En este sentido, consideramos un modelo de
organización la obra Biología, de Paul Weisz. Para analizar un
capítulo, se recordarán los pasos ya indicados, a fin de alcanzar la
comprensión deseada:
1. El lector clasifica el tipo de libro: si se
trata de una obra de ficción o de un texto informativo.
2. Ya desde el título y la lectura del
prefacio, el lector, podrá saber si el libro pertenece al campo
científico o al de las llamadas Ciencias Sociales. También llegará a
ubicarlo bajo las subclases tradicionales: Botánica, Historia,
Matemática, etcétera.
3. La lectura del índice primero, y la rápida
lectura de todo el texto después, le han hecho descubrir la unidad
de significación que preside la complejidad de las partes, su orden
y relación.
4. Sabrá planteos, problemas y cuestiones que
el autor trata de resolver o explicar.
Es decir que, al iniciar la lectura analítica
de un capítulo, esos conocimientos previos constituirán el marco de
referencia que orientarán su tarea.
La sucesión de temas
Sin pretender agotar todas las posibilidades,
se ofrecen algunos esquemas de organización semántica para
jerarquizar contenidos. La interpretación de estos modelos permite
una comprensión más acabada del capítulo; esta organización puede
distinguirse ya en el índice, ya en el mismo capítulo. (Aquí se
explicitan con más detalles los tipos de organización ya señalados.)
A continuación se trascribe el índice de la
Biología de Paul Wiesz citada en la primera parte de este volumen,
con el fin de analizar luego a qué esquemas responden sus capítulos.
Encuadrado
Teniendo en cuenta este índice, podríamos
organizar un esquema encuadrado.
La sustancia viva
Características químicas.
Características físicas.
Características biológicas.
El mundo viviente y el no viviente.
El esquema de contenido que presenta este
capítulo es encuadrado; el subtema inicial se retoma en el último,
aunque con mayor riqueza de datos, explicaciones y argumentaciones.
El autor como expositor básico y la
incorporación del lector
Un aspecto relacionado con la actitud docente
asumida por el autor de un texto escolar es justamente su relación
con el lector, para que una incentivación adecuada impulse a éste
último a buscar con interés y curiosidad los problemas o cuestiones
que ofrece el capítulo. De ello derivará, seguramente, una
comprensión más rica.
En general, la ordenación didáctica de un texto
está dirigida a atraer al alumno. Hay muchas maneras tradicionales
de hacerlo:
1. El autor diagrama muy nítidamente su texto
separando los sistemas y marcando con claridad las relaciones.
2. Propone actividades en forma de tarea
dirigida.
3. Propone actividades de investigación.
4. Utiliza fórmulas lingüísticas de apelación.
Ejemplo: “Si la tierra y los demás planetas se
atraen entre sí ¿cómo es que no caen unos sobre los otros?” Esta
interrogación va dirigida, indudablemente, al lector.
En otros textos, en cambio, el alumno es
invitado a participar activamente en la elaboración del conocimiento
que el libro le proporciona.
Veamos algunos casos:
1. El autor deslinda el prefacio dirigido al
profesor del prefacio dirigido al estudiante.
2. Le explica a éste el método de trabajo, le
sugiere formas de autoevaluación.
3. Le recuerda la necesidad de una exposición
clara, a fin de que sea comprendida.
4. Le sugiere lecturas complementarias.
5. Y, por fin, lo incita a trabajar con
espíritu crítico, reflexionando sobre la información recibida.
He aquí algunas sugerencias adicionales que
pueden ser útiles:
Sobre la comprensión. Usted puede calibrar
eficazmente su grado de comprensión sobre cualquier tema, procurando
contestar’ las siguientes preguntas:
1. ¿Qué es? (Composición, estructura, posición)
2. ¿Cómo funciona?
3. ¿Cómo afecta al resto del universo o a la
significativa subunidad del mismo?
Si puede explicar esto a una segunda persona,
en detalle y en lenguaje corriente, y si el que lo escucha lo
comprende, entonces y sólo entonces podrá tener la seguridad de
haber comprendido.
Se trascribe un texto que encarece al lector
que sea un partícipe activo; el autor parece dialogar con él.
El método
Después de todo esto quisiéramos que meditaras
sobre si se han cumplido los objetivos enunciados en esta
introducción. Y acaso, tú mismo puedas agregar otros relacionados
con el manejo discursivo y creador de tu lenguaje.
Recuerda que nuestro método de trabajo ha
tratado siempre de hacerte vivir desde adentro el proceso de tu
aprendizaje, de hacerte saber de dónde partes, a donde te diriges y
qué se espera de ti. Deseamos que te sientas un partícipe activo,
inteligente y entusiasta de ese proceso y que este libro te
proporcione los elementos y los medios para que ello se cumpla.
(Lacau, María H. y Rosetti, Mabel V. M. de, op.
cit.)