AYUDAS VISUALES
El hecho lingüístico es un hecho de
comunicación. El libro de texto o el libro auxiliar (hechos
lingüísticos), trasmiten distintos tipos de informaciones, según los
requerimientos de las diversas asignaturas, para que los estudiantes
las decodifiquen, las consoliden y se sientan impulsados por ellas
hacia nuevos hechos comunicativos de acento más personal, crítico y
creador.
Los signos visuales y audiovisuales cobran cada
vez más importancia y amenazan seriamente la información por vía
lingüística. Se observa y se escucha televisión y radio, pero se lee
menos. Ante esta situación, el sistema educativo debe reaccionar y
aprovechar positivamente las comunicaciones que le llegan del mundo
audiovisual. Por ello, un libro de texto no debe desconocer esta
realidad, sino por lo contrario incorporar las expresiones visuales
o audiovisuales (hay textos que en un sobre de la contratapa llevan
incluidos un disco o diapositivas) y conectarlas con los temas que
se desarrollan.
Esta interrelación entre textos y material
audiovisual enriquece la comunicación y aclara contenidos de difícil
interpretación.
Estas ayudas visuales son de dos tipos:
A) Las que aparecen en los libros de ciencias
sociales y físico-naturales;
a) Fotografías, reproducciones artísticas,
dibujos del ilustrador;
b) Gráficos, mapas, tablas y diagramas.
B) Los caracteres especiales de los títulos y
subtítulos de los libros con letras en negrita, o versalita o
bastardilla, por que indican una ordenación jerárquica de los
contenidos y permiten al lector captar la organización del texto.
Para que todas estas ayudas visuales cumplan su
función de enriquecer el hecho comunicativo y facilitar la
comprensión de conceptos abstractos, se requiere un receptor que
sepa leer. Es decir, que efectúe correctamente un proceso de
observación, reconocimiento e interpretación de los elementos
constitutivos de la imagen, que abarque esa significación total
estableciendo la conexión de sus componentes, que la vincule con el
texto y, por fin, que sea capaz de hacer inferencias que contribuyan
a una comprensión más inteligente del tema que se aborda.
Los elementos visuales en el texto
Consideraremos en primer término, diversos
materiales: las fotografías, las reproducciones artísticas y los
dibujos realizados por el ilustrador. Estas expresiones visuales
abundan hoy en todos los textos y es necesario, por ello,
sistematizar algunas técnicas que permitan una lectura eficaz y un
procedimiento adecuado para relacionarlas con la obra escrita.
No todos los lectores reciben la misma
información de una imagen visual, aunque la comprendan. La capacidad
de leer láminas es muy diversa y está condicionada por la diferente
preparación del lector, sus conocimientos del tema, sus anteriores
experiencias con estos materiales y su imaginación.
Por otra parte, cuanto mejor lograda sea una
reproducción desde el punto de vista artístico, más probable será
que trasmita mejor su mensaje.
La característica fundamental de una
ilustración eficaz es su buena composición u organización total.
Generalmente tiene un centro de interés bien definido y realzado por
otros elementos del cuadro: el equilibrio general, la posición y
dirección de las líneas y la utilización de la luz, la sombra y el
color. Lo común es que el foco de atención no esté situado en el
centro de la composición, pues generalmente despierta más atracción
si se aleja de él. Este centro se llama núcleo y se reconoce
segmentando el cuadro en diferentes partes; cuando se cubre el
núcleo o los núcleos (puede haber más de uno) el resto pierde
sentido. Por ejemplo: en los clásicos cuadros medievales o
renacentistas que representan el nacimiento de Jesús y en los que
aparecen la Virgen y el Niño en situación nuclear, si se eliminan
estas figuras, los personajes y los animales que las rodean ya no
tienen significación
Suele ocurrir que en fotografías que reproducen
muchedumbres o cantidad de objetos similares: hileras de casuchas,
campos cultivados, no haya un núcleo visible. En tales imágenes, el
centro de interés es una idea, un concepto y no un objeto físico.
Las fotografías de temas de masas resultan válidas en tanto
comuniquen con amplitud esa idea.
Es importante que las ilustraciones incluidas
en los libros de texto sean apropiadas para los objetivos buscados:
su adecuada complementación con el texto lingüístico permitirá
ampliar el marco de referencia del alumno.