APRENDIENDO A ESCRIBIR BIEN
En un principio, para ayudarnos en la tarea, bien podemos considerar
que ESCRIBIR ES HABLAR SOBRE PAPEL. Pero, por supuesto,
recordando que el lenguaje coloquial exige algo menos
de precisión y corrección que una comunicación
escrita.
En cuanto a ésta, los factores a tener en cuenta son:
1. QUÉ
se va a decir. ¿De qué o de quién se
quiere hablar? Especifica el
tema que vas a desarrollar por escrito.
2. POR QUÉ
se va a decir. ¿Con qué intención
escribes? Es necesario
determinar el propósito con el que vas a escribir, por
ejemplo:
·
expresar tus sentimientos
·
convencer a alguien
·
dar cierta información (en un examen)
·
expresar tu desacuerdo sobre un asunto
·
solicitar o explicar algo
Mientras escribes no pierdas de vista para qué y por qué lo haces.
Por ejemplo, si tu intención es persuadir a alguien deberás
concentrarte en cómo exponer claramente tu puntos de vista y tus
argumentos. Si tu texto logra convencer a esa persona, habrá
cumplido su función.
3. CÓMO
se dirá. Esto implica pensar en el desarrollo de la exposición.
Desde tiempos antiguos se ha establecido que hay seis
cuestiones que contiene todo tema:
a)
QUÉ
(tema)
b)
POR QUÉ
(causas)
c)
DÓNDE
(localización geográfica)
d)
CUÁNDO
(localización temporal o histórica)
e)
QUIÉN o QUIÉNES
(protagonistas)
f)
CÓMO
(proceso, desarrollo, evolución, etc.).
4. A
QUIÉN
se dirá. Es importante tener en cuenta
quién va a leer tu escrito. Puede ser que esté dirigido a personas
conocidas o desconocidas, de tu misma edad, más pequeñas o adultas.
También debes reflexionar qué es lo que saben y qué es lo que no
saben acerca del asunto que estás tratando. Dependiendo de todo
esto, tendrás que decidir cómo desarrollar el tema para que te
comprendan y se interesen por tu texto.
La composición escrita no depende necesariamente de la habilidad
natural o inspiración de quien escribe, sino que también se puede
aprender practicándola con asiduidad.
PASOS PARA ORGANIZAR EL TRABAJO DE ESCRIBIR
LO IMPORTANTE ES COMENZAR...
Para facilitar el comienzo de la tarea:
1. Primero escribe los pensamientos propios (incluso si no
corresponden al tema), sin preocuparte por nada. Así, sin
ninguna presión, fluirán las palabras. Y sería muy raro que
no escribas nada sobre el tema en cuestión.
Una vez que comenzaste la cosa es más fácil. Ya
tienes, sin habértelo propuesto directamente, un bosquejo.
2. Ya puedes comenzar a rellenar los blancos, y a pulir.
Un método simple para llegar a una secuencia de ideas
es comenzar a anotar todo aquello que nos viene a la mente en
relación al tema, absteniéndonos de pensar en cualquier tipo
de orden.
...Y luego...
Cada vez que necesitas hacer un texto, procura contestar las
siguientes preguntas:
1) ¿Cuáles son las partes
que debe llevar el escrito?
Cada tipo de texto se organiza de manera distinta.
Por ejemplo:
·
una carta tiene que llevar ciertos datos que no se requieren en otro
tipo de escrito,
·
cuando se escribe un libreto de teatro es necesario manejar ciertos
elementos que son diferentes a los de un cuento;
·
un informe de investigación se prepara de forma distinta que una
nota periodística.
2) ¿Qué tipo de lenguaje es
el más apropiado?
Dependiendo:
·
del tipo de texto que escribas,
·
de la intención que tengas al hacerlo,
·
y de la persona a la que esté dirigido, debes prestar atención al
lenguaje que utilizarás. Puede ser informal, como cuando le escribes
una carta a un amigo, o formal, como cuando te diriges a una
autoridad.
3) ¿Qué es interesante o qué
es necesario decir?
En este caso puede ser útil elaborar una lista de los aspectos que
quieres trabajar sobre el tema que elegiste. Conviene que no olvides
cuál es el tema principal y cuáles son sólo detalles que lo apoyan.
Cuando tengas claros todos estos puntos, escribe la primera versión
de un texto.