El texto literario, como todo mensaje, trasmite
una información, dice algo y reproduce en sí el proceso de la
comunicación con sus elementos constitutivos: el autor o emisor, el
mensaje, el receptor o lector.
(Tomado de María H. Lacau y Mabel V. M. de
Rosetti, Antología 2, Kapelusz, Buenos Aires, 1971.)
Cartas de organización u organigramas
Muestran la organización de una unidad de
gobierno, de una institución escolar, de una industria, etcétera.
Definen la función y el lugar que ocupa cada integrante de la
organización.
Este organigrama reproduce una estructura
compleja en la cual se distinguen claramente cuatro niveles
jerárquicos por encima de los alumnos: el de la dirección, el de sus
colaboradores inmediatos, el de los órganos para los distintos
servicios y el de los docentes directos. Y tres grandes agrupaciones
verticales de funciones: la sección administrativa, la pedagógica y
la auxiliar o de las relaciones con la comunidad.
Corresponde a una organización por mesetas,
similar a la de un Estado Mayor (Staff). Las líneas llenas marcan
las relaciones jerárquicas; las otras indican las relaciones de
asesoramiento y organización.
MAPAS
Son por naturaleza abstractos. Su lenguaje es
el de símbolos, líneas, colores, nombres y relaciones de espacio.
Por ser representaciones planas de la superficie de la tierra
ofrecen ciertos inconvenientes, ciertas inexactitudes inevitables.
De todas ellas, quizá la más importante sea la del área correcta.
Cuando la superficie de un globo se divide a lo largo de los
meridianos, las partes resultantes se llaman husos. En la mayoría de
los mapas planos, los espacios entre los husos se llenan, o los
husos se extienden en alguna forma para salvar las brechas en la
superficie del mapa.
Reconocido entonces que todo mapa plano tiene
inevitable mente cierto grado de inexactitud y de distorsión de la
realidad, ya que es imposible reproducir en ellos la totalidad de la
información sobre determinadas zonas, corresponde abocarse a su
lectura. Poseen un lenguaje propio que, como todo código, debe ser
aprendido. Generalmente, los símbolos que utilizan tienen poco
parecido visual con lo que representan. Inclusive, en el caso de los
paralelos y meridianos, hay una representación de cosas que no son
visibles en ninguna parte.
El primer paso, pues, en la lectura de un mapa
corresponderá a la interpretación de símbolos y colores. El color es
un elemento importante en la lectura de un mapa y sus gradaciones
son significativas. Un marrón más oscuro indica, por ejemplo, mayor
altura. Aun sin recordar nombres un lector hábil podrá describir una
región apelando al color y a sus tonalidades, ya que ellos indican
características geográficas (verde: llanura; azul: agua; marrón:
montaña). Recientemente, en los mapas físicos se ha aplicado, en
lugar de los matices de altitud, el relieve sombreado, con un
colorido realista, como el que se ve desde un avión a gran altura.
Dado que los mapas pueden mostrar relieve terrestre y marítimo;
densidad de población, fronteras, capitales, ciudades; información
científica sobre corrientes oceánicas, formaciones geológicas,
yacimientos; información económica y comunicaciones, es fácil
imaginar la diversidad de símbolos que deben utilizar. La lectura
atenta de las referencias que acompañan a todos los mapas facilitará
la tarea de la interpretación de símbolos.
Así, será primordial interpretar la escala
gráfica que aparece al pie de los mapas impresos.
Una vez comprendidos los símbolos, corresponde
hacer inferencias a partir de ellos, y realizar la asociación de
datos- para determinar sus relaciones. Extraer conclusiones del mapa
será el tercer paso de un proceso que conducirá al lector al
verdadero aprovechamiento de este material gráfico.