REFLEXIONA ACERCA DEL USO
DE LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN
(Cont.)
Cuenta
una anécdota que Don Facundo Fonseca, antes de morir redactó su
testamento, pero sin ninguna puntuación:
“Dejo
mis bienes a mi sobrino no a mi suegra nunca jamás se pagará la cuenta
del sastre de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es mi deseo
Yo Facundo Fonseca”
Después de la muerte del testamentario, las cuatro personas ahí
nombradas acudieron a reclamar la herencia, cada una como elegida.
Ejercicio:
Fíjate cómo se
pueden escribir
las cuatro versiones, colocando la puntuación en cada caso, de tal
forma que uno por uno demuestre, ante el juez, ser el heredero:
a.- La suegra afirma ser la elegida:
Dejo mis bienes: a mi sobrino no, a mi suegra. Nunca jamás se
pagará la cuenta del sastre, de ningún modo para los mendigos todo lo
dicho es mi deseo
b.- El sastre reclama para sí la herencia:
Dejo mis bienes: a mi sobrino no, a mi suegra nunca jamás, se
pagará la cuenta del sastre. De ningún modo para los mendigos. Todo lo
dicho es mi deseo
c.- El sobrino refuta a los anteriores:
Dejo mis bienes a mi sobrino no a mi suegra nunca jamás se pagará
la cuenta del sastre de ningún modo para los mendigos todo lo dicho es
mi deseo
d.- Los mendigos declaran ser los herederos:
Dejo mis bienes: a mi sobrino no, a mi suegra nunca, jamás se pagará
la cuenta del sastre, de ningún modo. Para los mendigos. Todo lo dicho
es mi deseo
OTRO EJEMPLO: ¿POR QUÉ MATARON A GREGORIO?
El general mandó ahorcar a Gregorio por un telegrama de sus
superiores que decía: "Perdón imposible, ahorcarlo". A
la semana siguiente llegó uno corrigiendo el anterior y decía:
"Perdón, imposible ahorcarlo".
¿Crees que es importante la puntuación?.
Cuando hablamos, nos apoyamos en un sistema de sonidos
que se encadenan unos con otros, a esto se le denomina cadena hablada.
Implica, entre otras cosas, que no podemos expresar varias ideas al
mismo tiempo.
Estos diferentes aspectos sonoros en nuestro sistema oral de
comunicación son estudiados por la fonética.
Pero el ser humano no sólo se comunica hablando, sino también por
medio de la escritura ya que las letras representan sonidos; por
ejemplo, los espacios en un escrito tratan de delimitar las palabras y
un número reducido de otros signos reflejan los variados matices de
modulación y ritmo. Para que un escrito tenga coherencia, se deben
respetar las reglas gramaticales de puntuación. Estos pequeños signos
(el punto, la coma, etc.) intercalados en la escritura conducen a
nuestra mente a seguir el pensamiento del escritor. Si conocemos y
aplicamos adecuadamente las reglas al redactar nuestras ideas tendrán
un orden y un sentido más preciso.
CLARIDAD Y ELEGANCIA EN LA
EXPRESIÓN ESCRITA
La
claridad y la elegancia son dos cualidades que han de adornar la
construcción del párrafo literario. Los vicios que más perturban a
estas cualidades son los cambios de sujeto y la falta de
correspondencia de los tiempos, las voces y las personas verbales,
dentro de un mismo período sintáctico.
a)
Cambios de sujeto
Si
escribimos: ‘El doctor X era un excelente cirujano pero el enfermo
presentaba un cuadro clínico tan complicado que la operación no podía
dar un resultado satisfactorio’, el resultado es un párrafo
sintácticamente trabado mediante la conjunción adversativa-copulativa
‘pero’ y la expresión ponderativa ‘tan...’, pero con tres sujetos
distintos: El doctor X, el enfermo y la operación. El párrafo es
incorrecto.
Si
consideramos que el sujeto lógico de todo el párrafo es el doctor X
deberíamos escribir: ‘El doctor X era un excelente cirujano, pero se
encontró con un cuadro clínico tan complicado en el enfermo, que no
pudo lograr un resultado satisfactorio en la operación’.
Otro
ejemplo: ‘El profesor explicó la lección y después los alumnos fueron
preguntados uno a uno’. En este párrafo el cambio de sujeto
(profesor-alumnos), atenta contra la claridad y la elegancia. La
expresión más coherente sería: ‘El profesor explicó la lección y
después preguntó a los alumnos uno a uno’.
b)
Cambios en el verbo
Son
muy frecuentes las alteraciones en los accidentes verbales por no
observar la correspondencia de los mismos dentro de un período.
EJEMPLO: ‘Cuando nos examinamos, se pone uno muy nervioso’.
En
este caso no hay coherencia ni entre las voces ni entre las personas
de los verbos. En la primera frase, ‘nos examinamos’, el verbo está en
voz activa y en primera persona del plural (sujeto, nosotros). En la
segunda, ‘se pone uno’, el verbo está en pasiva refleja con sentido
indeterminado, y en tercera persona del singular (sujeto, uno).
Entendemos que lo correcto sería:
‘Uno
se pone muy nervioso, cuando se examina’. O bien: ‘Nos ponemos muy
nerviosos cuando nos examinamos’.