1. Querer estudiar.
Tener motivación para aprender, es decir, saber que implica cierto
esfuerzo y estar dispuesto a realizarlo. Una vez aceptada una meta,
el camino hacia ella se hace más fácil, por tanto hemos de
clarificar, cuanto sea posible, nuestras metas en el estudio.
2. Prepararse. Reunir todas las
condiciones favorables para aprender, y asociar sentimientos
agradables a todo lo referente al estudio, ya que así se asimilará y
se recordará mejor.
3. Aprender las reglas (pocas y claras).
Sólo se puede mejorar aquello que se conoce bien.
4. Practicarlas hasta que se conviertan en
hábito. La repetición continuada y el repaso hace muy
fuerte la conexión entre los elementos estudiados, reduciendo mucho
el olvido.
Atención e interés en el estudio
Sin
ninguna duda, ningún sistema o técnica de estudio funcionará si no
existe la atención y el interés necesarios para la asimilación de
conocimientos.
Es importante conocer, entonces, la naturaleza y las características
de la atención.
La atención presenta los siguientes rasgos distintivos:
1.
Selección.
En
la consideración del individuo prevalece el estímulo seleccionado.
La atención no es otra cosa que “el aspecto selectivo de la
percepción”: ponemos unos aspectos en el primer plano y
relegamos otros a la penumbra.
2.
CLARIDAD
es
otra nota, consecuencia lógica de la selectividad, ya que el hecho
de centrarse dobre un estímulo, aumenta la nitidez y la fuerza de
captación.
3. LIMITACION.
Tanto
la experiencia común como las experiencias de laboratorio demuestran
que no podemos atender a varias cosas a la vez.
Sin
embargo, existen excepciones. Se denomina atención compartida
a la posibilidad de realizar dos tareas a la vez, como en el caso de
un jugador de ajedrez, que es capaz de jugar dos partidas
simultáneas.
EL INTERÉS COMO EXPRESIÓN DE LA ATENCIÓN MOTIVADA
El
concepto de interés ha sufrido diversas interpretaciones que
conviene saber:
·
Para ciertos estudiosos, el interés no ha de confundirse ni
con el placer ni con el deseo. Es más bien una actividad
espontánea de naturaleza intelectual, o sea, la atención
reforzada por una tensión afectiva. podría definirse como un
“sentimiento de atención curiosa provocado por la experiencia”.
·
Para otros teóricos, el interés es expresión de una necesidad
biológica, ya que esta última representa la tendencia del organismo
a adaptarse vitalmente al ambiente (nos interesan aquellos objetos
que pueden satisfacer nuestra necesidades).
El
interés es el resultado de una atención motivada, una síntesis vital
de impulso, atracción y deseo, que mueve al individuo a utilizar los
medios eficaces para la consecución de sus objetivos.
El
interés puede compararse en lo fisiológico al hambre y a la sed; es
decir el individuo realmente interesado por un tema no descansa
hasta conocerlo en profundidad y dominarlo.
LEYES DEL INTERÉS
El
interés constituye una disposición favorable para el aprendizaje
porque aumenta el rendimiento y disminuye la fatiga.
La
inclinación espontánea hacia el objeto de la enseñanza crea unas
condiciones tan favorables, que la enseñanza- aprendizaje dejaría de
ser un problema, si el estudiante se sintiese espontáneamente
inclinado al estudio de las materias.
Factores que contribuyen a despertar el interés y la curiosidad
intelectual:
·
Un ambiente familiar rico en incentivos y experiencias de
tipo cultural.
·
El ámbito de la ciudad ofrece más estímulos culturales que un
ambiente rural (bibliotecas, espectáculos).
·
En
el ambiente escolar el profesor es una pieza clave para despertar el
interés del alumno. Su simpatía personal hará posible que la
atracción afectiva de sus alumnos se desplace de la persona al
objeto enseñado. La madurez personal del maestro pesa mucho, ya que
se educa más por lo que se es que por lo que se hace o dice. Una
exposición amena y cálida hace posible la participación confiada y
el diálogo sobre el tema.
LA DISTRACCIÓN: CAUSAS Y REMEDIOS
Causas de la distracción
Distraerse por hábito suele ser consecuencia, en mayor o menor
medida de la ausencia, la disminución o la pérdida del interés. Se
puede hablar de causas objetivas u causas subjetivas de acuerdo con
esta consideración.
Causas subjetivas de la distracción
·
La falta de vivencias, de actividad mental y también de léxico.
·
Exigir tareas o niveles de contenidos para los que el individuo aún
no se haya capacitado.
·
Falta de estimulación e interés ante tareas demasiado fáciles.
·
Lagunas importantes en contenidos básicos.
·
Problemas a nivel individual, familiar y social.
·
Agotamiento físico.
·
Voluntad débil.
·
Ambiente demasiado cómodo,
que en nada contribuye a la concentración mental, porque proporciona
distintos focos de interés ajenos al estudio y porque inclinan a la
distracción: el televisor, el equipo de música, la video, en la
habitación de estudio.
·
Falta de práctica y desconocimiento de las técnicas de
trabajo intelectual. La falta de orden y de método además de dispersar la
atención provoca el cansancio y el desinterés.
·
Cansancio intelectual
a causa de la excesiva dedicación y esfuerzo, tras muchas
horas sin descansar lo suficiente, que conduce a la fatiga, la
tensión, el picor de ojos y a ideas depresivas que impiden la
concentración y la eficacia.
Causas objetivas de la distracción
·
Temas presentados por el profesor de forma tediosa
y monótona.
Hacer fácil lo difícil, claro lo oscuro. interesante lo que es
monótono... es un esfuerzo que ha de hacer el profesor si quiere que
la atención y el aprovechamiento de sus alumno no descienda.
·
La sobresaturación de tareas,
no
sólo por su
cantidad sino también por su grado de dificultad,
provoca en el estudiante un sentimiento de
desbordamiento y de
impotencia, quien ante la
imposibilidad de una salida airosa opta
por el
abandono.
·
Incapacidad didáctica
que se traduce en: falta
de imaginación, variedad y
originalidad en la
presentación de los contenidos; falta de
comprensión con los alumnos; incoherencias y
despropósitos, como no
calificar jamás con
notable y sobresaliente, ridiculizar al alumno
antes
sus compañeros...
·
Ignorancia de los objetivos finales y de los
pasos que hay
que seguir. Si el estudiante
ignora por qué, para qué y cuándo ha de utilizar y
practicar los contenidos que aprende, se muestra
desorientado y
desmotivado y en tal situación, la
distracción no tardará en
aparecer.
·
Mala distribución del tiempo.
Hay temas que
precisan más tiempo y esfuerzo, y deben
estudiarse cuando nuestro nivel de atención y de
concentración es
máximo. Si no hacemos una
adecuada y racional distribución de tiempo
provocaremos directa o indirectamente factores
que ayuden a la
distracción.
·
El entorno del lugar de estudio; el mobiliario, la
mesa, la
silla, la iluminación, la temperatura, el
silencio.... son factores
que influyen en buena
medida en la capacidad de concentración o de
propiciar la distracción.