APRENDER A RELAJARSE
Uno de los problemas más comunes que conciernen a los exámenes es
la gran inquietud o nerviosismo que producen en quienes han de
pasar por ellos. La nota conseguida en los exámenes puede tener
efectos decisivos en el futuro del candidato y el simple proceso
de prepararse para ellos puede ser una experiencia cargada de
estrés.
En esta sección nos centraremos en tres cuestiones relacionadas
con la inquietud que provocan los exámenes.
Una, aprender
durante varios meses cómo relajarse; tanto mental como
físicamente;
dos, modificar
las reacciones de miedo a los exámenes;
y
tres, aprender
a relajarse rápidamente mientras se está en la sala de exámenes.
Aprende a relajarte
Antes de tratar de las técnicas de
relajación, merece la pena analizar una lista de comprobación de
signos y síntomas asociados con el estrés.
Cuando piensas en un examen, o en el momento de hacerlo:
— ¿Te palpita el corazón con latidos
exagerados y ritmo acelerado?
— ¿Se torna jadeante tu respiración y
te invade una sensación de ahogo?
— ¿Te suda el cuerpo (palmas de las
manos, axilas y cara)?
— ¿Se agita tu mente y te sientes
intranquilo/a?
— ¿Se
te revuelve el estómago?
La lista de arriba no es exhaustiva, pero la mayoría de las
personas que se preparan para un examen estarán en disposición de
identificarse con algunos de estos síntomas, si no lo hacen con
todos.
Si tu corazón palpita, tu respiración se acelera, tus manos están
inquietas y húmedas y todo tu cuerpo está revolviéndose y
moviéndose en el asiento, hacer un examen puede ser mucho más
difícil de lo que debería ser.
¿Cómo puedes hacerte con el control de estos problemas? Una manera
es enseñar a la mente y al cuerpo a relajarse cuando se le ordene.
Entrenamiento en relajación
Es interesante caer en la cuenta de que lo que realmente
pretendemos conseguir con el entrenamiento en relajación es la
capacidad de controlar efectivamente lo que nuestra mente está
haciendo. La mente humana es un órgano muy activo y, en la mayoría
de las personas, esta actividad es en cierta medida autónoma. Esto
es, la mente es como el tronco de caballos de una diligencia
galopando desbocados mientras que el cochero trata de no caerse
del pescante. Para conseguir dominarlos, el cochero tiene que
trabajar mucho y tirar todo lo que pueda de las riendas para
reducir la velocidad y reorientar el tronco.
La misma condición se da en la mayoría de la gente que comienza a
practicar un curso de relajación. Ya que nuestra mente ha estado
sujeta a años y años de estimulación, incitación y provocación,
será un trabajo arduo pero agradable adquirir la capacidad de
relajarse.
Es importante enfatizar que aprender la forma de
relajarse es un proyecto a largo plazo. Esto es, serán necesarios
meses de práctica para conseguir un efecto duradero. No se
desanime por la palabra práctica porque es una experiencia de lo
más placentera y agradable. Pero lleva su tiempo.
Los siguientes pasos son una guía muy útil que le ayudará a
aprender esta técnica.
Practica todos los días
Incluye la práctica de la
relajación en tu plan diario y dale un nivel de prioridad alto.
Cuanto más practiques, en mejor disposición estarás para relajarse.
Aunque aprender a relajarte pueda parecerle sencillo, no lo es.
Tendrás que trabajar periódica y conscientemente en ello para
perfeccionar esta técnica.
“¿Cuánto debo practicar cada día?”. Al principio de tu
aprendizaje, varias sesiones cortas (de tres a cinco minutos)
serán lo mejor. En esta etapa, las sesiones más largas
probablemente sólo le reportarían preocupaciones y desvelos. A
medida que progresivamente te vayas especializando más en controlar
la actividad de tu mente, aumenta la duración de las sesiones. En
la etapa final, trata de practicar unos treinta minutos cada día,
en dos sesiones de quince minutos.
Una palabra de precaución: los días que estés muy ocupado/a puedes
tener la tentación de prescindir por completo de tus sesiones de
práctica. Precisamente estos son los días en que es más importante
relajarse. Así que cíñete a tu rutina y evade tu mente de las
tensiones del día en tus sesiones de relajación. Además de
servirte de valiosa práctica y de bien necesitado descanso, el
tiempo que dedicas a relajarte también te sirve para formar un
firme hábito de disciplina personal: ser capaz de dar inicio y
término a las tareas más importantes de cada día.
CONFÍA EN QUE
VAS A RELAJARTE