MANTENERSE EN FORMA
Esta sección trata del papel que desempeña el
buen estado físico como forma de ayudarte a actuar lo mejor
posible en tus exámenes. Pocos discutirían la importancia de estar
en forma para cualquier tarea o prueba importante. Por más que
estar sentado en una mesa durante varias horas no parezca requerir
un estado físico excepcional, la experiencia de quienes suelen
presentarse frecuentemente a exámenes puede inducirles
inmediatamente a decir otra cosa. Prepararse para los exámenes y
pasar luego por ellos puede ser una tarea agotadora. Las semanas
de intenso estudio que los preceden y la gran tensión que
experimenta la mayoría de los que acuden a los exámenes son dos de
las razones por las que usted debería estar en excelente forma
tanto física como mentalmente.
En esta sección se tienen en cuenta muchas cuestiones del estado
físico: dieta, sueño y ejercicio. También se trata una cuestión
adicional, la salud emocional.
La dieta
Una frase que frecuentemente
dicen los expertos en nutrición es: «Somos lo que comemos».
Una consecuencia de esta frase puede ser: «Una persona prudente
es la que come prudentemente». Estas frases describen muy bien
una cuestión importante para los que han de presentarse a
exámenes. Es decir, ¿qué alimentos se deberían tomar y cuáles se
deberían evitar, cuando los exámenes están a la vista?
La mayoría de los expertos en alimentación están de acuerdo en que
una dieta variada y bien equilibrada es ideal para casi todas las
ocasiones, incluyendo los exámenes.
Existen ciertas substancias alimenticias que
es mejor limitar o excluir durante la época de los exámenes. Una
que ha tenido numerosos seguidores entre los que se encontraban en
puertas de un examen es el café. En tiempos pasados, los
estudiantes solían tener fama de ser grandes consumidores de
bebidas cafeinadas, entre ellas, café, té y bebidas refrescantes
cafeinadas. La razón de la popularidad de estas bebidas es que
mantenían despierto al examinando durante las largas sesiones de
estudio, que a menudo se prolongaban hasta altas horas de la
madrugada. Sin embargo, si bebe demasiadas bebidas con cafeína
puede experimentar efectos indeseables.
Aquí
incluimos el testimonio de un alumno muy observador de sus propios
procesos de estudio:
"Recuerdo muy bien una noche en la que estaba repasando para dos
exámenes que tenía al día siguiente. Al principio de la tarde me
hice una jarra de café, llena hasta arriba, que iba bebiendo según
revisaba. Al cabo de unas dos horas volví a hacer otra jarra de
café y, desde ese momento, estuve en constante movimiento. En las
cortas pausas que se producían entre mis muchos viajes al retrete,
trataba de estudiar, pero me daba cuenta de que los papeles
temblaban en mis manos. Mi mente era una mancha de pensamientos
frenéticos y finalmente después de varias horas de «estudio»
improductivo, me fui a la cama donde estuve despierto y dando
vueltas unas cuantas horas más".
¿Cuánto café y cuanto té se pueden beber sin sufrir ningún efecto
secundario negativo? Los expertos dicen que la ingestión de más de
cuatro a seis tazas de café medianamente fuerte en unas pocas
horas puede exceder la capacidad de nuestro cuerpo de asimilar la
cafeína. Esto significa que tendrás una mayor o menor cantidad de
cafeína circulando por tu organismo, lo que te puede causar una
gran excitación.
Para cuantificar la cuestión, una taza de café medianamente fuerte
contiene un 100 mg de cafeína; el té unos 60 mg y el
chocolate unos 30 mg. Tu cuerpo puede procesar por metabolismo
unos 600 mg de cafeína en un período de veinticuatro horas.
Recuerde que sobrepasar la marca de los 600 mg es probable que
cause efectos negativos en tu concentración y en la eficacia de
tus estudios.
Una escena similar puede tener lugar si tomas estimulantes u otro
tipo de pastillas que te hayas autorrecetado. Ten cuidado en cómo
utiliza estas pastillas, si verdaderamente lo haces. Como regla
general, deberías estar limpio de todos estos estimulantes
artificiales y otros medicamentos que no te hayan recetado,
durante las semanas inmediatamente anteriores a los exámenes, y
durante éstos. Incluso algunos sedantes y tranquilizantes, que
algunas veces recetan los médicos, pueden acarrear problemas. A
pesar de que estas drogas pueden calmar la inquietud derivada de
los exámenes, pueden producir efectos secundarios desagradables a
algunas personas. El más importante y menos deseable de los
efectos puede ser el embotamiento del pensamiento. Si has
experimentado un nerviosismo excesivo antes y durante los exámenes
anteriores, practica las técnicas de relajación descritas en la
sección anterior. Si necesitas más ayuda, consúltalo con el tutor
, si lo hubiera, con un consejero de
estudios.
Los sedantes y tranquilizantes no son, sin embargo, las únicas
drogas
que le pueden adormecer.
Algunas veces éste es el efecto secundario de tomar medicamentos
por alguna otra enfermedad. Si sufres la fiebre del heno,
deberías consultar con tu médico de cabecera, casi con toda
seguridad, antes de los exámenes, ya que un ataque de esto podría
distraerte mucho, por decir lo menos preocupante. Pero si te
recetan cualquier medicamento —tanto si es para la fiebre del heno
como si es para cualquier otra cosa— pregunta cuáles pueden ser
tus efectos en su concentración. (Recuerda que tu médico de
cabecera no tiene por qué saber que estás de exámenes.)
EL
SUEÑO