PRINCIPALES CONCLUSIONES DEL AUTOR
Atendiendo a los ítems que se han seguido para
analizar el fragmento, es fácil llegar a las conclusiones
fundamentales del texto. Para ello se procederá del siguiente modo:
1°) Leer analíticamente el fragmento. Localizar
las ideas principales de cada párrafo y destacar las palabras claves
que con tienen la significación esencial del texto.
2°) Señalar las ideas accesorias que sustentan
los enunciados más importantes, indicando si existe o no
argumentación.
3°) Diseñar el esquema de contenido e indicar
las relaciones lógicas entre los diversos niveles de ideas.
4°) Releer el fragmento, para detenerse
especialmente en las palabras cuya significación resulte ambigua.
Captar su sentido, de acuerdo con los diversos tipos de contexto.
5°) Efectuar una nueva lectura analítica, para
hallar los supuestos implícitos o explícitos en los que se apoya el
autor.
I. EL PROCESO
1° — La Revolución de Mayo fue un proceso de
maduración de un pueblo.
2° — La apoyaron los intereses criollistas.
3° — Estalló en el momento propicio.
4° — Comenzó en el Cabildo terminó en los
campos de batalla, uniéndose a otros movimientos americanos.
II. LOS SUPUESTOS
1º — Los hechos históricos están impulsados por
causas que de terminan su desarrollo, su trayectoria.
2° — La Historia debe ser razonada, explicada;
para analizar los acontecimientos históricos hay que tener en cuenta
la relación causa
REELABORACIÓN E INFORME FINAL
Sintetizar un texto implica reelaborarlo para
llegar a un in forme final. El lector dará una versión personal de
lo leído, tratando de no utilizar ni la organización del autor ni
sus giros y nexos lingüísticos.
La Revolución de Mayo mostró la madurez de un
pueblo en busca de su independencia. Los intereses de los criollos
impulsaron ese movimiento que estalló en el momento oportuno, cuando
las ideas de la época, la revolución norteamericana, la invasión
napoleónica y otras situaciones, favorecieron el estallido. La lucha
fue prolongada. Comenzó en las reuniones del Cabildo para continuar
en los campos de batalla, vinculada con las rebeliones de otros
pueblos americanos.
Se trascribe a continuación otro fragmento con
el propósito de aplicar un análisis todo lo que hemos expuesto
hasta aquí.
II
Hipérbaton*
En primer lugar,
¿qué eso que se llama “el orden de las palabras”?
No es, desde luego, una cadena de hierro en la
cual se ha fijado ya para siempre la respectiva sucesión de los
eslabones. Por el contrario, el orden de las palabras es uno de los
más sutiles y delicados instrumentos de expresión que posee el
lenguaje, hasta tal punto, que en él señalan huellas profundas las
más pequeñas diferencias temporales y espaciales. Y aun en un mismo
tiempo y en un mismo lugar, cada ser hablante encuentra predilección
por ciertos tipos ordenativos, que son los que mejor cuadran a su
temperamento. Más aún: una misma persona emplea órdenes de palabras
de tipo muy distinto según el oyente a quien se dirige, la intención
expresiva en un momento dado o la intensidad de los sentimientos que
expresa. A hacer todavía más delicada y compleja la trama de este
problema vienen la intención estética y las reminiscencias
arcaizantes (por lo que se refiere al lenguaje literario). Para
encontrar estas diferencias no es preciso acudir a épocas separadas
por siglos. En el siglo XIX un poeta podía escribir:
de tu balcón sus nidos a colgar...
de tu jardín las tapias a escalar…
volverán del amor en tus oídos ..
las ardientes palabras a sonar…
(Dámaso Alonso, La lengua poética de Góngora,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1961).
* (Hipérbaton: figura sintáctica que consiste
en alterar el orden habitual de las palabras en el discurso. (Nota
del autor.)
Como paso previo al análisis de este fragmento
se ubicará el texto dentro del marco general de la obra. La lectura
del Prólogo del libro nos informa sobre la intención del autor:
realizar el estudio de la variación de la lengua poética de Góngora
a lo largo de su vida, a fin de probar la falsedad de la separación
tradicional, hecha por la crítica, de un Góngora de la primera
época, poeta fácil, trasparente, y un Góngora de la segunda época,
ininteligible, oscuro.
La consulta del índice de la obra revela la
organización dada a este estudio, muestra el método seguido por el
autor que va tratando por separado las principales notas distintivas
de la poesía gongorina: los cultismos de vocabulario, las
dificultades de la sintaxis, la repetición de fórmulas estilísticas,
los cultismos sin tácticos, la utilización expresiva del hipérbaton.
Cada uno de estos puntos representativos de la poesía de Góngora se
trata en un capítulo aparte.
