PARA INCREMENTAR TU MOTIVACIÓN
Además de para entender mejor los conceptos
difíciles, el consultar con los profesores sirve para aumentar la
motivación. Tendrás oportunidad no sólo de ver y escuchar
cómo se puede enfocar el problema desde una nueva dirección, sino
que también tendrás ocasión de reunirte con el profesor,
individualmente. Sentarte y hablar en el despacho del profesor es
una experiencia mucho más agradable e instructiva que luchar por
un rato de charla con él a la salida de la clase. Reuniéndote con
él puedes llegar a conocer al profesor como persona, no solamente
como un orador que te habla desde la tarima.
Para evitar los nervios del examen
Como se ha dicho en numerosas ocasiones, la
causa más importante de los nervios antes de un examen es la
preparación tardía o deficiente. Mientras que la mayoría de los
casos de inquietud previa al examen puede atribuirse a estas
causas, hay algunos estudiantes que están bien preparados y aun
así tienen problemas de fuerte inquietud cuando llega la fecha de
la prueba. Si eres un estudiante consciente y generalmente
estás bien preparado para tus exámenes, pero aun así no quedas a la
altura que merecerías por tus conocimientos, consigue ayuda lo más
pronto posible. Se necesita una cantidad considerable de tiempo
para luchar eficazmente contra el problema de la inquietud, así
que no retrases el hablar con un tutor o consejero acerca de esto.
FUENTES DE AYUDA
Habiendo hablado ya de bastantes razones válidas por las que debes pedir ayuda pronto y no caer en la tentación de
esconder tus problemas debajo de la alfombra, pasemos ahora a las
diferentes personas de las que puedes conseguir esa ayuda.
Tú mismo/a
Aun a riesgo de parecer un enfoque simplista, aprender a solucionar los problemas por sí mismo
es, probablemente, una de las lecciones más importantes que puedes
aprender en cualquier etapa de su educación. El proceso es, por lo
menos, doble.
El primer paso es saber cuándo tienes un problema.
Podrías decir que todo esto parece estúpido. “¿Quién no sabe
cuándo existe un problema?” Mucha gente. ¿Nunca has oído la
expresión «No te engañes a ti mismo/a»? El origen de este
dicho probablemente está basado en la frecuente experiencia de la
gente que prefiere no ver que tienen un problema. Los síntomas de
que existe un problema académico en su vida son todas las
reacciones comentadas con anterioridad: confusión, duda,
incertidumbre e inquietud, por mencionar sólo unas pocas. Cuando
estas señales aparecen con carácter periódico, es hora de
preguntarse a sí mismo qué está pasando, o qué no está pasando.
Tómate tiempo para
sentarte y pensar en ti y en sus progresos. (Trata siempre de
ser positivo. «Progreso» es una palabra mucho más agradable que
regresión o estancamiento).
Habiéndote tomado el tiempo necesario para encontrar lo que te
está preocupando, piensa en cómo se puede solucionar el problema.
Librarte del problema puede ser una tarea dura y tal vez
necesites consultar alguna obra sobre este tema. Las obras de
Edward De
Bono sobre el tema de cómo resolver problemas son una fuente
excelente de información sobre la materia, especialmente
recomendable para los que se enfrentan a problemas personales. Así
que tómate tiempo para tratar de solucionar sus propias
dificultades. Si no tienes éxito, inténtalo entonces con alguna de
las siguientes personas.
Los profesores
Los profesores son probablemente la más
asequible de las fuentes de ayuda para la preparación de los
exámenes. Si después de tener una breve charla con tu profesor o
tutor a la salida de la clase todavía sigues confundido, consulta
tu libro de texto u otras fuentes para aclarar los conceptos. A
pesar de tus esfuerzos, todavía puede perdurar la confusión. En
tal caso, pregunta a tu tutor o profesor individualmente.
Como el tiempo suele ser limitado, prepara las preguntas que
necesite formular. Asegúrate de mostrar a tu tutor o profesor que
has hecho tu trabajo y has intentado resolver el problema por ti
mismo/a.
Los compañeros de clase
En los últimos cursos, los
compañeros y los condiscípulos pueden ser fuentes de ayuda muy
valiosas. Tómate el tiempo necesario para establecer contacto con
varios compañeros de clase. Podrías entrar a formar parte de
un grupo de estudio en el que sus integrantes comparten sus
trabajos y sus recursos. Una fuente de ayuda muy importante para
el estudiante es el punto de vista de otros acerca de los exámenes
que se aproximan. Habrá oído un refrán que dice: «Muchas
cabezas son mejor que una». Este dicho tiene una especial
significación en lo que atañe a la preparación para los exámenes.
Tus capacidades pueden ayudar a otros y las de esos otros te
pueden ayudar a ti. Además de hacerlo con tus compañeros de
clase, habla con otros estudiantes que hayan cursado las mismas
asignaturas en años anteriores. Ellos probablemente estarán en
disposición de aconsejarte acerca del contenido del curso y de
cuál es la mejor manera de ir preparando los exámenes.
Una palabra de advertencia es apropiada aquí. Algunos estudiantes
tienen tendencia a exagerar o, por el contrario, a minimizar el
impacto de sus experiencias previas. Dentro de un año podrías
quitar mucha importancia a tu preocupación actual por los
exámenes, tildándolos de algo trivial. Así que, cuando hables con
estudiantes de cursos superiores, ten presente que el tiempo
puede distorsionar los sentimientos y la memoria.
Consejeros y psicólogos
Para los problemas relacionados
con tu capacidad de estudio, inquietud de cara a los exámenes y
otras preocupaciones que puedan afectar a tu rendimiento en los
exámenes, contacta con un consejero. Ellos están específicamente
preparados para tratar este tipo de problemas. Si tu centro de
estudios no cuenta con los servicios de un consejero
especializado, pide a un profesor o a tu médico familiar que te
recomiende un psicólogo profesional. La ayuda está a disposición
de quien la necesite que sólo tiene que saber a quién preguntar.
También en este caso es mejor buscar la ayuda antes que después.
Tutores privados
En la mayoría de las grandes
ciudades, puedes conseguir ayuda especial mediante un acuerdo con
un tutor privado. Busca en las páginas amarillas de la guía
de teléfonos «Tutores» o «Centros de supervisión docente» o pide a
tus profesores una recomendación para un buen tutor. Si optas por
consultar con un tutor profesional, compara los honorarios por
hora de varias agencias de tutores.
Estudiantes graduados
Si estás estudiando en un
colegio o en una universidad y tienes dificultades con una de tus
asignaturas, tal vez puedas encontrar algún estudiante posgraduado
en su especialidad que desee dedicar algunas horas a ayudarte. La
ayuda ofrecida puede ser sobre la base de una tarifa horaria por
servicios prestados. Tanto si paga como si no, siempre es mejor
preparar tu tutoría haciendo una lista de cuestiones específicas
de manera que aproveches el tiempo al máximo.
ACLARAR LAS INCERTIDUMBRES
ACERCA DE LOS EXÁMENES