Pensar es más difícil que escribir
Pensando cuidadosamente,
se tiene ya la base para escribir bien. Si pensamos con
corrección encontramos:
·
COHERENCIA
·
CLARIDAD
·
ÉNFASIS
La
coherencia es lo que da unidad y sentido a todo el texto.
La
claridad hace que lo que se comunica sea perfectamente
comprensible, no haya ambigüedades ni puntos oscuros.
El
énfasis es aquello que deseamos destacar en lo que
transmitimos. (Puede ser un punto en particular o el
propio núcleo del mensaje).
CONSEJOS IMPORTANTES PARA CUALQUIER ESCRITO
·
Usa oraciones cortas y separadas.
·
Utiliza palabras coloridas.
·
Si no se justifica el cambio de esta norma, conviene seguir
el orden sintáctico (sujeto, verbo, complemento) y el orden lógico.
La
lógica implica hacer aparecer las ideas según el orden del
pensamiento, destacando siempre la idea principal.
·
Comienza con un borrador, tratando de ‘ver’ el tema con la mayor
claridad posible.
·
Vigila
las repeticiones malsonantes, asonancias, consonancias y cacofonías.
·
Alterna frases cortas y largas según el sentido del párrafo y
la musicalidad del período.
·
Trata de ‘fundir’ con habilidad las transiciones entre los
distintos párrafos.
·
Escapa
de las frases hechas y lugares comunes.
·
La puntuación es un detalle crucial. Una frase mal puntuada
puede perder claridad.
·
Repetir es válido cuando no hay sino un sinónimo rebuscado, o cuando
se quiere fijar la atención sobre una idea y esa repetición no suena
mal.
·
Una vez que se completó el texto, deben realizarse dos tareas
importantes:
·
LA TOMA DE DISTANCIA. Tomar distancia al leer el texto implica crear en uno mismo la
impresión de que lo ha escrito otra persona, lo que permite
alcanzar la máxima objetividad posible para encontrar errores,
lagunas, parcialidades, etc., y poder así mejorar el escrito y
enriquecerlo.
·
LA
PODA.
Luego de una o varias relecturas, se advierte que la
poda se hace casi siempre necesaria, en función de pulir el texto
eliminando partes flojas hasta considerar que ha quedado sólo lo
esencial, de acuerdo al consejo de Gracián: ‘lo bueno, si
breve, dos veces bueno’.
Emplear la voz activa
La voz
activa mantiene atento al lector. Es descriptiva, relata.
Aunque se esté hablando de asuntos mundanos, la combinación de
la voz activa con palabras coloridas produce un
buen efecto. Para ilustrar mejor este punto, examinemos el
siguiente enunciado:
Voz pasiva:
‘Los ingresos de la Compaññia de Alimentos Nutritivos ABC serán
aumentados en un 20%, mediante el lanzamiento de un nuevo cereal
para adultos’.
Ahora
compáralo con la siguiente oración:
Voz activa:
‘Mediante el lanzamiento de un nuevo cereal para adultos, la Compañía
de Alimentos Nutritivos ABC aumentará en un 20% sus ingresos’.
La
oración en voz activa, con un verbo fuerte y una
meta mensurable, definitivamente captará mucho más
rápido y con mucha mayor firmeza la atención que la
oración en voz pasiva.