Realizadas estas actividades necesarias para
comprender la significación de la obra como un todo, captar su tema
y descubrir cómo el autor lo desarrolla en forma orgánica,
dividiéndolo en capítulos relacionados entre sí, por su confluencia
para la demostración de la verdad que él trata de trasmitir,
corresponde analizar la organización de los contenidos del capítulo
al que pertenece el fragmento reproducido.
Se trascribe el índice de dicho capítulo, a fin
de mostrar la ordenación de los subtemas que abarca y que
constituyen verdaderas unidades significativas.
CAPITULO VI
Hipérbaton
— El hipérbaton gongorino ¿violenta el genio de
la lengua?
— Precedentes.
— Valor expresivo del hipérbaton.
— Hipérbaton en las obras juveniles de Góngora.
— Las dos épocas y el hipérbaton.
— Formas del hipérbaton.
— Resumen.
El esquema de contenido que presenta este
capítulo es en cuadran te. El autor plantea en el primer subtema la
consideración de la afirmación sustentada por la mayoría de las
historias de la literatura de España: “Góngora violentó con sus tras
posiciones el genio de la lengua”. El autor desarrolla la cuestión,
planteada como un interrogante, en los apartados siguientes que
muestran una ordenación paralela. Pero el último subtema compendia
las ideas expuestas y propone una conclusión avalada por razones
fundadas: “El uso del hipérbaton en Góngora se justifica como
elemento expresivo de valor estético”.
Ya ubicado el fragmento dentro del contexto
general de la obra, corresponde aclarar que él pertenece al primer
subtema:
¿El hipérbaton gongorino violenta el genio de
la lengua?
El título del apartado expresa ya la cuestión
abordada por el autor, pero no lo que él se propone decir para
resolverla. Se leerá entonces el fragmento buscando sus ideas
principales y sus relaciones con los datos, hechos o conceptos que
las sustentan.
La localización de la idea principal contenida
en este párrafo resulta fácil, puesto que hay dos indicios que
permiten detectarla de inmediato: el ser la afirmación general que
da respuesta a la cuestión planteada y la clara indicación del
autor, su llamado de atención hacia ella, logrado mediante la
introducción de la frase adverbial En primer lugar.
Esa idea fundamental: El orden de las palabras
no es inflexible sino, por el contrario, uno de los recursos
expresivos más sutiles y delicados que posee el lenguaje comprende
dos aseveraciones, dos proposiciones, una negativa y otra positiva,
que no se contradicen entre sí, sino que conducen a una afirmación
más rotunda. En el plano lingüístico, esa idea fundamental se da en
dos oraciones independientes que marcan una contraposición utilizada
como recurso lingüístico para hacer resaltar que el orden de las
palabras, lejos de ser inflexible en el sistema español, constituye
por su ductilidad uno de los recursos expresivos más sutiles y
delicados. La frase de transición Por el contrario
(subrayada en el texto) constituye el nexo que señala la relación
entre esas dos oraciones independientes: la que expresa con el
recurso de una vívida comparación que el orden de las palabras no es
inflexible en español, y la que establece su calidad de recurso
expresivo.
Pero un buen lector debe estar atento a esas
palabras o frases de transición que operan en el hilo del discurso
como indicadores de la organización del pensamiento del autor y le
marcan al lector la dirección que debe seguir para interpretar lo
escrito. En el texto que analizamos, la frase hasta tal punto
desencadena la oración subordinada consecutiva que completa la
significación de la oración principal (es uno de los recursos
expresivos más sutiles y delicados que posee el lenguaje) señalando
una intensificación de lo afirmado en el predicado. Tal es la
ductilidad del instrumento que en él, señalan huellas profundas las
más pequeñas diferencias temporales y espaciales.
Los nexos aún y más aún, empleados como
elementos de transición, encabezan oraciones que, además de actuar
como materiales de demostración o sustento de la idea principal, la
re fuerzan mostrando que no sólo circunstancias temporales y
espaciales señalan huellas profundas en el orden de las palabras en
el discurso, sino también otras relacionadas con el temperamento del
hablante, su intención expresiva, la intensidad de los sentimientos
que expresa, o la peculiaridad del destinatario del mensaje. En
síntesis, diversas situaciones comunicativas determinan
modificaciones en la ordenación sintáctica de las palabras.
El autor no olvida en su enumeración las
situaciones que determinan cambios de ordenamiento, la intención
estético-expresiva del hablante.
La tendencia arcaizante, utilizada como recurso
de estilo en el lenguaje literario, hace posible que poetas del
mismo siglo XIX trasladen a sus obras audaces trasposiciones
características de épocas muy alejadas.
ESQUEMA DE CONTENIDO DEL PÁRRAFO