PROCEDIMIENTOS
I. LECTURA RÁPIDA DE INSPECCIÓN
1. Ubicación en el capítulo. Se trata de las
consideraciones previas, es decir, de la enumeración de algunos
conceptos que reflejen y resuman la actitud del autor frente al
tema. Esta posición se manifiesta en la oración inicial; pero no
siempre suele darse esta presentación. A veces se la pone en el
párrafo u oración final; otras, se destaca como idea nuclear en el
centro del fragmento e irradia sus relaciones con sus antecedentes y
con conte nidos que de ella derivan. Otras veces, en cada párrafo
aparecen una o dos ideas fundamentales que pueden llevar a la
conclusión que sintetiza el enfoque del autor.
En este fragmento se presenta al comienzo la
enunciación principal:
La revolución de Mayo es la culminación de un
proceso similar..
El capítulo comprende los siguientes temas:
Causas y antecedentes.
La semana de Mayo de 1810.
Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.
El glorioso 25 de Mayo de 1810.
Acta de la Primera Junta.
Este fragmento (Consideraciones previas)
prepara claramente para la comprensión de los textos que le siguen.
2. Relación con el prólogo. Se leerá
rápidamente el prólogo y se buscarán las oraciones que expresen la
intención del autor:
En este curso, los hechos históricos se exponen
lógica y razonadamente.
Cada capítulo va precedido por unas
“Consideraciones previas”. Unas veces son breves; otras, más
extensas. Pero en ningún caso el lector debe dejarlas de lado, pues
ellas lo situarán en el momento en que se desarrolla lo que leerá a
continuación o resumirán lo que ya conoce para poder interpretar
mejor lo que verá acto seguido.
3. Relación con el índice. Una nueva lectura
rápida del índice situará el capítulo dentro de la obra y se
reconocerá su integración con los demás. Es el tercero en un orden
cronológico que comienza con el descubrimiento de América y termina
con tres capítulos dedicados a la organización nacional, desde
Urquiza hasta la presidencia de Castillo.
II. LECTURA ANALÍTICA DENOTATIVA
1. Las unidades significativas. Para
reconocerlas puede recurrirse a varios procedimientos:
a) La separación en párrafos: se leerá en forma
analítica el fragmento tratando de comprender qué denota, qué es lo
que expresa en forma global (se trata de una lectura denotativa). En
los párrafos normales suele ocurrir que cada uno de ellos con tenga
una o dos oraciones fundamentales y constituyan, por lo tanto, una
unidad significativa. En ese caso, se marcan los párrafos con una
llave, tal cual se indica en el texto trascrito.
El párrafo, como sabemos, se caracteriza por
estar separado del que lo antecede por un punto y aparte. La
disposición dada por el autor no es casual, sino que refleja de
alguna manera la organización de los contenidos que pretende
exponer. En las líneas siguientes se tratará de justificar esta
última aseveración.
Ferdinand de Saussure, el gran lingüista suizo
de comienzos de siglo, hace varias distinciones muy importantes en
el estudio del lenguaje, entre ellas la de lengua y habla. Estas
distinciones ofrecerán algunas pautas para reconocer y analizar
unidades del texto.
La lengua es el conjunto de signos que utilizan
los integrantes de una comunidad para entenderse, para establecer
una relación social. El español es una de las muchas lenguas que se
hablan en la Tierra y está compuesto por distintas unidades
lingüísticas (fonemas, palabras, oraciones) que, al relacionarse,
organizan un texto o discurso.
El código de una lengua comprende el inventario
de unida des y las reglas y operaciones que permiten combinarlas
para construir los mensajes o textos.
El habla es, en cambio, el uso individual,
personal, original de cada individuo cuando maneja el código
lingüístico para emitir mensajes.
Este uso es el reflejo de la singular visión
del mundo, del modo particular de pensar y de sentir de cada
hablante.
Si yo digo llueve y otro emisor dice cae la
lluvia, estamos aludiendo al mismo hecho, pero la elección de formas
idiomáticas diferentes indica que cada hablante alude al hecho desde
puntos de vista diferentes o bajo distintos estados emocionales.
Llueve presenta el fenómeno como un bloque, sin divisiones internas
para producir un efecto global que realce su intensidad. En cae la
lluvia, se analiza el hecho, hay una partición interna que se ha
marcado y que analiza y describe el acto de llover. En el primer
caso la impresión tiene un tinte más emocional que en el segundo. El
hablante ha decidido, ha optado por una de las dos acepciones y,
ello refleja su intención, connota su perspectiva. Para
interpretarlo hay una razón personal que debe respetarse si no se
quiere tergiversar la comprensión.
