CONFÍA EN QUE VAS A RELAJARTE
Es importante que te acostumbres a confiar en que vas a relajarte.
Es de muy poco provecho gritarte a ti mismo/a: ¡Relájate,
córcholis, relájate! Deberías tratar de decirte calmada y
convencidamente: «Voy a relajarme ahora». La relajación es un
proceso pasivo que debe ser practicado. Intentarlo con demasiada
intensidad sólo complicará el proceso. Simplemente siéntate y deja
que ocurra.
Encuentra un lugar tranquilo
Te puedes relajar en cualquier sitio, dando por sentado que
puedas permanecer durante unos minutos sin que nadie te moleste. Si
estás en casa o en la oficina, desconecta el teléfono. Si otros
pueden entrar a verte, pon en la puerta un cartel que diga: «No
molesten». Mejor todavía, dígales que va a practicar las técnicas
de relajación, antes de empezar. Aunque sea difícil encontrar
lugares tranquilos durante el día, puedes seguir adelante con
tu empeño. Mucha gente ha podido comprobar que la práctica en los
autobuses o trenes es perfectamente satisfactoria. Otros lo
practican en su coche o estirándose en un lugar soleado o sombrío
en el parque. Lo importante es asegurarte de que incluyes la
práctica dentro de tu programa diario. Si puedes practicar
todos los días a la misma hora y en el mismo sitio, mucho mejor.
No pasará mucho tiempo antes de que te encuentres esperando
ilusionadamente el período de relajación.
Ponte cómodo/a
Como se dice en el punto anterior, no necesitas ningún tipo
de condición especial para practicar la relajación. Te puedes
sentar en una silla o tumbarte en una cama (pon el despertador
para que suene al final del período de relajación, no sea el caso
de que te quedes dormido/a, ya que las camas inducen a pensar en
dormirse), o estírate en algún sitio cómodo al aire libre. Un
estudiante que tenía que viajar llegó incluso a practicar mientras
viajaba de pie en los trenes abarrotados de gente, aunque la
respuesta tendía a no ser tan profunda como la que era capaz de
experimentar en casa. Al principio de tu sesión, aflójate
cualquier ropa que te oprima, desátate los cordones de los zapatos
y quítate las gafas si te pesan mucho. Maximiza tu comodidad.
Céntrate en tu respiración
Para empezar, cierra tus ojos y centra tu atención en
tu
respiración. Escucha el suave sonido de la respiración al entrar y
salir el aire. Asegúrate de que estás respirando con el vientre. Es
decir, tu vientre se deberá mover arriba y abajo con su
respiración.
Después de estar un minuto o dos concentrándote en tu respiración,
empieza a contar de uno a diez al inhalar el aire y diciéndote a
ti mismo/a: «relájate», al exhalar. Por ejemplo, en tu
primera inhalación di «uno» y trata de ver el número uno en tu
mente. En la exhalación repite «relájate» y trata de ver la palabra
RE LA JA TE en
tu mente. Continúa con la cuenta hasta que te sientas tranquilo/a y
tu mente esté centrada y sin distraerse por los pensamientos
flotantes.
El proceso de contar es una manera verdaderamente cómoda de evitar
que entren en tu mente pensamientos e ideas extraños que te
molesten. Si tu mente está activamente ocupada con visiones y
sonidos de los números seguidos de la palabra «relájate» será más
difícil que otros pensamientos te distraigan. En último extremo,
sencillamente el hecho de decir la palabra «relájate» provocará en
ti una reacción de relajación, pero por ahora, será necesario
ir más allá de este nivel.
Centra tu atención
Centrar tu atención puede parecer
fácil, pero puede ser bastante difícil, especialmente para las
personas que tienen una mente muy activa. Los ejercicios de contar
descritos en el paso anterior son el principio, pero tal vez
querrás ir más adelante para experimentar los efectos de relajación
más profundos que sea posible. Prueba con una o más de las
siguientes escenas. Haz la escena lo más real posible,
experimentando todos los aspectos sensuales que puedas.
PASEO POR UN JARDÍN INGLÉS