LOS
APUROS DE TIEMPO
DEL ESTUDIANTE QUE TRABAJA
Los estudios a tiempo parcial plantean
algunos retos particularmente difíciles para quienes han de
superar unos exámenes. Ser trabajador a jornada completa y
estudiante a tiempo parcial puede ser una existencia un tanto
ajetreada: trabajar todo el día y estudiar casi todas las noches.
Los fines de semana hay que dedicarlos enteros a ponerse al
corriente de lecturas atrasadas y a preparar los ejercicios
escritos. Parece que no hay tiempo, o muy poco, para las demás
cosas. Este tipo de vida puede resultar aceptable para un recluso
con inquietudes académicas, pero la mayoría de la gente busca algo
más en la vida que trabajar y estudiar, solamente.
Para poder seguir satisfaciendo tus necesidades de relación y de
esparcimiento, sin mencionar el dormir y el comer, tendrás que
hacerse un excelente administrador de su tiempo. Virtualmente cada
minuto del día tendrá que ser utilizado efectiva y eficientemente
para ajustarte a todas las actividades que quieras realizar.
Todas las estrategias para ahorrar tiempo aplicadas con
anterioridad deben ser utilizadas incluso con más severidad por el
estudiante a tiempo parcial.
Piensa creativamente en las oportunidades de sacar tiempo para el
estudio de donde previamente no lo había. Por ejemplo, habla con
su jefe y pregúntale si puede darte cuatro o cinco horas libres a
la semana para sus estudios (o más, si puedes conseguirlo). La
petición estaría perfectamente justificada si tu curso de estudios
está directamente relacionado con el tipo de trabajo que estás
haciendo en la empresa. Algunas compañías e instituciones
han incorporado permisos para estudios en sus condiciones de
trabajo para varios puestos.
Si tu trabajo es en casa con el cuidado de los niños y las labores
domésticas, puede existir una oportunidad similar. Comenta con tu
pareja o con una amiga la posibilidad de tomar una tarde libre,
apartándote de la escena doméstica, para continuar con tus
estudios. Si no es posible, tus estudios se tendrán que ajustar
simplemente a su rutina diaria. Trata de escuchar las cintas
mientras friegas o limpias el polvo. Aprovecha al máximo el tiempo
cuando los niños estén dormidos. Después de haber parado un poco
para reposar, centra tu mente en tus estudios. Analizando
cuidadosamente tus días normales, probablemente podrás encontrar
pequeños ratos libres aquí y allí que puedan ser utilizados con
más eficacia.
Resumen
Las personas que han de presentarse a exámenes se enfrentan por lo
menos a un reto doble: repasar la materia y encontrar tiempo para
hacerlo. La distribución provechosa del tiempo comienza por
identificar las actividades o inactividades en las que se pierde
el tiempo. Evalúa críticamente tus compromisos de tiempo con las
siguientes cosas:
—
ver la televisión,
— tiempo perdido esperando,
— llamadas de teléfono innecesarias,
— tiempo de viaje,
— visitas inesperadas,
— tiempo perdido porque es incapaz de
decir «no».
La reciente llegada de la era de la electrónica ha puesto el
sistema de grabación de voz al alcance de muchas de las
personas que han de prepararse para unos exámenes. Además de los
usos sugeridos aquí, piensa en otras posibilidades en
las que el empleo de estos aparatos pueda ayudarte a ser más
eficiente en la preparación de los exámenes.