Por ello, la distribución de un fragmento en
párrafos es el resultado de la elección de un autor que separa con
punto y aparte las unidades que para él son significativas. Cada una
de ellas debe contener una idea principal y las accesorias que la
complementan, la realzan, la justifican... Esta separación está
orientada por el enfoque que el autor da al tema y por los criterios
para establecer subtemas. La distribución en párrafos es también un
camino para llegar a la intencionalidad del autor.
En algunas oportunidades los autores utilizan
el sistema decimal para jerarquizar temas y subtemas (véanse índices
en la primera parte). Este sistema consiste en ordenar un escrito en
numeración seguida y dividir cada una de las secciones en números
que llevan como primer guarismo el número del capitulo, como segundo
guarismo, el número de la sección del capítulo y, como tercero o
cuarto, las diferentes subsecciones en que se divide esa parte del
capítulo. Un escrito ordenado en forma decimal facilita al lector el
examen de la jerarquización de las ideas.
En los párrafos normales suelen, pues,
coincidir unidad significativa y párrafo.
Pero puede darse el caso de que en uno de ellos
aparezca más de una unidad significativa*; o bien puede haber
párrafos que sólo actúen como transición entre una unidad y otra y,
entre ellos, algunos que no contengan una idea fundamental explícita
pero, en cambio, de la lectura total se desprenda un tema que resume
los conceptos paralelos.
Los jesuitas enseñaban a los niños a leer y a
escribir, y con los indios construyeron grandes templos cuyas ruinas
son objeto de la curiosidad de los visitantes. A fines del siglo
XVII introdujeron la imprenta, que fue la primera que hubo en
nuestro país, y los tipos que en ella se usaron fueron fabricados
por los indígenas bajo su dirección.
La actuación de los jesuitas terminó a raíz de
su expulsión de todos los dominios españoles, ordenada por el Rey en
1767 por motivos políticos, entre los cuales debe incluirse la
participación de los indios ni la mencionada guerra guaranítica.
El primer párrafo está indicando la influencia
de los jesuitas sobre la vida de los indios y sobre la cultura; pero
esta aseveración no aparece como idea principal, sino que debe
extraerse del texto.
En cambio, en el segundo párrafo la idea
principal está explícita.
b) La obtención de las ideas fundamentales; una
nueva lectura analítica detallada podrá extraer las ideas
fundamentales que por lo general, están distribuidas una en cada
párrafo También es útil establecer las relaciones con las accesorias
y atender para ello a los nexos o partículas de enlace, de los que
se hablará en el ítem correspondiente a lenguaje.
Se subrayan y se transcriben luego para
reconocer las conexiones que entre ellas se establecen. La idea
fundamental actúa, pues, como eje organizador de l unidad
significativa y es muy fácil reconocerla porque su supresión
desarticula toda la unidad.
[ eso tendrá lugar la Revolución de Mayo], cuyo
triunfo se debe por igual a la minoría culta que la concibió y la
dirigió y a la masa del pueblo que la apoyó y que proveyó la fuerza
armada para sostener la lucha que sobrevino.
Si se suprime el enunciado que va entre
corchetes, el párrafo pierde sentido. La palabra cuyo establece la
relación de dependencia. A continuación se reúnen las ideas
fundamentales del fragmento que se está analizando.
La Revolución de Mayo es la culminación de un
proceso similar al de una persona que alcanza su mayoría de edad y
aspira a regirse por sí misma.
Los intereses criollistas (políticos,
económicos, sociales y culturales) exigían ya el alejamiento de la
tutela de la corona española.
Por eso tendrá lugar la Revolución de Mayo.
Si se produjo en 1810, fue porque recién
entonces se dieron todas las circunstancias necesarias para que
tuviera lugar.
La lucha, primero en las reuniones del Cabildo,
y más tarde en los campos de batalla, fue larga y nos vinculó con
otras colonias.
Se ve claramente aquí cómo las unidades
significativas coinciden con cada párrafo, que es lo deseable.
Vinculando estas unidades entre sí tendremos un resumen. Pero ha de
notarse que en el párrafo 4 los conceptos que expresan la causa de
la Revolución de Mayo, están lingüísticamente expresados como
enumeraciones dependientes de circunstancias, pero lógicamente son
importantes porque están apuntando a las motivaciones que provocaron
en ese año la Revolución.
Por lo tanto, en una síntesis no pueden
eliminarse total mente.
Hay pues que atender al plano lingüístico y al
plano lógico cuando se analiza la organización de las unidades
significativas.
En conclusión, cada unidad significativa debe
contener una o dos ideas fundamentales, muchas veces en estrecha
relación con las accesorias. El lector que ha realizado la
ejercitación indicada en este texto está en condiciones de resolver
cuándo deben incluirse o no en el resumen o en la síntesis.
c) La organización del esquema de contenido:
favorecerá el reconocimiento de las ideas principales y sus
relaciones con las de otro nivel.