluya un repaso sistemático para los exámenes (se habla más de
esto en la siguiente sección).
( ) Escribir un plan de trabajo diario,
todos los días.
( ) Establecer labores y objetivos de
tiempo realistas, para maximizar tus probabilidades de alcanzar el
éxito.
( ) Tratar de alcanzar tus objetivos de
alta prioridad todos y cada uno de sus días.
( ) Hacer variado tu esquema de trabajo
diario y no dejar de lado el ejercicio físico; podrías salir a
correr unos dos kilómetros o a andar un cuarto de hora, antes de
meterte con el repaso.
( ) Asegurarse de aumentar la sensación
de triunfo al poner la marca de «hecho» en cada trabajo, cuando lo
hayas completado.
( ) Revisar periódicamente tus planes
de trabajo diario y preguntarte si se podría organizar los días de
una manera más eficiente.
( ) Decir ¡no! a la gente que se esté
entrometiendo innecesariamente en tu plan diario. Sí, reconozcamos
que es una palabra difícil de decir en estas circunstancias, pero
con tacto y diplomacia perfeccionarás tu habilidad para librarte de
intrusos.
( ) Planificar por anticipado tus
necesidades recreacionales y utilizar acontecimientos especiales de
esparcimiento como recompensa por el trabajo prioritario que hayas
realizado.
( ) Anotar en un gráfico el número de
horas de repaso para el examen que complete en una semana y
colocar el gráfico en un lugar adecuadamente visible.
( ) Reservarse tiempo para pensamientos
creativos y para solucionar problemas
... planificación de la mayor
importancia.
( ) Sentirte a gusto por el hecho de
estar haciéndote más organizado, y por estar más preparado para
tus exámenes.