ORTOGRAFÍA (CONTINUACIÓN)
De
hecho, si todos aprovecharan la información visual en igual medida, a
igual cantidad de lectura correspondería igual nivel ortográfico,
pero la experiencia no muestra una correlación significativa. En
el caso de un chico que escribe esa palabra por primera vez, sólo
puede recurrir a su imaginación o a la copia. Para que ello no
ocurra cada vez que tenga que volverla a escribir, es necesario que
la palabra se convierta en una imagen mental estable, o lo que es
más funcional, constituya un automatismo disponible.
El
enriquecimiento del vocabulario, condiciona la aparición de nuevos
conocimientos ortográficos, pero siempre sobre la estabilidad de los
anteriores.
Cuando el nivel del escritor se lo permite, éste puede recurrir a la
deducción o a la aplicación de reglas, para escribir
correctamente algunas palabras, pero esos recursos no solamente
tiene resultados limitados, sino que generalmente los que tienen buena
ortografía han recurrido a ellos sólo ocasionalmente.
La
apropiación de la ortografía correcta debe ser hecha prácticamente
palabra por palabra.
Es
importante observar que la lengua no es valorada como herencia
cultural, hecho que se manifiesta en el particular uso que de ella
hacemos los argentinos y en especial los porteños. Nuestra lengua se
aleja del castellano más que la de otros pueblos hispano parlantes, y
por otra parte incorporamos a diario palabras de otros idiomas, cada
vez con mayor facilidad.
El
resultado es una diferencia abismal entre la lengua escrita y la
lengua oral.
Hablamos en dialecto, combinado cada vez más con más influencia del
inglés (en una época fue del francés) y procuramos escribir en
castellano.
El
desarrollo de los medios de comunicación basado en la imagen y el
sonido contribuye a mantener alejado del sistema lecto-escrito a
grandes sectores de la población, por cuanto satisface necesidades que
antes se cubrían de otra manera. Este fenómeno en un principio tuvo
como consecuencia (cuando los medios todavía guardaban las formas
convencionales) que el enriquecimiento masivo del vocabulario de la
población presentara relación inversa con el dominio de la
ortografía. Luego, la vulgarización del lenguaje de los medios
redundó en el empobrecimiento masivo del lenguaje.
Si
no hay necesidad real de cambio, ni la copia ni la lectura
repetida obran como informantes. Postular la mayor cantidad de
lectura como medio de corrección de la ortografía, mientras se
niega totalmente el valor de la copia, significa jerarquizar la
memoria visual sobre la memoria motora. Creemos que cada aprendiz
tiene su propio estilo estratégico y que lo pone en práctica en
función de su necesidad.
El mecanismo de la escritura sólo es una
herramienta, y su
uso correcto o incorrecto
habilita o margina.
Tal
es así, que encontramos una cantidad alarmante de personas
supuestamente alfabetizadas, inclusive profesionales, que se niegan a
expresarse por escrito, aun a través de pequeños mensajes, por la
inhibición que les produce su deficiente ortografía.
Muchos docentes atribuyen el deterioro de la ortografía a la falta de
lectura. Nosotros creemos que la lectura frecuente se convierte en un
recurso más, apunta a la imagen visual, mientras que la copia apela
también a la memoria motora.