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"Lo
fundamental de todo proceso pedagógico es el aprendizaje y no la enseñanza.
Es el aprendizaje del estudiante y su participación el logro deseado."
(Unesco, 1995)
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Cómo Triunfar
en los Exámenes

EL SUEÑO
La segunda cuestión relativa a estar en buena
forma es el sueño. Los periodos de sueño y la dieta pueden estar
directamente asociados, sobre lodo si está bebiendo taza tras taza
de café o té. Sin embargo, aunque seas prudente y limites tu
consumo de cafeína a los niveles indicados antes, o excluyas todas
las bebidas que contengan cafeína, todavía es probable que tus
períodos de sueño se vean afectados durante el tiempo de exámenes.
Cuando los exámenes están cerca y los montones de apuntes llegan
hasta las cejas, muchos estudiantes no ven otra solución que la de
estudiar en lo que suelen ser
sus horas de sueño.
Si utilizas esta reserva de tiempo la noche antes del examen,
es poco probable que la pérdida de una hora o dos de sueño afecten
a tu actuación en el examen. Muchos estudiantes estarán dando
vueltas en la cama durante las noches anteriores a los exámenes y
se despertarán nerviosos por el hecho de que no han dormido bien.
No te desesperes si esto le sucede a ti. Estudios bien
controlados demuestran que la capacidad de pensar analíticamente y
de tomar decisiones no se ve afectada por la pérdida ocasional del
sueño. Sin embargo, estar sin dormir durante bastante tiempo
probablemente pasará factura durante el examen. El objetivo más
importante es estudiar bien cuando estás en tu mesa de trabajo,
pero no llevar los problemas de los estudios a la cama. La persona
que ha de enfrentarse a un examen necesita todo el descanso
posible; y sólo puedes descansar a gusto cuando no estás dando
vueltas a otros asuntos.
Si tienes problemas para quedarte dormido por las noches
durante el período de exámenes, aprende pronto y practica las
técnicas de relajación descritas en la sección anterior. Cuando
adquieras la capacidad de centrar su mente en pensamientos
relajantes, podrás excluir activamente tus temores a los exámenes.
¿Milagroso? No, solamente control mental. Es importante reseñar
que el buen control mental necesita bastante tiempo para
desarrollarse. Puedes necesitar varios meses de trabajo con
tus técnicas de relajación para llegar al punto de poder eliminar
de tu mente las inquietudes provocadas por los exámenes. Así que
empieza cuanto antes.
Si ya estás en el período de exámenes y no estás durmiendo
bien, prueba lo siguiente. Respira profundamente y deja que salga
el aire lentamente. En la siguiente inhalación cuenta para ti,
«uno», y en la exhalación dite: «relájate». Mientras dices «uno» y
«relájate» trata de ver tu mano escribiendo en una pizarra el
número y la palabra, o si eso es demasiado próximo al escenario
del examen, trata de imaginarte que estás escribiendo las palabras
en la arena blanca de una playa tranquila. En la siguiente
inhalación cuenta «dos» y di «relájate» al tiempo que exhalas.
Continúa con el proceso hasta veinte, visualizando cada vez el
número correspondiente y la palabra. La finalidad de este
ejercicio es ocupar su mente con una serie repetitiva de palabras
e imágenes que no te inquieten. Si puedes mantener esta
serie, audible y visualmente, en tu pensamiento, poco o ningún
sitio habrá en él para las preocupaciones por los exámenes.
Si tu mente se sale de esta rutina, añade algún pequeño movimiento
mecánico como levantar un dedo al respirar y dejar que caiga al
expulsar el aire. Te darás cuenta de que según te vas relajando
progresivamente, tu mente puede vagar y propiciar que las
preocupaciones por los exámenes vuelvan a invadirla. Continúa
aplicando la técnica. Tu mente finalmente se llegará a encontrar
tan relajada que te vencerá el sueño. No te impacientes ni esperes
resultados inmediatos. Limítate a mantener a raya tus
preocupaciones y aburre tu mente con la monotonía.
Un consejo más acerca del sueño. La gente suele intentar otras dos
técnicas para ayudarse a dormir cuando padece estrés: el alcohol y
los sedantes o píldoras para dormir. Una bebida alcohólica a
última hora puede ayudarte a calmar los nervios al final de un
largo período de estudio y a relajarse para dormir. Está bien, si
no bebe mucho. En el caso de la bebida, tú sabe de sobra lo que
te gusta y el efecto que te produce. Pero ése no será el caso con
las pastillas para dormir. Como se indica con anterioridad,
algunos sedantes entorpecen la mente de las personas, y los
fármacos que te hacen dormir pueden tener esos mismos efectos en
ti, a la mañana siguiente.
Si vas a pedirle al médico de
cabecera una receta de este tipo, asegúrate probando las píldoras
que te haya recetado en las noches anteriores a las de los
exámenes, de manera que puedas comprobar sus efectos a la mañana
siguiente. Nunca tomes un medicamento por primera vez la noche
anterior al examen. Y si te das cuenta de que tienes dolor de
cabeza por haber estado leyendo los libros, ten cuidado de los peligros
que entraña tomar una aspirina antes o después de tomar alcohol.
La combinación de aspirina con alcohol puede producir fuertes
desarreglos estomacales, una situación que no mejora en nada tu
actuación en los exámenes.
EL
EJERCICIO FÍSICO
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