AUTOSUGESTIONES
POSITIVAS
El uso de
autosugestiones positivas es una parte muy importante de la
preparación para los exámenes. Pensar con optimismo se discutirá más
profundamente en más adelante, pero el uso de la sugestión
positiva se puede analizar aquí a guisa de añadido a la capacitación
para la relajación.
Cuando estés
relajado, notarás que tu organismo funciona más despacio; los latidos
del corazón son más lentos, tu respiración es más pausada; de hecho,
la mayoría de las funciones del cuerpo son agradablemente más lentas
y fáciles. Incluso tu mente estará menos activa aunque todavía
consciente de lo que suceda. Cuando tu mente está relativamente
tranquila y en calma puede enviarse mensajes constructivos a ti
mismo/a. Mientras que el mecanismo exacto no está claro, estos
mensajes son recibidos y registrados por la mente y pueden actuar
para afectar positivamente a la preparación de tus exámenes y tu
actuación en ellos.
Es importante decir, aquí y ahora, que usar mensajes positivos
autodirigidos, si no va acompañado del necesario trabajo real de
estudio sólo puede dar como resultado un estrepitoso fracaso. Muy
cómodo, eso sí, pero fracaso seguro y rotundo. Esto es, la práctica
de relajarse y «empapuzarse» con mensajes irrealmente positivos, no
va a producir un pase mágico. El procedimiento alcanza su máxima
eficacia como potenciador de su preparación para los exámenes.
Dejemos bien claro que no hay substituto alguno que pueda reemplazar
provechosamente al repaso temprano y periódico para los exámenes.
Algunas de las sugestiones que más te pueden convenir son las
siguientes:
— Puedo relajarme.
— Puedo controlar mi mente.
— Puedo concentrarme en mis estudios.
— Puedo actuar al máximo de mi
capacidad.
Te
darás cuenta de que todas las sugestiones son del tipo de
«Puedo...». Son todas bastante generales en su campo y están
redactadas de forma concisa. Sería una pérdida de tiempo atiborrarse
de mensajes evidentemente irreales.
Espabílate
despacio
Para volver a
su estado de relajación, cuente despacio de uno a cinco, sintiendo
que su cuerpo está más despierto con cada número. Al llegar a cinco,
abra lentamente los ojos y estire los brazos y las piernas. No se
ponga de pies rápidamente, ya que puede sentir que se le va la
cabeza.
Date cuenta
de cómo te sientes
Antes de hacer
algo más, date cuenta de lo relajado que estás.
Puedes tener sensación de pesadez
en tus miembros, o tal vez la boca seca. Tu cuerpo se puede sentir
aletargado y reacio a moverse. Pasa un minuto o dos disfrutando de
esa sensación de relajación y comodidad.
Planifica tu próxima sesión de relajación
Mientras los efectos
positivos de tu relajación actual siguen haciéndose notar, tómate un poco de tiempo para planificar
tu próxima técnica de
relajación. Recuerda que la práctica es esencial y que es necesario
un enfoque organizado para conseguir dominar esta técnica. Después
de unas pocas semanas de práctica, te darás cuenta de que los efectos
de la experiencia de relajación son tan positivos que estarás
deseando que llegue tu siguiente sesión de prácticas.
Es importante mencionar que deberías planificar el hacer
prácticas dos veces al día, como media, durante unos quince minutos
cada vez, a lo largo de un período de unos tres o cuatro meses, para
hacer que la relajación sea una parte de tu programa cotidiano y una
práctica permanente. Después de que hayas aprendido bien cómo debes
relajarse, puedes estar durante períodos más largos sin relajarse
(aunque no es aconsejable) y volver a la práctica de las sesiones
con poca o con ninguna dificultad. Aprender a relajarse es muy
similar a aprender cualquier otra habilidad, como montar en
bicicleta o escribir a máquina. Una vez que se aprenden, estas
habilidades no se olvidan nunca. Pueden ser reactivadas con poco
esfuerzo tiempo después. De manera que un período de aprendizaje
concienzudo de tres o cuatro meses bien puede considerarse una
inversión beneficiosa para toda la vida.
Haz un
gráfico para tus prácticas diarias
Como
recordatorio para llevar a cabo tus prácticas de relajación, haz un
gráfico en el que puedas apuntar el número de sesiones prácticas de
relajación que efectúes cada día. Coloca el cuadro en el espejo o en
el vestidor, en algún sitio donde tengas que mirar por
obligación al principio del día. Además de anotar cuidadosamente el
número de sesiones al día, también te convendrá apuntar el nivel de
relajación que has alcanzado, por ejemplo de una escala del uno al
cinco: uno para una experiencia superficial y cinco para una
experiencia muy profunda. Podrás ver de una ojeada cómo va
progresando tu práctica.
La preparación para la relajación es una técnica muy positiva y
agradable de aprender, aunque sólo sea con objeto de superar el
estrés diario. Sin embargo, la capacidad de controlar y relajar tu
mente te reportará beneficios notables antes y durante la época de
los exámenes. Al controlar eficazmente tu intelecto estarás en
disposición de evitar las fantasías y las pérdidas de concentración.
Igualmente estarás en disposición de sentirse más relajado y
descansado para tu sesión de estudios.
Si bien el aprendizaje de la relajación está recomendado para casi
todo el mundo, es especialmente importante para aquellos examinandos
que tienen problemas por la excesiva inquietud o el nerviosismo
extremo antes y durante el examen. Las técnicas de relajación
descritas en la parte precedente son necesarias
para el uso del método de reducción de inquietud que se describe en
la siguiente sección.
SUPERAR EL MIEDO A LOS EXÁMENES
Director del Portal: Abel Cortese