LA OBRA INFORMATIVA O
DE TEXTO
En la obra informativa o de texto interesa
saber cómo se organizan los contenidos para hacerlos más accesibles
al lector, a fin de que te llegue, en un proceso gradual, a su
interpretación y comprensión, y luego, a la formulación de los
supuestos básicos del autor. Para alcanzar este nivel, el lector ha
debido manejar el pensamiento reflexivo, crítico y creador.
También en el texto informativo, la comprensión
va avanzan do a través de diferentes niveles:
1. Lectura rápida de información, para explorar
el material que ofrece el texto, es decir, el asunto del capítulo.
2. Lectura más detenida para establecer cómo
está organizado el capítulo, cuáles son las ideas fundamentales y
las accesorias, y si ellas se integran en una totalidad que exprese
la idea central del texto. Esta lectura supone ya un primer nivel de
comprensión.
3. Lectura para distinguir las relaciones
lógicas que caracterizan el esquema de pensamiento que se manifiesta
en el capítulo. La acertada realización del esquema semántico del
contenido favorece la correcta comprensión de las relaciones
lógicas. Un libro bien construido tiene un esquema semántico
transparente, a través del cual se reconocen con facilidad las
relaciones lógicas.
4. Lectura para descubrir los argumentos en que
el autor apoya su razonamiento y los principios o supuestos en que
sustenta su teoría.
Estos niveles son acumulativos; uno refuerza el
otro. El resumen de un texto informativo expresa las ideas
fundamentales de su contenido. Se trascribe seguidamente el esquema
de Las mediciones en física, ya reproducido anteriormente.
Esquema de contenido
1. Las ciencias exactas (entre ellas la Física)
se basan en la medición.
3. Otras ciencias (Zoología y Botánica) se
basan en la descripción y la clasificación.
2. Todo lo que puede medirse (pesos,
longitudes, etcétera) se llama mensurable.
2. Hay cosas (verdad, belleza) que no pueden
medirse.
De este esquema de contenido surge el siguiente
resumen:
Las ciencias exactas, entre ellas la Física, se
basan en la medición, es decir, se ocupan de las cosas mensurables o
sea, las cosas que pueden medirse.
La estructura lógica de este capítulo se
destaca fácilmente en la disposición lingüística del texto. Si se
atiende a las estructuras del pensamiento y a sus conexiones
internas, se tendrá un modelo de este tipo (ver numeración en el
texto):
Entre 1 y 2 hay una relación de comparación
(ciencias que miden y ciencias que no miden).
Entre 2 y 3 hay una explicitación (que toma
como ejemplo las clases en Zoología).
Entre 1 y 4 hay también una relación de
explicitación (cosas que pueden medirse).
Entre 5 y 6 hay una comparación.
Todas estas relaciones son explícitas; en
cambio, la conclusión surge de una conexión implícita entre 1, 4 y
5, a través de un razonamiento lógico: si la Física se basa en la
medición y las cosas que se miden se llaman magnitudes, entonces la
Física se ocupa de las magnitudes. Es un razonamiento hipotético
deductivo. Aparece así con claridad el supuesto básico: la Física es
una ciencia de medición.
La síntesis de un texto discursivo comprende no
sólo el resumen, sino también los supuestos y las conclusiones a que
se llega por un razonamiento lógico.
La Física, como otras ciencias exactas, se
ocupa de las cosas mensurables; por lo tanto, es una ciencia de la
medición. Esto supone que existen cosas mensurables y cosas no
mensurables.
El supuesto de este texto está en la última
oración de la síntesis. No en todos los libros informativos estas
estructuras de pensamiento se presentan con rigor, pero casi siempre
la relación primaria causa-consecuencia, se manifiesta con claridad.
En el texto de José C. Ibáñez, sin embargo, se ve cómo la causalidad
es factor principal para impulsar el proceso histórico. (Releer, al
respecto, la Sección anterior de este volumen, Introducción).