DIVERSOS TIPOS DE LECTURA
No se puede pensar en una sola clase de
lectura, sino en varios sistemas que se utilizarán por separado; el
lector podrá así, una vez aplicado cada uno de ellos, reconocer las
diferentes facetas del contenido del libro. Ello contribuirá a
enriquecer la comprensión profunda e integral del texto y
proporcionará nuevos elementos para el replanteo de los problemas y
para la elaboración de una síntesis más original. Se considerarán
los distintos tipos de lectura.
La lectura visual: su mayor o menor alcance de reconocimiento
Leer bien implica un continuo y complejo
proceso que se inicia con el dominio de la percepción visual; cada
fijación visual debe agrupar dos o más palabras, es decir, debe
obtenerse un buen “alcance de reconocimiento”, como el que se
indica:
Todos sabemos/que cuando un automóvil/o un
ómnibus frena los pasajeros son impulsados/hacia adelante.
(Maiztegui, A. P. y Sábato, J. A., op. cit).
Alcance óptimo
La amplitud de la percepción permite seguir más
de cerca el movimiento reflexivo del autor. Una primera lectura
visual de buen alcance, es condición indispensable para realizar las
siguientes etapas.
Lectura denotativa y lectura connotativa
1. La lectura denotativa. Primer paso: la
lectura correcta de un capítulo que no ofrezca grandes dificultades
de vocabulario, realizada con cierta rapidez, conducirá a la
comprensión literal o directa del texto. El lector entenderá
fácilmente su contenido y recibirá la correspondiente información.
En este primer paso, con viene atender especialmente a los signos de
puntuación. Ejemplo:
Por las importantes consecuencias a que dieron
origen merecen citarse los siguientes inventos: la pólvora, la
brújula, el papel y la imprenta. (Ibáñez, José C., op. cit.).
El estudiante ya familiarizado con la lectura
de los signos de puntuación, reconocerá una parte enunciativa
separada por los dos puntos, de una ejemplificación (forma
declarativa de la palabra inventos).
Como en este ejemplo se expresa una enumeración
de elementos del mismo plano sintáctico, ellos van separados por
comas.
Los signos de puntuación favorecen la
comprensión literal del texto.
Segundo paso: una lectura más detenida del
capítulo de José C. Ibáñez, ya trascrito, permitirá marcar
claramente la organización que el autor eligió para facilitar la
comprensión, y que puede representarse lingüística y gráficamente de
la siguiente manera:

Básicamente se trata de un esquema analizan te.
En el ejemplo propuesto, la tipografía
desempeña un papel importante, así como el color en los títulos.
El subtema va en mayúscula cuerpo 12, color
azul. El desarrollo en cuerpo 10. La importancia de las causas, en
cuerpo 8. (Releer el capítulo). Se corta o interrumpe así la
exposición y el lector, después de leer este fragmento intercalado,
vuelve enriquecido a la lectura general, sabiendo que la causalidad
es factor importante en el desarrollo de la secuencia histórica.
Así, a medida que se le vayan presentando los acontecimientos en las
páginas siguientes, atenderá a esa relación causa-efecto.
Un resumen organizado será el resultado
de una buena lectura denotativa.
2. Lectura connotativa. Este tipo de lectura
nos conduce a la búsqueda del significado indirecto, sugerido a
veces por algunas expresiones del autor, que no parecen
fundamentales, pero que encierran su intención y los principios en
que él se apoya. Otras veces, la connotación no está formulada
lingüísticamente pero se desprende de la estructura del texto, de
las argumentaciones, conclusiones, opiniones y acotaciones.
En el texto informativo la lectura puede
sugerir:
a) Por su organización lingüística, el
propósito didáctico del autor, su deseo de actuar con más eficacia
en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Puede responder a tal fin,
la disposición gráfica, el esquema de contenido, los modos
utilizados (exposición, narración, diálogo), el manejo de
interrogaciones, exclamaciones y signos como los paréntesis y los
puntos suspensivos. Todos estos recursos están orientados de tal
manera, que se comportan como una apelación al lector, para que éste
compren- da reflexivamente lo que se le transmite y comparta y apoye
las conclusiones que se le ofrecen.
Ejemplo:
Diálogo en un tren
Dos amigos viajan en el Rápido de Buenos Aires
a Rosario. Uno de ellos dice:
— En qué estará pensando ese señor, que desde
que salimos mira por la ventanilla y no se ha movido para nada.
El otro pasajero es un físico. Siente gusto por
la discusión, por las definiciones precisas,. . . Así responde:
— ¿Cómo que no se ha movido? Lleva recorridos
unos 30 km, a razón de 100 kilómetros por hora...
— ¡Vamos! ... Quiero decir que él no se ha
movido, que desde que empezó el viaje ha estado clavado en su
asiento, mirando por la ventanilla, sin moverse una sola vez para
nada. ¿Está claro?
— Esto de hablar de moverse o no moverse en
cosa peligrosa; las palabras deben emplearse con sumo cuidado. En
primer lugar, fíjate que la discusión empezó porque olvidaste decir
algo muy, pero muy importante.
— ¿De qué me olvidé?
— Te olvidaste de aclarar con respecto a qué,
oye bien, con respecto a qué ese señor no se había movido.
Reflexiona, que ese detalle es de importancia decisiva. En efecto:
el señor no se ha movido..., en relación al vagón, a su asiento, a
la ventanilla, si quieres. Pero en cambio se ha movido, y ¡de qué
manera! , con relación a la ciudad de Buenos Aires. (Maiztegui A. P.
y Sábato, J. A., op. cit.).
La forma de diálogo y las interrogaciones son
recursos lingüísticos, mediante los cuales el físico desarrolla su
razonamiento, buscando el autor, al mismo tiempo, atraer al lector
para que sin esfuerzo, placenteramente, adquiera ciertas nociones
físicas.
b) Por sus componentes lógicos. Las basas
teóricas del autor, los supuestos o postulados en que se apoya
pueden estar explícitamente presentados, es decir, formulados con
palabras del mismo texto, o bien aparecer más allá de ese texto en
una lectura entre líneas, es decir, en forma implícita. A ella
conduce la lectura connotativa.
En el texto citado de la Historia dinámica, el
supuesto de apoyo está implícito y surge de la argumentación que se
expone en el capítulo. El medio determina las características de la
vida humana.
En la Historia moderna y contemporánea de José
O. Ibáñez hay una declaración explícita acerca de la relación
causa-efecto en el proceso histórico, a la que se ha hecho
referencia varias veces. De todos modos, el lector realiza una
lectura connotativa cuando establece esas relaciones, ante nuevos
hechos históricos, sin que ellas estén siempre formuladas en
enunciados lingüísticos.
En síntesis, la connotación en el texto
(comprender lo que se dice más allá de lo que está escrito,
interpretar las sugerencias) deriva de:
— la organización lingüística que conduce a la
intención didáctica del autor para hacer comprender los contenidos y
para lograr la adhesión de los lectores a sus propuestas.
— los planteos lógicos que lo conducen a
interpretar principios, argumentos, teorías, ya expresados en forma
explícita o insinuados en forma implícita. En el primer caso, ya se
ha explicado repetidamente en qué sentido se manifiesta la con
notación: como aplicación a situaciones nuevas de relaciones
expuestas inicialmente en forma lingüística.