LOS PRINCIPIOS DE LA BUENA ORATORIA (VI)
37. RESERVA
conocimientos
Generalmente el auditorio formula preguntas sobre los temas tratados
en la exposición. Debes fomentar esta costumbre, pero también puedes
dirigir el sentido de las preguntas hacia los puntos que conoces. Para
ello es
preciso reservar una cantidad de conocimientos para ser utilizados
en la respuesta a las preguntas, o para ampliar el tema.
38. NO POLEMIces
No
siempre las preguntas de los oyentes son bien intencionadas. Puede
darse el caso de alguien que desee desacreditarte con preguntas
capciosas o incómodas. Nunca debes establecer una polémica con el
auditorio. Nada se gana con una discusión; por el contrario, la
mejor manera de ganar una polémica es evitarla. En caso de ser
necesario llamar la atención de algún oyente, debes hacerlo de forma
indirecta, sin personalizar.
Si se
trata e alguna pregunta molesta debes actuar de acuerdo a las
siguientes técnicas:
1.
Examina la pregunta en busca de ambigüedades.
2.
Obliga
al oyente a definirse.
3.
Mantente siempre a la ofensiva, no permitiendo que el oyente, o todo
el auditorio, tomen la rienda de la exposición.
4.
Pon al
oyente en su lugar con una contra-pregunta que lo silencie.
5.
Luego
de terminar con el oyente agresivo, no le prestes la más mínima
atención.
6.
Usa un
recurso humorístico, pero no lo hagas a costa del oyente.
7.
Nunca
contestes una pregunta con deshonestidad. Si no sabes la respuesta,
exprésalo.
8.
¡El
orador nunca debe enojarse!
39. HABLA EN PRIMERA PERSONA
Nunca
debes decir “ustedes”, sino “nosotros”. Al usar expresiones en
tercera persona, se da una impresión de superioridad muy molesta, que
debes evitar.
40. CULTIVA LAS PAUSAS
Es una
buena medida para dar un descanso al auditorio y a uno mismo. Además,
tienen el efecto de ponerse a tono con los pensamientos del auditorio.
Las pausas no deben ser mayores de 2 segundos. Cuando hagas pausas,
aprovéchalas para medir cómo va tu performance. Si el
silencio es la respuesta, quiere decir que vas por buen camino. Si hay
molestias en la sala, tales como: toses, movimientos en las sillas,
quiere decir que estás aburriendo a tu audiencia, y tendrás que
ponerte más dinámico/a. La pausa demuestra aplomo... control...
seguridad... correctamente medida demuestra confianza y reflexión.
Úsala. Domínala. Las pausas son un excelente recurso para
enfatizar. Permiten también mantener y controlar la atención.
41. respeta las reglas gramaticales
Es
imprescindible que respetes las reglas gramaticales. Dada la
importancia de este tema, nos explayaremos en la segunda parte de esta
obra dedicada a la comunicación escrita.
42. no olvide que la entonación da el sentido
Para
que adviertas en este mismo momento la enorme importancia de la
entonación, lea la frase siguiente poniendo el énfasis en la
primera palabra:
‘Yo
no dije que él robara el dinero’. (¿Quién lo dijo?)
Ahora
léala varias veces poniendo el énfasis en otras partes de la
frase:
‘¡Yo
no dije que él robara el dinero!’ (¿Recuerda que yo haya
dicho esto?)
‘¡Yo
no dije que él robara el dinero!’. (¿Quién lo robó?)
‘¡Yo
no dije que él robara el dinero!’ (¿Qué fue lo que robó?)
43. VOCABULARIO
Dada
la importancia de este tema, nos explayaremos en la parte de esta obra
dedicada a vocabulario.
Algunos ejercicios que puedes realizar para mejorar tu comunicación
oral y escrita:
a)
Evita vulgarismos:
Anota las palabras que más usas en tu vocabulario y luego busca
sinónimos que las sustituyan. Además de estas palabras, debes evitar
las frases muy trilladas tratando de utilizar oraciones propias que
caractericen una expresión personal.
b)
Amplía el vocabulario:
Anota un mínimo de 5 palabras nuevas por día, con su
significado. Luego utilízalas ese día en la conversación normal, por
lo menos 5 veces cada palabra. (Ver el Método de las Raíces Griegas y
Latinas).
c)
Rompe la monotonía:
Generalmente usamos uno o dos sustantivos y adjetivos en nuestra
conversación. Debes buscar varios sinónimos de adjetivos que describan
un objeto. Con práctica, puedes llegar a dar doce características
distintas (adjetivos) de un objeto.
d)
Busca sinónimos:
Toma un texto cualquiera y cambia los sustantivos y adjetivos.
Para cada palabra habrá varios sinónimos, pero sólo uno será el
correcto, el que no altere el sentido del texto. Esta ejercitación, si
se hace con perseverancia, brinda excelentes resultados, que de
inmediato pueden incorporarse al vocabulario.
La
ampliación del léxico debe ser una motivación constante del orador.
Basta con algunos minutos diarios de práctica.